1. LAS CAUSAS
La génesis profunda de la cuestión
de Palestina se encuentra en dos fenómenos económico-políticos que dominaron la vida
diplomática de las grandes potencias de Occidente, durante siglos, y que se manifestaban
de manera especial sobre Palestina desde el siglo pasado: el colonialismo y el
imperialismo. Sería incompleto nuestro estudio si no nos detuviéramos a precisar el
carácter de estas dos causas que engendraron el problema de Palestina.
2. EL COLONIALISMO
El colonialismo es un sistema
doctrinario que pretende defender, con falacias, el fenómeno de la colonización.
² En tanto que la palabra
colonización designa un estado de hecho, el término colonialismo se aplica a una
doctrina o, por lo menos, a una actitud intelectual y sentimental. El colonialismo,
doctrina y estado mental, intenta justificar por motivos raciales, económicos, políticos
y morales el hecho de la colonización y las situaciones que resultan de esta ² 1
El modelo acabado de la situación
colonial muestra seis peculiaridades:
1 ) la explotación económica
extranjera, 2) la dependencia política, 3) las barreras sociales y raciales, 4) la
atomización social, 5) el sistema de justificaciones, 6) las actitudes psíquicas"2.
3. El SIONISMO IDEOLOGIA
POLITICA:
El movimiento sionista, con su
arsenal doctrinario, representa un modelo acabado de colonialismo. En efecto, para
justificar la colonización a gran escala sobre Palestina por parte de los judíos
sionistas, hubo que falsear la historia e introducir principios racistas y marcadamente
fanáticos. Un seudofundamento religioso pretendió ver en este movimiento migratorio el
cumplimiento de unas profecías señaladas por Dios hace más de dos mil años. A
continuación explicaremos las principales falacias que se tejieron en torno a la
colonización de Palestina.
4. A) LA FALSIFICACIÓN DE LA
HISTORIA
Tal como se inscribe el sionismo en
el contexto de las ideas políticas, adopta la posición colonialista que a fines del
siglo XlX imperaba en Occidente y, como hijo de
Occidente, recoge en herencia un seudonacionalismo agresivo y expansionista. Así,
"El movimiento sionista desarrolló el tema de la existencia de un pueblo judío, de
una raza judía, de una nación judía y proclamó, contra toda verdad, que (todos) los
judíos (actuales) son los descendientes de los antiguos hebreos y que los unos con los
otros no se vinculan por lazos solamente religiosos"3.
Este conjunto de ideas sirvió de
leitmotiv al movimiento sionista y causó una profunda escisión entre la comunidad que
profesa la religión judía, por lo que no hay que confundir la parte con el todo. Es
preciso, desde este momento, hacer una refutación a este cuerpo de sofismas.
1. Los judíos no conforman una raza.
Las ideologías que arrancan de la concepción de raza desconocen las verdades
científicas y adquieren un carácter marcadamente fanático. El sionismo no escapa al
anterior aserto 4.
Para confutar este punto de la
ideología sionista «debemos estudiar dos factores capitales de nuestro análisis : la
procedencia de los antiguos hebreos y el fenómeno de las conversiones al judaísmo.
1) Los antiguos hebreos eran una
mezcla de arameos y hurritas, pudiendo tener enlace con los hititas (V. supra, parte
primera, cap.ll, núm. 11, nota 1 l). A su vez, estos
hebreos se mezclaron con los hicsos, con los cananeos, kenitas, calebitas, moabitas,
jebuseos y edomitas (V. supra, parte primera, cap. ll
, núm. 15). La unión misma de estas comunidades socioculturales permite observar que
ningún pueblo del Creciente Fértil se vio exento de cumplir las leyes históricas de
asimilación y mestizaje. La creencia de una "raza hebrea" no tiene, pues,
asidero científico.
Durante el período en que los
israelitas, salvados de la deportación que hiciera el Imperio asirio en el siglo. VIII, a. C., permanecieron en Palestina, se fusionaron con
babilonios, sirios, con tribus venidas de Arabia y con medos. La asimilación de todos
estos elementos étnicos dio origen a los samaritanos (V. supra, parte primera, cap. in,
núm. 17). Ello corrobora nuestra tesis acerca de la inexistencia de una "raza
judía".
