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Mientras más fácil
la victoria, más difícil la paz
Uri Avnery
10 de abril de 2003
Ahora
está de moda hablar del "día después". Hablemos de la noche después.
Después del fin de las hostilidades en Irak, el mundo se verá confrontado
con dos hechos decisivos:
Primero: la inmensa superioridad de las armas de EE.UU. puede derrotar a
cualquier pueblo del mundo, por valiente que sea.
Segundo, el pequeño grupo que inició esta guerra -una alianza de
fundamentalistas cristianos y de judíos neoconservadores- ha vencido en
gran forma, y desde ahora controlará Washington, casi sin límites.
La combinación de estos dos hechos constituye un peligro para el mundo, y
especialmente para el Medio Oriente, los pueblos árabes y el futuro de
Israel. Porque esta alianza es enemiga de las soluciones pacíficas,
enemiga de los gobiernos árabes, enemiga del pueblo palestino y
especialmente enemiga del campo de la paz israelí.
No sólo sueña con un imperio de EE.UU., al estilo del de Roma, sino
también con un mini-imperio israelí, bajo el control de la extrema derecha
y de los colonos. Quiere cambiar los regímenes en todos los países árabes.
También causará un caos permanente en la región, cuyas consecuencias son
imposibles de prever.
Su mundo mental consiste de una mezcla de fervor ideológico y de burdos
intereses materiales, un patriotismo estadounidense exagerado y un
sionismo derechista.
Es una mezcla peligrosa. Hay en ella algo del espíritu de Ariel Sharon, un
hombre que siempre ha fraguado grandiosos planes para cambiar la región,
caracterizado por una mezcla de imaginación creativa, chovinismo
descontrolado y una fe primitiva en la fuerza bruta.
¿Quiénes son los vencedores?
Son los así llamados neocons, o neoconservadores. Un grupo compacto, cuyos
miembros son casi todos judíos. Tienen posiciones clave en la
administración Bush, así como en los gabinetes estratégicos que juegan un
papel importante en la formulación de la política de EE.UU. y en las
páginas de opinión de los periódicos influyentes.
Durante muchos años, fue un grupo marginal que promovió un orden del día
derechista en todos los terrenos. Lucharon contra el aborto, la
homosexualidad, la pornografía y las drogas. Cuando Binyamin Netanyahu
llegó al poder en Israel, le dieron consejos sobre cómo combatir a los
árabes. Su gran ocasión llegó con el colapso de las Torres Gemelas. El
público y los políticos estadounidenses estaban en un estado de choque,
totalmente desorientados, incapaces de comprender un mundo que había
cambiado de un día al otro. Los neoconservadores formaban el único grupo
con una explicación viable y una solución. Sólo nueve días después de la
atrocidad, William Kristol (hijo del fundador del grupo, Irving Kristol)
publicó una Carta Abierta al presidente Bush, declarando que no bastaba
con aniquilar la red de Osama bin Laden, sino que también era imperativo
"sacar del poder a Sadam Husein" y "tomar represalias" contra Siria e Irán
por su apoyo a Hizbolá.
Sigue una breve lista de los principales personajes.
La Carta Abierta fue publicada en el Weekly Standard, fundado por
Kristol con el dinero del magnate ultra-derechista de la prensa Rupert
Murdoch, que donó 10 millones de dólares a la causa. Fue firmada por 41
importantes neoconservadores, incluyendo a Norman Podhoretz, un ex
izquierdista judío que se ha convertido en un icono de la extrema derecha,
editor de la prestigiosa revista Encounter, y su mujer, Midge
Decter, también escritora. Frank Gaffney del Centro de Estudios
Estratégicos, Robert Kagan, también del Weekly Standard, Charles
Krauthammer del Washington Post, y, desde luego, Richard Perle.
Perle es el personaje principal de esta obra. Hasta hace poco, era
presidente del Consejo de Política de Defensa del Departamento de Defensa,
que también incluye a Eliot Cohen y Devon Cross. Perle es uno de los
directores del Jerusalem Post, que ahora está en manos de sionistas
de extrema derecha, En el pasado fue ayudante del senador Henry Jackson,
que encabezó la lucha contra la Unión Soviética a favor de los judíos que
querían irse. Es un importante miembro del influyente American Enterprise
Institute derechista. Recientemente se vio obligado a renunciar a su
posición en el Departamento de Defensa, cuando se supo que una corporación
privada la había prometido el pago de casi un millón de dólares para
contar con su influencia en la administración.
