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Poeta : MAHMOUD
DARWISH
Por Ricardo López Dusil
La lucha política entre palestinos e israelíes se libra palmo a palmo y no hay campo en el que no se diriman viejas o nuevas disputas. Ahora, el ministro de Cultura de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Yasser Abed
Rabó, ordenó que en las escuelas de los territorios autónomos se estudien poemas de autores israelíes, en lo que es una clara reacción a la campaña en Israel contra el poeta palestino Mahmoud
Darwish.
Abed Rabó dio la orden de que se publique una selección representativa de la poesía israelí, a fin de que se distribuya en las instituciones educativas palestinas, según reveló el diario palestino
Al-Ayam.
El ministro dijo que su iniciativa "es una respuesta a la campaña israelí de instigación contra
Darwish, que se lanzó después de que su homólogo israelí, Yossi
Sarid, decidiera incluir sus poemas en el programa de estudios".
Abed Rabó añadió que "dicha medida fue adoptada por la ANP con objeto de ampliar el conocimiento por los palestinos de la poesía israelí, así como de la creación artística en hebreo en todas sus formas".
Nacido donde nada existe Darwish es el poeta árabe contemporáneo más importante. Nació en 1942 en Barweh (Galilea), un pueblo que ya no existe: fue destruido en 1948 por las tropas israelíes. El poeta tenía entonces seis años y fue educado en la escuela israelí.
Como resultado de su actividad política, Darwish se enfrentó a arresto domiciliario y prisión. Abandonó Israel en 1971 y vivió en el exilio hasta su regreso a Palestina en 1996. Sus poemas son conocidos en todo el mundo
árabe y muchos de ellos han sido musicalizados.
Su poesía, naturalmente combativa, ha ganado refinamiento con los años y Darwish goza de reconocimiento internacional. Ha publicado más de treinta colecciones de poemas y obras en prosa, que han sido traducidos a 35 idiomas. Actualmente es el editor en jefe de la prestigiosa revista literaria Al
Karmel, que ha reanudado su publicación en enero de 1997.
El cineasta israelí Simón Bitón ha hecho un estupendo documental acerca de Darwish ("Tierra, como lenguaje"), estrenado en la cinemateca de Tel Aviv.
Militante comunista, Darwish sufrió persecuciones que lo obligaron a abandonar su tierra y radicarse en El Cairo. Durante 25 años Israel le denegó el permiso para regresar a reencontrarse con su madre, su hermano y
su patria.
Darwish ha vivido ese largo exilio en Beirut, Aman, Túnez y París. "Mi nación es una maleta", fue una de sus frases más conocidas. También diría: "Al fin de cuentas, hace ya años que mi nación es sólo lenguaje".
Sus poemas son de una hondura maravillosa y tanto los intelectuales palestinos como los israelíes concuerdan en que la suya es una de las obras más bellas que se hayan escrito acerca de esta tierra conflictiva, amada y disputada. La gran parte de la población progresista de Israel, que lee a
Darwish, sostiene que debe formar parte del programa escolar.
Durante el período de las negociaciones de Oslo, y tras una fuerte presión de dirigentes israelíes de izquierda, se le permitió la entrada a su tierra por cinco días. La única condición que le impusieron Yitzhak Rabin
y Mordechai Gur (por entonces viceministro de Defensa) fue hacer público su apoyo a los acuerdos de paz. No lo hizo. Entonces, el periodista Guidon Levi (columnista de
Ha'aretz, uno de los diarios de referencia de la
sociedad israelí) dijo lo que todo el mundo pensaba: "Estar en contra de los acuerdos de Oslo sólo les está permitido a los judíos de derecha".
A pesar de que el poeta no apoya estos acuerdos, siempre estuvo en favor del diálogo y la normalización de las relaciones en el Medio Oriente, defendiendo la idea de dos países independientes, uno junto al otro.
Finalmente, Israel le permitió la entrada, para confinarlo en Ramallah, donde hasta hace pocos meses ha vivido sin capacidad de movimiento ni pasaporte.
