| Historia
Der
Yasin
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Terrorismo
sionista
Jack Reynier delegado de la Cruz Roja Internacional
1948 en Palestina
23 de diciembre de 2000
Grupos armados sionistas y judíos optaron
por el terrorismo, para obligar al pueblo palestino a abandonar
sus casas. Irgun, Haganáh y Stern, participaron
el 9 de abril de 1948, en una de las muchas masacres practicadas
contra el desarmado pueblo palestino, bajo el mando de Menahem Biguen
( mas tarde primer ministro de Israel y líder de la oposición en el parlamento),
se procedió a masacrar un pequeño pueblo llamado Der Yasin cerca
de Jerusalén, el numero de muertos según el principal delegado de la cruz
roja Jack Rinier, que pudo llegar hasta el lugar de la masacre es de 300
personas, y añadió “ se ha matado sin ninguna justificación ni provocación
a hombres, mujeres, ancianos y niños recién nacidos de una forma
monstruosa, utilizando granadas y cuchillos por fuerzas judías del Irgun
que estaban totalmente controladas por sus mandos superiores.
El objetivo de la matanza de Der Yasin era, aterrorizar
a la población civil desarmada,
y así empujarlos a abandonar sus casas y tierras, para su posterior anexión
al futuro estado Judío. El plan tuvo éxito y escaparon con vida quienes
pudieron. Antes del 15 de mayo de 1948, mientras aun mandaba el gobierno
británico sobre la totalidad de Palestina, las fuerzas judías pudieron
ocupar varias ciudades, que según el plan de partición 181 párrafo 2,
correspondían a los árabes palestinos, como Yafa, Haifa y un gran numero
de pueblos, a raíz de ello se produjo un éxodo de 300000 palestinos.
En un intento desesperado de los países árabes
de parar este éxodo de palestinos, mandaron sus ejércitos el 15 de mayo
de 1948 a Palestina. El 15 de julio de 1948 impuso la ONU una tregua definitiva
entre Israel y los Árabes, y así el estado judío pudo anexionar mas terreno
de lo que le correspondía por la resolución de partición “181”.
La
masacre de Der Yasin.
En la noche del 9 de abril de 1948, se cercó el
pueblo de Der Yasin por las fuerzas del Irgun, bajo el mando de Menahim
Biguen, atacaron el pueblo, de mas de 700 habitantes y asesinaron a 254, la mayoría ancianos,
mujeres, niños e hirieron a 300. Dejaron los cadáveres a la intemperie
en el pueblo y se llevaron de botín mas de 150 mujeres y niños prisioneros
a la parte judía de Jerusalén.
La Haganá junto a la
agencia Judía que repudiaron estos actos unos días después al ser descubiertos
por la cruz roja, trataron de impedir a esta ultima llegar al lugar de
los acontecimientos para esclarecer los hechos, tres días después del
ataque se permitió al Sr. Jack Rinier( representante oficial de la cruz
roja en aquel entonces en Jerusalén) visitar el pueblo, que aun estaba
rodeado por el ejercito sionista.
INFORME
DE JACK RINIER
Representante
oficial del comité de la cruz roja internacional.
Sábado, día 10 de abril después del mediodía, recibí
una llamada telefónica de los árabes pidiendo socorro, precisaban de mi
presencia de forma inmediata en Der Yasin diciendo que se estaba cometiendo
una carnicería total contra el pueblo.
Se me informo mas tarde de que unos extremistas de la banda
Irgun, eran los autores de esta accion. La Agencia Judía y la Haganá dijeron,
que ellos no sabían nada sobre la cuestión, y que por otra parte, era
casi imposible franquear la zona donde estaban las fuerzas del Irgun.
Me pidieron que no participara en esta cuestión, ya que corría gran peligro
si me desplazaba hasta la zona. No solo rechazaban ayudarme, es mas, ellos
no se hacían responsables, de
lo que seguramente me podía ocurrir. Yo respondí que me iba de todos modos,
esta nefasta agencia ejerce su poder sobre todos sectores que están bajo
control judío, y debería de responsabilizarse de mi seguridad mientras
hago mi trabajo en dichos sectores.
En realidad no sabía
que hacer, sin el apoyo de los judíos es prácticamente imposible llegar
hasta ese pueblo. Después de pensarlo mucho me acordé de una enfermera
judía que trabajaba en un hospital, y que me había pedido con anterioridad,
que la llevara allí, me había dado su teléfono, y me había dicho que la
podía llamar si era necesario, así que la llamé, ya a ultima hora de la
tarde, y le conté lo que pasaba. Acordamos quedar en un sitio al día siguiente
a las siete de la mañana donde me esperaría una persona, y que yo acudiría
en mi coche particular.
