Durante el mes de septiembre, el
pueblo palestino y el mundo civilizado, conmemoran y con mucho dolor el genocidio cometido
por tropas israelíes y sus aliados en el Líbano, en contra de los refugiados palestinos,
en los campamentos de Sabra y Shatila. Los días 16 y 17 de septiembre de 1982, mas de 5
mil civiles fueron masacrados con armas de fuego, cuchillos, picotas y Bulldozers, que
textualmente, pasaron sobre las casas, con sus moradores adentro.
Este horrendo crimen, no constituye
un hecho aislado. Recordemos que previo a la creación del Estado de Israel el año 1948,
las fuerzas sionistas utilizaron las masacres colectivas para difundir el terror entre la
población Palestina y así vaciar Palestina de sus habitantes y reemplazarlos por los
inmigrantes de religión Judía, provenientes de todos los rincones de la tierra. Así fue
la matanza de Deir Yasin, en abril de 1948, y posteriormente, Kufor Kasem, Kibia, etc..
Esta macabra estrategia dio los resultados esperados. La mayoría de la población
palestina, fue expulsada. Hoy suman mas de 3,5 millones los refugiados, que esperan con
ansias retornar a sus hogares.
Durante esta década, también se
cometieron crímenes, son miles las víctimas asesinadas por las tropas israelíes de
ocupación. Recordemos las masacres durante la Intifada, la matanza de 31 palestinos en la
mezquita de Hebrón, la matanza de los obreros palestinos cerca de Tel Aviv, etc.
Por otro lado, no se puede olvidar la
violación permanente a los derechos humanos, que cometen las tropas israelíes de
ocupación. Los organismos especializados, y las comisiones respectivas de la ONU,
informan a diario sobre asesinatos, detenciones administrativas, encarcelamientos sin
juicios previos, torturas, demolición de casas como represalias, allanamientos, etc. Al
respecto, recordamos que la tortura contra los palestinos es una herramienta considerada
legal por parte del Estado israelí.