Esa Carta Abierta fue, en realidad, el comienzo de la guerra de Irak. Fue
recibida con entusiasmo por la administración Bush; algunos miembros del
grupo ya estaban firmemente establecidos en posiciones dirigentes. Paul
Wolfowitz, el padre de la guerra, era número 2 en el Departamento de
Defensa, donde otro amigo de Perle, Douglas Feith, dirige el Consejo de
Planificación del Pentágono, John Bolton es Subsecretario del Departamento
de Estado, Eliot Abrams, responsable del Medio Oriente en el Consejo
Nacional de Seguridad, estuvo relacionado con el escándalo
Irán-Contra-Israel. El principal héroe del escándalo, Oliver North, está
en el Instituto Judío de Asuntos de Seguridad Nacional, junto con Michael
Ledeen, otro héroe del escándalo. Propicia la guerra total no sólo contra
Irak, sino también contra los demás enemigos de Israel, Irán, Siria,
Arabia Saudí y la Autoridad Palestina. Dov Zakheim es contralor en el
Departamento de Defensa.
La mayor parte de estas personas, junto con el vicepresidente Dick Cheney
y el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, están asociados con el
"Proyecto para un Nuevo Siglo Estadounidense", que publicó un Libro Blanco
en 2002, con el objetivo de "preservar y realzar esta 'paz
estadounidense'" -queriendo decir el control del mundo por EE.UU.
Meyrav Wurmser (Meyrav es un nombre israelí de moda) es Directora del
Centro de Política para el Medio Oriente en el Hudson Institute. También
escribe para el Jerusalem Post y es co-fundadora del Instituto de
Investigación de Medios del Medio Oriente [MEMRI, por sus siglas en
inglés] que está, según el Guardian de Londres, conectado con los
servicios de inteligencia del ejército israelí. MEMRI alimenta a los
medios y a los políticos con citas altamente selectivas de publicaciones
extremas del mundo árabe. El marido de Meyrav, Davis Wurmser, está en el
American Enterprise Institute de Perle, dirigiendo los Estudios del Medio
Oriente. También debería mencionarse el Washington Institute for Near East
Policy de nuestro antiguo conocido, Dennis Ross, que ha estado a cargo
durante años del "proceso de paz" en el Medio Oriente.
En todos los periódicos importantes hay personas cercanas al grupo, como
William Safire, un individuo hipnotizado por Sharon, en el New York
Times y Charles Krauthammer en el Washington Post. Otro amigo
de Perle, Robert Bartley, es editor del Wall Street Journal.
Si pareciera como si los discursos de Bush y Cheney provinieran de los
labios de Sharon, uno de los motivos podría ser que sus escritores, Joseph
Shattan, Mathew Scully y John McConnell, son neoconservadores, como el
jefe del equipo de Cheney, Lewis Libby.
La inmensa influencia de este grupo mayormente judío proviene de su
estrecha alianza con los fundamentalistas cristianos de extrema derecha,
que actualmente controlan el Partido Republicano de Bush. Los fundadores
fueron Jerry Falwell de la Mayoría Moral, que una vez recibió un avión jet
como regalo de Menachem Begin, y Pat Robertson de la Coalición Cristiana y
el Christian Broadcasting Network, que ayuda a financiar la
Embajada Cristiana en Jerusalén de J.W. van der Hoeven, un ente que apoya
a los colonos y a sus aliados de extrema derecha.
Común a ambos grupos es su adhesión a la fanática ideología de la extrema
derecha en Israel. Ven la guerra de Irak como una lucha entre los Hijos de
la Luz (EE.UU. e Israel) y los Hijos de las Tinieblas (árabes y
musulmanes).
A propósito, ninguno de estos hechos es secreto. Han sido publicados
recientemente en docenas de artículos, tanto en medios estadounidenses
como internacionales. Los miembros del grupo están orgullosos de ellos.
El general sionista
El hombre que simboliza esta victoria es el general Jay Garner, que
acaba de ser nombrado jefe de la administración civil en Irak.
No es un general anónimo, escogido accidentalmente. Garner es el socio
ideológico de Paul Wolfowitz y de los neoconservadores.
