LA DECLARACIÓN BALFOUR

Conclusión

Hemos presentado en este capítulo las causas profundas que engendraron la cuestión de Palestina. Herencia de colonialismo y de las políticas imperiales de las grandes potencias, Tierra Santa no volvió a conocer el sosiego político hasta nuestros días. Juguete de la mala fe del imperialismo de occidente, el destino de Palestina fue sellado antes de terminar la Primera Guerra Mundial. La manera por la cual se cumplió este siniestro designio fue mediante el sistema de mandatos, que, en el caso de Palestina, mostró unas irregularidades muy pronunciadas. Estudiaremos en el próximo capítulo la institución del mandato internacional y el régimen del mandato británico para Palestina.

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