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Israel: Asesinato bajo la cobertura del
fariseísmo
No hay un método
prescrito para el genocidio
Shulamit Aloni
7
de marzo 2003
El
Dr. Ya'akov Lazovik escribe (en "Academic Genocide", "Ha'Aretz", 4 de
marzo de 2003) que en el Estado de Israel es imposible que el régimen y la
nación planifique y cometa un genocidio. Es difícil determinar si se trata
de candor o de pretensiones de superioridad moral. Como sabemos, no existe
un método prescrito para el asesinato, ni siquiera para el genocidio. El
autor Y. L. Peretz escribió sobre el "gato fariseo" que no derrama sangre,
sólo asfixia.
El gobierno de Israel, utilizando a los militares y sus instrumentos de
destrucción, no sólo está derramando sangre, sino que está asfixiando. ¿De
qué otra forma se puede calificar el lanzamiento de una bomba de una
tonelada sobre un área urbana densamente poblada, utilizando la
justificación de que queríamos asesinar a un peligroso terrorista y a su
mujer? El resto de los ciudadanos asesinados y heridos, entre ellos niños
y mujeres, no cuentan, desde luego.
¿Cómo se puede explicar la expulsión de ciudadanos de sus hogares a las
tres de la madrugada en una noche lluviosa, y la colocación de bombas en
la casa yéndose luego sin advertencia alguna? Cuando los expulsados
volvieron a su hogar, las bombas fueron detonadas y así se cometió un
brutal asesinado y la destrucción de propiedad. ¿Y cuál es la
justificación para lo que sucedió en Yenín? No destruimos todo el
vecindario, sólo 85 casas, no fue una masacre, matamos sólo a unos 50
ciudadanos. ¿A cuántos hay que asesinar y destruir para que constituya un
crimen? Un crimen contra la humanidad, como lo definen las Leyes del
Estado de Israel, no sólo las leyes de Bélgica.
Y hay más: Un toque de queda y el sitio de toda una ciudad para que unos
pocos celebrantes de la pandilla racista de Hebrón puedan ir a la Cueva de
los Patriarcas, y tanques que destruyen puestos de venta de fruta y
vegetales, aplanadoras que arrasan casas, y Generales que, en su orgullo
desmedido, están dispuestos a destruir todo un vecindario para complacer a
un grupo de colonos vándalos. Toque de queda, sitio, brutalidad,
asesinato, destrucción de los hogares de sospechosos, mientras continuamos
repitiendo como papagayos el exorcismo de que una persona es inocente
hasta que se pruebe lo contrario (como en el caso de nuestro Primer
Ministro y sus hijos).
La orden que Ariel Sharon dio a los soldados que fueron a descargar su
venganza en Qibiah: "Maximicen las pérdidas en vidas y propiedad", no ha
sido olvidada. Actualmente Sharon, Mofaz y Yaalon, los tres generales que
dirigen la política de este gobierno, se comportan como el gato fariseo
-asfixian continuamente. Un toque de queda tras otro, arrestos y más
arrestos, destrucción de carreteras, brutalidad contra los residentes en
los puestos de control en las rutas. Benny Alon, (ministro en este
gobierno), ya lo dijo: "amárguenles la vida hasta que se vayan por
voluntad propia".
Lo hacen a diario, además de la destrucción. El Jefe del Estado Mayor,
Yaalon, ya anunció que está "destruyendo para reconstruir". Se puede
entender, viendo sus acciones, que la "construcción" se refiere a la
construcción de más y más asentamientos. Para no verse obligados, como
responsables militares, a cuidar del bienestar de los residentes, el
ejército utiliza incursiones, seguidas por retiradas. Penetran en una
aldea, matan, destruyen y arrestan, y se retiran. Los que quedan entre las
cenizas y las ruinas quedan abandonados a su suerte.
Muchos niños nuestros están siendo indoctrinados, en escuelas religiosas,
en el sentido de que los árabes son Amalek [el eterno enemigo, N.d.T.], y
la Biblia nos enseña que Amalek debe ser destruido. Ya hubo un rabino
(Israel Hess) que escribió en el periódico de la Universidad Bar Ilan que
todos debemos cometer genocidio, y eso porque su trabajo mostró que los
árabes son Amalek.
La nación no está planificando el genocidio; la nación realmente no quiere
saber lo que está sucediendo en los territorios. La nación acata órdenes
de los representantes legítimos del régimen. Después del asesinato del
Primer Ministro legítimo que quería lograr la paz, el dedo está sobre el
gatillo, la codicia es primordial, y siempre hay alguna razón para abusar
de todos los residentes de una ciudad, en la que viven decenas, sino
cientos de miles, porque siempre hay allí personas que están en la lista
de "buscados". Basta con que una persona sea buscada para bombardear y
matar, por error, claro, también mujeres, niños, trabajadores y otros
seres humanos -si es que todavía los contamos como seres humanos.
Desde luego, con nuestro fariseísmo, con nuestra auto-adoración de nuestra
"ética judía" nos aseguramos que publicitemos la manera maravillosa como
los doctores cuidan a las víctimas palestinas en los hospitales. No
publicitamos cuántas de ellas son ejecutadas a sangre fría en sus propios
hogares.
Así que aún no es genocidio del estilo terrible y especial del que fuimos
víctimas en el pasado. Y como me dijo uno de los brillantes generales, no
tenemos crematorios ni cámaras de gas. ¿Así que todo lo demás es coherente
con la ética judía? ¿Escuchó alguna vez a todo un pueblo que dijo que no
sabía lo que se hizo en su nombre?
7 de marzo de 2003
Shulamit Aloni fue miembro del Knesset [Parlamento israelí]. De 1992 a
1996 fue Ministra de Comunicaciones, Artes, Ciencia y Tecnología
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