LA DECLARACIÓN BALFOUR |
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El Imperio de
la fuerza
El sino sufrido por Palestina
es hijo de la fuerza y del desconocimiento de las reglas del derecho de las gentes. No
otra ha sido la causa que dibujó los contornos precisos de la cuestión de Palestina. La
colusión de las grandes potencias precipitó al abismo toda convivencia pacífica en
Tierra Santa. Un memorando de Lord Balfour presentado en 1919 a Lord Curzon - que
sucediera al primero en el Ministerio de Relaciones Exteriores - da noticia de lo que se
estaba gestando contra Palestina:
"La contradicción entre el
texto del Pacto y la política de los Aliados es aún más notoria en el caso de la
"nación independiente" de Palestina que en el de la "nación
independiente" de Siria, debido a que en Palestina ni siquiera nos proponemos cumplir
con la formalidad de consultar los derechos de los actuales habitantes del país, pese a
que la Comisión estadounidense * cumplió con la formalidad de pregunta cuáles eran esos
deseos.
"Las cuatro grandes potencias
están comprometidas con el sionismo (Inglaterra, Francia, Estados Unidos e Italia). Y el
sionismo, esté en lo cierto o equivocado, para bien o para mal, se halla enraizado en
tradiciones milenarias, en necesidades actuales, en esperanzas para el futuro, de
importancia mucho más profunda que los deseos y prejuicios de los 700.000 árabes que hoy
habitan esas antiguas tierras...
"Sea cual fuere el futuro de
Palestina, hoy no es una "nación independiente", ni está aún en vías de
serlo. Sea cual fuere la atención que deba presentarse a la opinión de quienes allí
viven, a mi juicio las potencias no se proponen consultarlos al seleccionar un mandatario.
En síntesis, en lo que respecta a Palestina, las potencias no han hecho ninguna
declaración fáctica que no sea demostradamente errónea, y ninguna declaración
política que no se hayan propuesto violar, al menos en la letra..."14
El mismo Balfour señala el sentido y
alcance de la política imperialista en lo que toca con Palestina:
"La situación se complica más
por un acuerdo concertado a comienzos de noviembre (1918) entre británicos y franceses,
que se ha señalado a la atención del Presidente, en el que se decía al pueblo oriental
que al disponer su futuro se consultarían sus deseos... Debería excluirse del Mandato a
Palestina, habida cuenta de que las potencias se han comprometido con el programa
sionista, el cual excluye inevitablemente la libre determinación por razón del número.
La situación de Palestina es única. No estamos tratando con los deseos de una comunidad
existente, sino que estamos procurando conscientemente reconstruir una comunidad y crear
una mayoría numérica definitiva para el futuro..." 15
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