2) El judaísmo, como toda religión,
ha sido abrazado por algunos pueblos, ya voluntariamente, ya por una política francamente
proselitista, habiendo casos aislados de conversos hacia la ley mosaica.
a) Los galileos y los edomitas o
idumeos, adoptaron la religión judía ante el ultimátum de Alejandro Janeo, general de
la casa asmonea (V. supra, parte primera, cap. lll ,
núm. 22). La composición étnica de los galileos y de los idumeos (los primeros
albergaban cananeos en su seno) dio vigor a la comunidad judía. "De este nuevo
pueblo, mezcla de los judíos, edomitas y cananeos, desciende una parte importante de los
judíos actuales que tienen un origen palestino "5
b) Durante la estancia de los
israelitas en Babilonia, el fenómeno de las conversiones al judaísmo no fue despreciable
: "las conversiones fueron tan numerosas que, según Josefo, los judíos de más
allá del Éufrates, eran «miríadas infinitas cuyo número no podía ser determinado».
Por un curioso desquite de la historia , los reyes de Adiabena, cuyos Estados ocupan la
parte norte de la antigua Asiría, abrazaron el judaísmo y arrastraron con ellos a
numerosos súbditos. En un periodo tan tardío como el siglo lV , y precisamente cuando el
movimiento de proselitismo había disminuido por todas partes, ciudades enteras
solicitaban su admisión en el seno del judaísmo "6.
c) Los beduinos de Arabia que
profesaban una religión pagana se convirtieron al judaísmo una vez cayeron en la
admiración del monoteísmo 7.
En el Yemen se consolidó un Estado
judío "con un núcleo de judíos originarios y una mayoría de árabes meridionales
convertidos 'al judaísmo"8.
Hay que registrar la conversión al
judaísmo de algunas tribus beréberes del norte de África, incluyendo a los cartagineses
9.
ch) Una importante conversión del
pueblo jazar al judaísmo en el siglo Vlll inyectó
nueva sangre a la comunidad de los creyentes y significó un momento trascendental en la
historia universal; los jazares, que conformaban un pueblo de tribus turcas o ugrias,
habían fundado un reino en lo que hoy es Ucrania. Hacia el Sur Crimea y orillas del Mar
Negro-, un grupo de colonias judías había logrado encontrar prosélitos. Estas colonias
crecieron al recibir a las corrientes migratorias que, provenientes del Sur y del Este, se
hallaban ahora a salvo de sus perseguidores sasánidas y bizantinos. Su influencia fue
tal, que lograron la conversión progresiva del pueblo jazar. Su rey, Bulan, circa 740 se
acoge a la ley mosaica l0.
Alrededor de un millón de súbditos
judíos albergaba este reino 1l. Pueblos del Cáucaso
y de Hungría siguieron el ejemplo y abrazaron el Judaísmo 12.
Un hecho merece registrarse aquí: durante las guerras entre XI
que los jazares realizaron contra los rusos y los bizantinos, un considerable grupo de
jazares llegó a Polonia, Hungría y Transilvania. Allí hubo un encuentro con las
comunidades judías que los siglos x y comienzos del XI
procedían de Alemania y de los Balcanes, lo que permitió la conformación de fuertes
poblaciones judías en la Europa Central 13. A su
vez, la asimilación de los diversos grupos étnicos dio origen a los asquenazi o
asquenazles (que, además de los turanios, los anatolios y los eslavos, introducían el
elemento teutón). La palabra, asquenazi deriva de Asqueníaz (Génesis: 10, 3), y con
ella se representaba el país de los escitas, seguidamente a Alemania y, finalmente, a los
judíos de Europa Central 14.
d) Hay que señalar que las
conversiones al judaísmo se cumplieron, también, en las partes más lejanas de Oriente:
la región china de Sinkiang tiene entre sus moradores ciudadanos que profesan el
judaísmo y son de la misma raza que los chinos de otras regiones 15,
prosélitos japoneses tienen aceptación dentro de la Sinagoga Reformada, así como los
negros de EE.UU.16 La historia registra la presencia de judíos negros en Malabar y en
Cochín; en Etiopía conforman la comunidad de los falashas. Los llamados "judíos
orientales" comprenden a sefarditas y a los karaítas (de Irak y Egipto)17.
Los judíos que convivieron con los
musulmanes en España fueron conocidos como sefarditas (durante el Imperio aqueménida
Sefarad designaba la ciudad de Sardes, capital de Lidia; el mismo nombre fue dado a
España posteriormente, y después los sefarditas fueron los judíos mediterráneos). La
composición étnica de los sefarditas está dada por elementos africanos y asiáticos.
