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LA RAZÓN DE LAS BESTIAS
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| Mauricio Labarca Abdala
Hermanos/as de la solidaridad internacional con la causa palestina, soy mauricio labarca abdala y hace algún tiempo les envié algún material creado por mí para que dispusiesen de él si lo estimaban pertinente. Obtuve respuesta de algunos que decidieron publicar un poema inspirado en el asesinato del joven palestino Mahmud Salah, el pasado martes 12 de Marzo en las calles de Jerusalén Este. Ahora quiero compartir con ustedes otra creación literaria respecto del tema, para que la utilicen si es que les interesa. Un abrazo desde Chile. ¡viva Palestina libre!
"Serán las luces del alba
y no tus bengalas de guerra
El espectáculo dantesco entretiene a los grandes señores de occidente, el brazo derecho de la civilización se divierte con los nativos del lugar, los pieles rojas del oriente; los cadáveres se funden con la tierra y se vuelven roca, piedra que hace un siglo creció sin suelo, sin tiempo, sin un lecho en el cual descansar. La civilización, a los atrasados del mundo, sólo trajo estallidos y hambre, una tropa de carniceros desde Europa y la humillación, el desprecio, la prepotencia y la muerte; el único rostro del progreso que mis hermanos pudieron contemplar fue el de la artillería imperial operada por la sucesión de los nazis... sí, la historia oculta sus paradojas, es hora de que lo entiendas; ni la tierra prometida, ni el retorno divino, ni pueblo elegido, ni pamplinas mitológicas, lo único cierto es la reencarnación del cordero, su martirio y su cruz, hoy día los fariseos visten de ejército, son sólo bestias hambrientas de carne humana, la carne de mi pueblo, y su única razón, la fuerza, animales de carroña, asesinos a sueldo, sicarios del imperio, y que lo digan los que se durmieron ayer en las cámaras de gas, que lo digan los fantasmas de los campos de concentración prusianos, los que cayeron ante la furia de los zares en la antigua Rusia, todos los muertos de las tierras conquistadas por la barbarie de la civilización, si te detienes en silencio sobre el camino, escucharás el lamento, puedes, también, tapar tus oídos y cambiar de canal o irte a dormir con tus libros de cuentos, pero cuando menos lo esperes la muerte llamará a tu puerta, tal vez ahí apenas lo entiendas. Las masacres otra vez decoran el paisaje de los pueblos y los gobiernos se ríen y dicen que no está bien, declaran y se burlan, palabras vacías y espaldarazo al imperio, nada nuevo esconde el sol tras el horizonte; la sangre del tercer mundo estalla en cada rincón, se vuelve antorcha que ilumina el camino de las fieras... y el mundo avanzado calla y ríe, prosigue en su fiesta de plástico, de sedantes y de sueño americano, mientras la indignación recorre la sangre de los libres, impotentes que contemplan desde la distancia la carnicería de los sionistas, en las ciudades de Gaza y Cisjordania los cadáveres se posan por montones, montañas de dolor humano, un pueblo que enfrenta a la muerte elige una piedra en lugar del silencio o el asentimiento cobarde, Palestina enfrenta el martirio una vez más, con dignidad abraza la cruz, sube la colina y no se entrega, desde un rincón observa dolorido el Nazareno, llorando y maldiciendo, en las calle de Belén los muertos se multiplican como las malas noticias. Ahí están las bestias con sus uniformes de combate y sus banderas de muerte, esperando ansiosas la nueva orden de fuego, los niños surgen de los rincones, inocentes que dormirán temprano su siesta bajo pólvora y escombros, ellos se ríen jugando al tiro al blanco, cuentan por puntos a los muertos, disparando la única razón con la que cuentan, la fuerza... la fuerza de las bestias. Por Mauricio Labarca Abdala
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