Al día siguiente y exactamente
a la hora acordada, apareció un individuo con ropa civil, pero llevaba
una pistola, se introdujo en mi coche de un salto y me pidió que condujera
sin parar, hablamos y aceptó indicarme el camino de Der Yasin, pero me
comunicó, que el no podía hacer mas, y me dejó solo. Salí a las afueras de Jerusalén, dejé la carretera
principal junto al ultimo puesto
militar, y seguí por un camino que cruzaba, al poco tiempo se me ordenó
parar por dos soldados armados.
Comprendí de ellos que
tenía que apearme para ser cacheado, después, uno de ellos me ha hecho
comprender que soy su prisionero, pero el otro me cogió de la mano, no
sabia ni ingles ni francés, pero
en alemán pudimos entendernos, me contó que era feliz por ver a uno de
la cruz roja por aquí, que el era prisionero en Alemania, y que le debe
la vida a la delegación de la cruz roja que intervino para salvarle ,
me dijo que para el, yo era mas que un hermano, que haría todo lo que
yo le pidiera. Vamos a Der Yasin entonces, le dije.
Llegamos a una distancia
de 500 metros del pueblo, y tuvimos que esperar un largo tiempo para obtener
un permiso de entrarada, cada vez que se intentaba cruzar hacía el lado
judío se exponía uno al fuego de los árabes y los del Irgun tampoco querían
facilitar las cosas, finalmente se me acercó un hombre del Irgun, tenia
una mirada fría, muy dura y extraña. Le dije que estaba en un acto humanitario,
que no pretendía hacer una investigación, solo quería ayudar a los heridos
y contar los muertos, les expliqué que los judíos firmaron los convenios
de Ginebra, así que estoy en una misión oficial. Esta frase ultima le
enfureció, me dijo que aquí solo mandaba el Irgun y nadie mas, ni siquiera
la Agencia Judía. El hombre que me guió al escuchar el alboroto intervino.......
después, me dijo el oficial que podía hacer lo creyera conveniente, pero
bajo mi propia responsabilidad. Me contó la historia de ese desgraciado
pueblo, según él lo habitaban 400 árabes, vivían siempre desarmados, convivían
bien con los judíos que les rodeaban “siempre según ese oficial”. Pero
llegaron los del Irgun hace 24 horas y ordenaron con la megafonía a todos
los habitantes evacuar el pueblo y rendirse, 15 minutos después del escueto
aviso, algunas personas salieron y fueron tomados como prisioneros, acto
seguido, empezaron a disparar hacia las líneas árabes, el resto que no
obedeció las ordenes se enfrentó a su suerte. Pero no hay que exagerar
solo hay algunos muertos, que nada mas terminemos de las operaciones de
limpieza del pueblo los vamos a enterrar.
Esta historia del oficial
me ha causado escalofríos, decidí volver a Jerusalén para buscar un camión
o una ambulancia, lo hice y llegue con mi pequeña caravana, entonces de
la parte árabe ya no se disparaba. Vi a fuerzas judías con uniformes iguales
todos, entre ellos pequeños, adolescentes, hombres y mujeres, armados
con muchas pistolas, ametralladoras, bombas y grandes cuchillos. Vi a
una pequeña muchacha con ojos muy criminales, vi su arma goteando sangre,
y llevaba el cuchillo como si de una medalla se tratara. Ese era el equipo
de limpieza, que seguramente ha llevado a cabo la tarea de una manera
muy satisfactoria.
Intenté entrar en uno
de los edificios, me rodeaban 10 soldados, dirigían sus armas hacía mi,
el oficial me prohibió entrar en aquel sitio, dijo que ellos se encargaran
de sacar los cadáveres hasta donde estoy, me puse nervioso y expresé a
esos criminales lo mal que me
sentía a raíz de su comportamiento, que no aguantaba
mas y empecé a empujarlos, finalmente pude entrar.
La primera habitación
estaba a oscuras desordenada y no había nadie, en la segunda encontré
entre mantas y muebles destrozados cadáveres fríos, se les había ametrallado
después de tirar alguna que otra granada, y finalmente se les apagó el
resto de vida a base de cuchillo.
Lo mismo ocurría en la
siguiente, pero cuando me dispuse a salir, pude oír algo como un quejido,
empecé a buscar en todas partes y tropecé con un pie pequeño que aun estaba
caliente, era una niña de 10 años, estaba herida de gravedad por una granada,
pero aun vivía, quise llevármela conmigo pero el oficial es interpuso
y cerró la puerta de salida, le empujé y con la ayuda del soldado, que
estuvo prisionero en Alemania salí con mi trofeo.
Los coches ambulancia
partieron totalmente cargados y con orden de vuelta al lugar. Animado
por el hecho de que no se atrevían a atacarme directamente, decidí que
había que continuar.