Mientras que los sefarditas son dolicocéfalos, de cabellos negros y ondulados, los
asquenazi son braquicéfalos y de nariz aguileña 19.
Así, pues, no hay fundamento alguno para hablar de "raza judía".
11) El judaísmo no conforma una
nacionalidad. Si el movimiento sionista quiso desfigurar el Concepto de Nación, haciendo
la identificación de comunidad religiosa y nacionalidad, influyentes grupos y
personalidades judías combatieron esta falacia desde un principio. Así, el rabino HERMAN
ADLER , que desarrolló su ministerio en Inglaterra, señalaba en 1878:
"Desde la invasión de Palestina
por los romanos, los judíos ya no forman una sociedad política. Nosotros , los judíos,
nos asimilamos políticamente a los países en los cuales vivimos. Somos simplemente
ingleses, franceses, alemanes. Evidentemente, tenemos creencias religiosas que nos son
propias. Sin embargo , en esto no nos diferenciamos de los ciudadanos que practican otra
religión. Concurrimos con ellos a la prosperidad de la patria que nos ha acogido y
reivindicamos los derechos y las obligaciones de sus ciudadanos"20.
La resolución aprobada por el
Congreso judío que se reunió en Pittsburgh (EE.UU.), en 1885, corrobora el anterior
dictamen:
"Nosotros los judíos no nos
consideramos como nación, sino simplemente como una comunidad religiosa. Por lo tanto, no
consideramos el retorno a Palestina y no deseamos hacer revivir ninguna de las leyes
relativas al Estado judío"21.
El que fuera secretario de Estado
para los asuntos de la India, inglés de religión judía, Sir EDWIN MONTAGU, explicó con
lucidez: "No es más cierto decir que un judío inglés y un judío marroquí
pertenecen a la misma nación que decirlo de un inglés y de un francés cristianos"22.
Una anécdota sencilla puede arrojar
suficiente luz sobre el tema para darle el golpe de gracia a esta falaz concepción de la
"nación judía": durante la primera guerra mundial, en tanto que los judíos
ingleses se enfrentaban a Alemania, los judíos alemanes defendían la soberanía alemana
luchando contra sus correligionarios británicos, de la misma manera que los cristianos
alemanes peleaban contra los cristianos de Inglaterra. Los judíos que combatían por
Alemania, enardecidos, llegaron al frente de batalla con el siguiente manifiesto: "En
esta hora necesitamos probar nuevamente que nosotros, los judíos, orgullosos de nuestra
estirpe, contamos entre los mejores hijos de la patria. La nobleza de nuestra historia
multimilenaria nos obliga a ello. Esperamos que nuestra juventud acuda voluntariamente y
con corazón alegre bajo las banderas"23
Así, la historia demuestra
claramente la inexistencia de una 'nación judía", como no hay una "nación
cristiana". Esta verdad es acatada también, por los judíos antisionistas (v. gr.:
los judíos del barrio Mea Shaerim de Jerusalén, que han formado el grupo Naturei Karta;
y profundos pensadores como MAXIME RODINSON, MOSHE MENUMM, ALFRED LILIENTHAL y ELMER
BERGER (Gran Rabino), entre otros, manifestaron su conformidad con la verdad científica
de que los judíos no son ni una raza ni una nación).
4. B) LA TERGIVERSACIÓN DE LAS
ESCRITURAS
Una falsa exégesis de los textos
bíblicos permitió al movimiento sionista justificar la empresa colonizadora sobre
Palestina. Habiendo utilizado ciertos pasajes del Pentateuco para insistir en el
'cumplimiento' de unas profecías únicamente reservadas a los judíos, la tergiversación
del sentido que encierra el Antiguo Testamento fue enunciada por los propios judíos
antisionistas, que comprendieron e1tremendo abuso que los colonialistas hacían del
sentimiento religioso 24.
El principal argumento del sionismo
en torno a la colonización de Palestina consiste en la forzada hermenéutica que se hace
de la Alianza entre Dios y Abraham 25. Cuándo el
hagiógrafo redacta el Génesis, ya han trascurrido algunos siglos entre la existencia del
patriarca y la recopilación de las tradiciones orales del pueblo hebreo (V. supra, cap.II, núm. 15). Pretender hallar una exégesis contraria a las
ortodoxias judía y cristiana convierte al movimiento sionista en una agrupación que
subvierte un orden cultural y religioso. Cultural, porque elabora conceptos que van en
contra de una realidad constituida en acervo de las ciencias; religioso, porque produce el
cisma y rebaja los valores del judaísmo a un plano eminentemente utilitario con fines
nefastos 26.