"Yo soy mi nombre" La represión de este poeta ha sido también, sin duda, una respuesta a su popularidad, que permitió que uno de sus poemas se convirtiera en el verdadero himno nacional de los jóvenes durante los años de la
Intifada, quienes, al tiempo que arrojaban piedras, lanzaban poemas al ejército ocupante: "Yo soy árabe. El número de mi carné es el 50.000. Número de hijos: ocho. El noveno llegará después del verano. Sin apellidos. Yo soy mi nombre. Paciente infinito en un país donde todos viven sobre las brasas de la cólera".
Hace poco Darwish confesó que su deseo es terminar el largo viaje de su vida en la tierra en la que nació. Su historia es un ejemplo de la tragedia Palestina.
Pero la poesía comprometida de Darwish también fue arma de combate entre los sectores aperturistas y los conservadores del Parlamento de Israel, que amenazaron con hacer caer al gobierno de Ehud Barak.
La tempestad fue capitaneada por el partido de oposición Likud (de derecha) y las tres formaciones religiosas que por entonces integraban el gobierno (el
Shas, el Partido Nacional Religioso y Torah y Judaísmo), en respuesta a los proyectos del entonces ministro de Educación, Yossi
Sarid, quien planteó la posibilidad de introducir poemas de Darwish en el programa escolar de literatura, en un intento de reflejar el "carácter multicultural de la sociedad israelí". La decisión desembocó en la amenaza de los contestatarios de presentar una moción de censura contra Barak, quien rápidamente decalcificó a su ministro para conservar el poder.
Todo ello ocurrió ante los ojos escépticos y críticos de Mahmoud
Darwish, quien, desde la redacción de su periódico cultural, reflexionó en voz alta: "Este incidente me lleva a pensar sobre la naturaleza del proceso de paz en curso. ¿Se trata simplemente de acuerdos de seguridad? Un proceso de paz exige la apertura de las puertas de la fortaleza israelí, encerrada en su propia cultura. Una paz verdadera obliga a aceptar al otro con todos sus componentes".
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CARNET DE IDENTIDAD
Escribe
que soy árabe,
y el número de mi carné es el cincuenta mil;
que tengo ya ocho hijos,
y llegará el noveno al final del verano.
¿Te enfadarás por ello?
***
Escribe
que soy árabe,
y con mis camaradas de infortunio
trabajo en la cantera.
Para mis ocho hijos
arranco, de las rocas,
el mendrugo de pan,
el vestido y los libros.
No mendigo limosnas a tu puerta,
ni me rebajo
ante tus escalones.
¿Te enfadarás por ello?
***
Escribe
que soy árabe.
Soy nombre sin apodo.
Espero, pacientero, en un país
en el que todo lo que hay
existe airadamente.
Mis raíces,
se hundieron antes del nacimiento
de los tiempos,
antes de la apertura de las eras,
del ciprés y el olivo,
antes de la primicia de la hierba.
Mi padre...
de la familia del arado,
no de nobles señores.
Mi abuelo era un labriego,
sin títulos ni nombres.
Mi casa es una choza campesina
de cañas y maderos,
¿te complace?...
Soy nombre sin apodo
***
Escribe
que soy árabe,
que tengo el pelo negro
y los ojos castaños;
que, para más detalles,
me cubro la cabeza con un velo;
que son mis palmas duras como la roca
y pinchan al tocarlas.
Y me gusta el aceite y el tomillo.
Que vivo
en una aldea perdida, abandonada,
sin nombres en las calles.
Y cuyos hombres todos
están en la cantera o en el campo...
¿Te enfadarás por ello?
***
Escribe
Que soy árabe;
Que robaste las viñas de mi abuelo
Y una tierra que araba,
Yo, con todos mis hijos.
Que sólo nos dejaste
Estas rocas...
¿No va a quitármelas tu gobierno también,
como se dice?...
***
Escribe, pues...
Escribe
en el comienzo de la primera página
que no aborrezco a nadie,
ni a nadie robo nada.