Di ordenes para cargar
unos camiones con los cadáveres que había encontrado, luego seguí entre
las demás casas, y en cada una se repetía aquella terrible escena. Solo
encontré dos personas vivas, dos mujeres, una de ellas una anciana que
se escondió durante las 24 horas pasadas sin un solo movimiento.
Se encontraban 400 personan
en el pueblo, 50 se escaparon de la carnicería, tres supervivieron a la
carnicería, el resto fue degollado y tiroteado según ordenes de los jefes
de la milicia, de la cual hay
que resaltar su disciplina a la hora de acatar ordenes.
Volví a Jerusalén, me
enzarce con los de la agencia judía por no poder controlar según ellos
a 150 mujeres y hombres responsables de la matanza.
Fui a ver a los árabes,
no conté nada de lo que vi, pero les dije, que después de una visita relámpago
al lugar pude constatar que había algunos muertos, me limité a preguntarles
como podía enterrarlos y donde. Me pidieron que fuese en un lugar que
se pudiese distinguir fácilmente, así lo prometí. Pero al volver a Der
Yasin, los del Irgun estaban de muy mala uva, intentaron impedir que me
acercara al lugar y entendí rápidamente el porque, después de ver cuantos
muertos había y el estado lamentable de los cadáveres, que estaban ya
fuera de las casas tendidos sobre las aceras de la calle principal. Pedí
con determinación ser yo el que los enterrase, después de una discusión,
empezaron a cavar una gran fosa en un pequeño jardín, era imposible verificar
la identidad de los muertos, no llevaban palpes, pero les describí con
todo los detalles ,estimando las edades.
Dos días después, se
esfumaron los del Irgun del lugar, fueron reemplazados por el Haganá,
y descubrimos varios lugares donde se acumuló sin ningún respeto otros
cadáveres al aire libre.
Dos hombres con portes
respetables aparecieron en mi despacho, era el líder del Irgun y su ayudante,
llevaban un texto que querían
que yo se lo firmase, rezaba que había conseguido de ellos todo tipo de
ayuda para hacer mi tarea, y finalmente que yo les agradecía su colaboración
conmigo.........
No dudé en discutirles
lo que me pedían, y me dijeron que si me importaba algo mi vida, tenia
que firmar el texto de inmediato.
Ya que el texto mencionado
no era nada de la verdad Rinier rechazó firmarlo, unos días mas tarde
en Tel Aviv, los mismos hombres se le acercaron y le pidieron ayuda de
la cruz roja para los hombres del Irgun.
Testigos
Oculares.
El ex oficial de la
Haganá, coronel Mier Bail, después de su jubilación del ejercito
israelí en 1972, hizo publico un comunicado sobre Der Yasin, y se publicó
en Yedeot Aharanot (4 de abril de 1972)
Terminada la batalla
con cuatro muertos del Irgun y algunos heridos... se detuvo el combate
después del medio día, y se hizo el alto el fuego. A pesar de la calma,
el pueblo no se había rendido aun, los hombres del Irgun salieron de sus
escondites y empezaron con la operación de limpieza en las casas. Mataron
a todos los que vieron, incluso las mujeres y niños, y nadie intentó parar
la matanza... supliqué al comandante en jefe que ordenara el alto el fuego,
pero fue inútil. Mientras tanto vi como llevaban a unos 25 árabes como
prisioneros en un camión. Al final de su viaje, se les llevo a una cantera
entre Der Yasin y Yefaat Shul, y se les mató a sangre fría... los jefes prohibieron que sus hombres ayudasen a enterrar los
muerto árabes. Esta misión no agradable fue llevada a cabo por dos unidades
traídas de Jerusalén.
Zseifi Ankory, que era
el jefe de la unidad del Haganá que reemplazo los del Irgun, presentó
este informe que fue publicado el 9 de abril de 1982 en el Davar.
“ Entré a 6-7 casas.
Vi aparatos genitales arrancados, vientres de mujeres abiertos y machacados.
A juzgar por las señales sobre los cadáveres, fueron matados directamente
Dov Joseph, gobernante
de la sección israelí de Jerusalén y ministro de justicia después, declaró
que la masacre de Der Yasin era “ intencionada, y no justificada”
Arnold Tuinby, describió
la matanza: “ que era semejante a los crimines nazis”
Menahim Biguen dijo “
no solo es justificable, no era posible el nacimiento del estado de Israel,
sin la victoria en Der Yasin”
Sin ningún pudor ni vergüenza
de sus obras, y haciendo caso omiso a la recriminación internacional del
acto, las fuerzas sionistas, usando megafonía, se paseaban por las ciudades
palestinas anunciado que el camino a Jericó esta abierto “ para que abandonasen
su tierra”, y a los habitantes de Jerusalén les invitaban a salir de ella
antes de encontrar la misma suerte y fueran muertos como los de Der
Yasin.
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