Los estudios de exégesis sobre los
textos bíblicos concuerdan en señalar el diverso tipo de géneros literarios hallados en
la Biblia. Despojar al Libro Sagrado de su profundo valor religioso y darle un cariz de
documento para adquirir la posesión de tierras con un título de propiedad idóneo,
recuerda las épocas en que, con la cita de un pasaje bíblico, se quería ocultar alguna
verdad de las ciencias. Esta postura es un abuso con ánimo fraudulento de las culturas
que se levantan en torno a un libro sagrado. Por lo tanto, es necesario precisar que:
a) Tanto el relato de la Alianza como
el de la descendencia de Abraham, pertenecen al género histórico popular que idealiza
una épica sagrada;
b) Siguiendo los pasajes bíblicos,
la promesa que el Dios del Antiguo Testamento le hace a Abraham, incluye a toda su
descendencia -"A tu descendencia doy esta tierra, desde el torrente de Egipto hasta
el gran río, el Eufrates"- (Génesis 15: 18); beneficiarios de la promesa fueron
Ismael e Isaac, los que, según la tradición popular, fueron los antepasados de los
árabes (Ismael) y de los judíos (Isaac) -esto debe cotejarse con la nota 26 del presente
capitulo, in fine -;
c) La señal de la Alianza que Dios
establece con Abraham la circuncisión de sus vástagos (Génesis 17: 10-11), lo que el
patriarca cumple inmediatamente con Ismael (Génesis 17: 23), pues Isaac aún no había
nacido. Así, queda confutada la lógica sionista de justificar la colonización sobre
Palestina por una promesa exclusiva que Dios ha contraído con el judaísmo, cuando ello
representa la profanación de las Escrituras;
ch) Los pasajes bíblicos
concernientes al "retorno de los judíos" se inscriben en el marco histórico de
la liberación del yugo babilónico, cuando, al regresar a Palestina, los judíos
construyen nuevamente el Templo y vuelven a levantar los muros de Jerusalén. El
cumplimiento de las profecías, en este punto, lo registra la historia en la época
anteriormente reseñada. La promesa de un 'segundo retorno' jamás se desprende de los
textos sagrados, lo cual fue suficientemente explicado por la ortodoxia judía, que vió
una peligrosa contaminación de su fe en el movimiento sionista (un 'retorno' que, por
otra parte, no tendría aplicación en aquellos pueblos convertidos al judaísmo y que no
poseen lazos étnicos ni culturales con Palestina);
d) Tal como el vocablo 'Israel' es
utilizado por el hagiógrafo, designa a la comunidad universal de los creyentes, en este
sentido sin alguna connotación étnica, ni política ni geográfica; sería el Israel
(pueblo) de Dios 27.
5. EL APARATO SIONISTA DE
COLONIZACIÓN
El I Congreso
sionista, reunido en Basilea el año de 1897, resuelve la colonización de Palestina. Las
proposiciones finales del Congreso, que fueron redactadas con cierto eufemismo, preveían
"la creación en Palestina de una patria judía garantizada por el derecho
público" siendo uno de sus instrumentos "la colonización racional de Palestina
por medio del establecimiento de labradores, artesanos e industriales judíos", con
el preciso objetivo de "hacer las gestiones preparatorias para obtener el
consentimiento de los gobiernos, necesario para alcanzar la meta del sionismo" 28. Haciendo un acto de fe en la Declaración de Basilea, el VII Congreso sionista acogió la proposición siguiente:
"La organización sionista se
atiene firmemente al principio fundamental del programa de Basilea, a saber: «la
creación de una patria garantizada por el derecho público para el pueblo judío en
Palestina», y declina tanto como finalidad como medio toda acción colonizadora fuera de
Palestina y de los países lindantes" (se subraya)29.
El gran promotor de la colonización
de Palestina, Teodoro Herzl, señaló: "El slogan que debemos lanzar debe ser: «la
Palestina de David y de Salomón»" 30. "La
superficie: desde el río de Egipto hasta el Eufrates " 31.
Un lema que se esgrimió para ganar adeptos fue "Tierra sin población para una
población sin tierra"con lo que se perfila el ánimo colonialista de desconocer una
verdad política y demográfica: Palestina era habitada por más de medio millón de almas
a fines del siglo pasado, y la población Palestina, que incluía a judíos, a cristianos
y a musulmanes, integraba un país que deseaba administrarse libre de la dominación
otomana. Judíos, cristianos y musulmanes conformaban una patria árabe 32.