Mas, que si tengo hambre,
Devoraré la carne de quien a mí me robe.
¡Cuidado, pues!...
¡Cuidado con mi hambre,
y con mi ira!
LA
VICTIMA Nº 18
Mahmoud
Darwish
-DESDE
PALESTINA-
El olivar era en otro
tiempo verde
y el cielo
un bosque azul, amor mío,
¿quién lo ha cambiado esta noche?
Han
detenido el camión de los obreros en la revuelta
de la carretera .Estaban
impertérritos,
nos han encaminado hacia el Este
y estaban impertérritos.
Mi corazón era en otro
tiempo un pajarico azul
en el nido de mi amor
y tus pañuelos eran, en mi mano, amor, todos blancos,
¿quién los ha manchado esta noche?
No entiendo nada, amor mío.
Han detenido el camión
de los obreros en medio
de la carretera.
Estaban impertérritos,
nos han encaminado hacia el Este
y estaban impertérritos.
Te doy todo, seré para
ti sombra y luz
te daré el anillo de boda y lo que quieras,
un pequeño vergel de olivos e higueras,
y me encaminaré hacia ti como todas las noches,
entraré por la ventana, en sueños, y te lanzaré un jazmín.
No me riñas, tardaré poco, porque estoy detenido.
El olivar estaba
siempre verde, amor mío.
Cincuenta víctimas, al caer el sol,
lo han convertido en un pantano rojo.
Cincuenta víctimas, amor mío, no me riñas.
Me mataron,
Me mataron,
Me mataron.
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SIN EXILIO, ¿QUIÉN SOY?
(1999)
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Extranjero a orillas del río, como el río... Me ata
a tu nombre el agua. Nada pone fin a mi lejanía
y me devuelve mi palmera: ni la paz ni la guerra. Nada
me adentra en los Evangelios. Nada...
Nada reluce entre el Tigris y el Nilo
mientras en la costa sube y baja la marea. Nada
me obliga a apearme del barco con Faraón. Nada
me asume o hace que yo asuma una idea: ni la pena
ni el adiós. ¿Qué haré? ¿Qué
haré sin exilio, sin una larga noche
que se mire fijamente en el agua?
Me ata
a tu nombre
el agua...
Nada me devuelve de las mariposas de mi sueño
a la realidad: ni el polvo ni el fuego. ¿Qué
haré sin la rosa de Samarcanda? ¿Qué
haré en una plaza que ha lapidado a los rapsodas con sus piedras
lunares? Nos hemos vuelto tan livianos como nuestras casas,
a merced de los vientos lejanos. Hemos hecho amistad con los
extraños
seres que habitan en las nubes... Libres
de la gravedad de la tierra de los documentos de identidad. ¿Qué
haremos... qué
sin exilio, sin una larga noche
que se mire en el agua?
Me ata
a tu nombre
el agua...
Sólo tú quedas de mí, sólo
yo de ti, un extraño que acaricia el muslo de su extranjera: oh
extranjera, ¿qué vamos a fabricar en esta calma
que aún nos queda... en esta siesta entre dos leyendas?
Nada nos asume: ni el camino ni la casa.
¿Fue este camino así desde el principio,
o nuestros sueños hallaron una yegua de la caballería
mongol sobre la colina, y nos dieron el cambiazo?
¿Qué vamos
a hacer?
¿Qué
sin
exilio?
(Traducción de Luz Gómez García)
(Publicado en Nación Árabe, nº 39, otoño 1999)
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VENDRÁN OTROS BÁRBAROS
(1986)
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Vendrán otros bárbaros. Raptarán
a la mujer del emperador.
Sonarán los tambores.
Sonarán los tambores para que del Egeo a los Dardanelos
los caballos se alcen sobre los cadáveres de la gente.
¿Y a nosotros qué? ¿Qué tienen que ver nuestras mujeres
con el galope de los caballos?
Raptarán a la mujer del emperador. Sonarán los tambores.
Ya llegan otros bárbaros.
