| Cultura/Poetas
Palestinos |
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Poeta :
FADWA TUQAN
La “Gran Dama” de las letras Palestinas, está considerada uno
de los mejores poetas árabes contemporáneos. La hermana del
poeta Ibrahim Tuqan nació en Nablus en 1917. Empezó a escribir
en la forma tradicional, pero fue una de las pioneras en el uso
del verso libre en la poesía árabe.
Compartió su trabajo entre la exploración femenina del amor y la
protesta social. A partir de 1967 empezó a escribir poemas patrióticos.
Su autobiografía “Un viaje montañoso”, publicada en 1985,
fue traducida al inglés en 1990.
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No lloraré
A las puertas de Yafa
Amigos míos,
y entre el caos de escombros
de las casas,
entre la desnutrición
y las espinas, dije a los ojos,
quieta:
deteneos... Lloremos
sobre las ruinas
de quienes se han marchado
abandonándolas.
La casa está llamando a quien
la edificó
La casa está dando
el pésame por él.
Y el corazón, deshecho gime
y dice:
¿Qué te han hecho los días?
¿Dónde están los que antes te
habitaban?
¿Has sabido de ellos?
¿Has sabido tras su partida?
Aquí soñaron, aquí estuvieron
y trazaron los planes
del mañana.
Más, ¿Dónde están los sueños
y el mañana?
Y, ¿Dónde, dónde ellos?
¿Cómo van a aplastarme
las heridas?
¿Cómo podrá aplastarme
la desesperación?
¿Cómo voy a llorar
ante vosotros?...
Juro, a partir de hoy no llorar.
¡Amadísimos míos!:
El alazán del pueblo ha superado
el tropiezo de ayer,
y tras el río, los héroes
se yerguen.
Escuchad muy atentos,
que el alazán relincha
Confiado en su asalto;
que ya escapa al asedio de la
oscura desgracia,
y corre hacia su puesto
sobre el sol;
mientras compactos grupos
de jinetes
le bendicen y juran devoción
le rocían con humo de limpias
cornalinas,
con sangre de corales,
le dan de sus despojos
copiosísima alfalfa,
y le aclaman, lanzando:
¡Corre al ojo del sol!
¡Corre al ojo del sol!
¡Corre, alazán del pueblo!
Que tú eres la señal
y el estandarte,
y nosotros la cohorte que te
sigue.
Ya no puede pararse la marea,
La pasión y la ira;
ya no puede caer en nuestras
Frentes;
sin luchar, el cansancio;
ni quedaremos quietos,
hasta ver expulsados
a fantasmas y sombras
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