Para cumplir cabalmente el programa
colonizador, el II Congreso sionista funda el Banco
Colonial Judío, con sede en la capital inglesa, con el propósito de conseguir fondos
suficientes para negociar una carta de concesión de derechos soberanos sobre Palestina,
de acuerdo con el sistema entonces reinante entre las grandes potencias. Negociando
primero con el gobierno otomano, T. Herzl enseñó que los objetivos se sometían a
"la adquisición de una gran concesión con todos los derechos soberanos que se
acostumbra consentir a las compañías a las que se otorga una carta de concesión " 33.
El V
Congreso sionista funda, en 1901, el Fondo Nacional Judío, con el objeto de comprar
tierras en Palestina, teniendo el carácter de inalienables, a favor del movimiento
sionista.
6 - SIONISMO E IMPERIALISMO
Ya T. HERZL había comprendido que
sin el apoyo de las grandes potencias nada podía conseguirse para realizar tranquilamente
el sueño colonizador. Así, pues, la institución llamada Sociedad de los Judíos
tendría que negociar "con las autoridades soberanas di los territorios en cuestión,
y ello bajo el protectorado de las potencias europeas si la cosa les conviene" 34. En su folleto, HERZL había enseñado cuáles eran sus
propósitos y cuán peligrosa era para los palestinos su propuesta: "Si Su Majestad
el Sultán nos diera Palestina, podríamos comprometernos en sanear completamente las
finanzas de Turquía. Para Europa, constituiríamos en la región un sector de la muralla
contra Asia; seriamos el centinela avanzado de la civilización contra la barbarie. Nos
mantendríamos, como Estado neutral, en relación constante con toda Europa, la que
debería garantizar nuestra existencia"35.
Durante los primeros años que
siguieron al Congreso de Basilea de 1897, la ardua tarea que se propuso HERZL fue
conseguir una carta de concesión de algún país poderoso para colonizar Palestina. Un
renombrado historiador del movimiento sionista explica el hallazgo de T. HERZL:
"Las negociaciones con el rey de
Alemania y su empeño hacia otros gobernantes lo condujeron a la creencia que debe
formular exigencias políticas concretas. Encontró la fórmula adecuada en el concepto
Charter, que usaron los colonos británicos en su tiempo. Charter significa una concesión
de parte de los gobernantes de un país para colonizarlo, para introducir en él colonos,
a los que se conceden todos los derechos necesarios para que su empresa colonizadora tenga
éxito. Esta concesión debía otorgarse en forma de documento al movimiento sionista, el
que sería representado mediante personería jurídica, es decir, por el Banco de
Colonización "36.
7. LOS INTERESES IMPERIALISTAS DE LAS
POTENCIAS EUROPEAS
Hacia fines del pasado siglo la
diplomacia europea trabajaba sobre un tema que se conocía con el nombre de 'la cuestión
oriental' 37. Las grandes potencias esperaban el
momento oportuno para apoderarse del control de grandes zonas del Imperio otomano, que
pasaba por un grave período de decadencia. El reparto del Hombre Enfermo del Bósforo era
la preocupación de la política internacional de Alemania, Inglaterra, Francia y Rusia.
Los planes de estos países cambiaron bruscamente con el advenimiento de la Gran Guerra.
Hacia 1912 la Política de Bagdad
(nombre dado a la apertura diplomática de Alemania hacia Oriente) había logrado
adelantos importantes. Una línea ferroviaria que iría a unir Berlín con Bagdad faltaba
poco para concluir. Los trabajos de dominio estratégico sobre el Medio Oriente colocan a
Alemania en una posición ciertamente ventajosa para ejercer presión sobre las posesiones
británicas. El emperador alemán envío- para conseguir aliados naturales en su política
internacional - un mensaje al emir de Afganistán en el que veía con buenos ojos la
independencia de su del dominio británico, ejemplo decía - que deberían seguir
los demás países islámicos 38.
El movimiento sionista, entre tanto,
buscaba aliarse con alguna potencia que apadrinara su programa colonizador HERZL entró en
conversaciones con la "Sublime Puerta", con las autoridades alemanas, con el
ministro de Gobierno de Rusia, V. Plejve, con el gobierno de la Corona británica, con el
rey de Italia, Víctor Manuel lll , entre otros 39.