Bárbaros que llenan las plazas vacías, apenas altas sobre el mar,
más fuertes que la espada en tiempo de locura.
¿Y a nosotros qué? ¿Qué tienen que ver nuestros hijos
con esta estirpe de impudicia?
Sonarán los tambores. Ya llegan otros bárbaros.
Raptarán en su casa a la mujer del emperador.
En su casa se gesta la campaña militar
para que la reina de la almohada vuelva a su trono.
¿Y a nosotros qué? ¿Qué tienen que ver cincuenta mil muertos
con este matrimonio de conveniencia?
¿Habrá un Homero después de nosotros?...
¿Abrirán los mitos sus puertas a la multitud?
(Traducción de Luz Gómez García)
(Publicado en P. Martínez Montávez (ed.): Taracea de poemas árabes,
Granada, Fundación Rodríguez Acosta, 1995)
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PASAPORTE
(1970)
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No
me han reconocido en las sombras que
difuminan mi color en el pasaporte.
Mi desgarrón estaba expuesto
al turista amante de postales.
No me han reconocido… Ah, no prives
de sol a la palma de mi mano,
porque el árbol
me conoce…
Me conocen todas las canciones de la lluvia,
no me dejes empalidecer como la luna.
Todos los pájaros que ha perseguido
la palma de mi mano a la entrada del lejano aeropuerto,
todos los campos de trigo,
todas las cárceles
todas las tumbas blancas
todas las fronteras
todos los pañuelos que se agitaron,
todos los ojos
estaban conmigo, pero ellos
los borraron de mi pasaporte.
¿Despojado de nombre, de pertenencia,
en una tierra que ha crecido con mis propias manos?
Job ha llenado hoy el cielo con su grito:
¡no hagáis de mí un ejemplo otra vez!
Señores, señores profetas,
no preguntéis su nombre a los árboles,
no preguntéis por su madre a los valles:
de mi frente se escinde la espada de la luz,
y de mi mano brota el agua del río.
Todos los corazones del hombre… son mi nacionalidad:
¡retiradme el pasaporte!
(Traducción de Luz Gómez García)

A MI MADRE
(1966)
|
Añoro el pan de mi madre,
el café de mi madre,
las caricias de mi madre…
Día tras día
en mí crece la infancia,
pero amo mi edad, pues
de morir
me avergonzarían las lágrimas de mi madre.
Haz de mí, si vuelvo un día,
adorno de tus pestañas,
cubre mis huesos con hierba
bautizada con tus puros tobillos,
átame
con un mechón de tus cabellos…
con un hilo suelto de la cola de tu vestido…
Puede que me convierta en un dios,
que en un dios me convierta
si toco el fondo de tu corazón.
Ponme, si es que regreso,
como leña en el horno de tu fuego,
como una cuerda de tender en la azotea de tu casa,
porque no puedo levantarme
sin la oración de tu día.
He envejecido, devuélveme las estrellas de la infancia
para que comparta
con los gorriones
la senda de regreso
al nido en que aguardas.
(Traducción de Luz Gómez García)

A MI MADRE
(1966)
|
Añoro el pan de mi
madre,
el café de mi madre,
las caricias de mi madre…
Día tras día
en mí crece la infancia,
pero amo mi edad, pues
de morir
me avergonzarían las lágrimas de mi madre.
Haz de mí, si vuelvo un día,
adorno de tus pestañas,
cubre mis huesos con hierba
bautizada con tus puros tobillos,
átame
con un mechón de tus cabellos…
con un hilo suelto de la cola de tu vestido…
Puede que me convierta en un dios,
que en un dios me convierta
si toco el fondo de tu corazón.
Ponme, si es que regreso,
como leña en el horno de tu fuego,
como una cuerda de tender en la azotea de tu casa,
porque no puedo levantarme
sin la oración de tu día.
He envejecido, devuélveme las estrellas de la infancia
para que comparta
con los gorriones
la senda de regreso
al nido en que aguardas.
(Traducción de Luz Gómez García)
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