Hace dos años firmó, junto con otros 26 oficiales, una petición organizada
por el Instituto Judío de Asuntos de la Seguridad Nacional, alabando al
Ejército de Israel por su "su notable circunspección ante la violencia
letal orquestada por el liderazgo de la Autoridad Palestina", lo que
constituye ciertamente una novedad para las fuerzas israelíes por la paz.
También declaró que "un Israel fuerte es un factor con el que pueden
contar los planificadores militares y los dirigentes políticos
estadounidenses".
En la primera Guerra del Golfo elogió la acción de los misiles Patriot que
fracasaron miserablemente. Después de dejar el ejército en 1997, se
convirtió, lo que no sorprende a nadie, en contratista de defensa
especializado en misiles. Se afirmó que consiguió contratos del Pentágono
que no eran competitivos. Este año obtuvo un contrato de defensa de 1.500
millones de dólares, así como un contrato para la construcción de sistemas
Patriot en Israel.
Por lo tanto, no puede haber un mejor candidato para el puesto de jefe de
la administración civil en Irak, especialmente cuando hay que otorgar
contratos por miles de millones de dólares para la reconstrucción, que
serán pagados con petróleo iraquí.
Una nueva declaración Balfour
La ideología de este grupo, que propugna un imperio mundial de EE.UU.
así como un Gran Israel, trae a la memoria días pasados.
La declaración Balfour de 1917, que prometió a los judíos una patria en
Palestina tuvo dos padres: La madre fue el sionismo cristiano (entre cuyos
adherentes se contaba a ilustres estadistas como Lord Palmerston y Lord
Shaftesbury, mucho antes de la fundación del movimiento sionista), el
padre fue el imperialismo británico. La idea sionista permitió a los
británicos desplazar a sus competidores franceses y tomar posesión de
Palestina, que necesitaba para proteger el Canal de Suez y la ruta más
corta hacia India.
Ahora vuelve a ocurrir lo mismo. El año pasado Richard Perle organizó una
información en la que un orador propuso la guerra no sólo contra Irak,
sino también contra Arabia Saudí y Egipto, para asegurar el centro del
petróleo mundial. Irak, afirmó, sólo era el pivote. Uno de los
justificativos para este plan era la necesidad de defender a Israel.
¿Poner en juego nuestra vida?
Al parecer, todo favorece a Israel. EE.UU. controla el mundo, nosotros
controlamos a EE.UU. Nunca antes han ejercido los judíos una inmensa
influencia semejante en el centro del poder mundial.
Pero esta tendencia me preocupa. Parecemos un jugador que apuesta todo su
dinero y su futuro a un solo caballo. Un buen caballo, un caballo sin
competidor actual, pero sin embargo sigue siendo un solo caballo.
Los neoconservadores causarán un prolongado período de caos en el mundo
árabe y musulmán. La guerra de Irak ya ha mostrado que su comprensión de
las realidades árabes es limitada. Sus suposiciones políticas no
resistieron la prueba, sólo la fuerza bruta salvó su empresa.
Algún día los estadounidenses volverán a casa, pero nosotros nos
quedaremos aquí. Tenemos que vivir con los pueblos árabes. El caos en el
mundo árabe pone en peligro nuestro futuro.
Wolfowitz y Cía. podrán soñar con un Medio Oriente democrático, liberal,
sionista y que adora a EE.UU., pero el resultado de sus aventuras puede
resultar en una región fanática y fundamentalista que amenazará nuestra
propia existencia.
La asociación entre neoconservadores y fundamentalistas cristianos puede
generar fuerzas antagónicas en Washington. Y si Bush es derrotado en la
próxima elección, como su padre después de su victoria en la primera
Guerra del Golfo, toda su pandilla será expulsada.
La Biblia nos habla de los reyes de Judea, que se basaron en la potencia
mundial de aquel entonces, Egipto. No apreciaron el crecimiento de las
fuerzas en el este, Asiria y Babilonia. Un general asirio le dijo al rey
de Judea; "He aquí que confías en este báculo de caña cascada, en Egipto,
en el cual si alguno se apoyare; se le entrará por la mano y la
traspasará." 2º Reyes, 21)
Bush y su pandilla de neoconservadores no son cañas cascadas. Lejos de
serle, forman ahora una caña muy fuerte. Pero, ¿basta para apostar
todo nuestro futuro?
10 de abril de 2003
* Uri Avnery es periodista israelí. Sus ensayos han sido incluidos en "The
Other Israel: Voices of Refusal and Dissent"
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