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NUEVA MATANZA EN
GAZA Y UNA MÁSCARA LLAMADA PÉRES
Said Alami
La matanza de niños perpetrada por Israel, en Gaza ,
el pasado 23 de julio, en plena noche, mediante una incursión aérea con
cazabombarderos estadounidenses F-16, es el vivo reflejo de la esencia
criminal de Israel. De hecho eso es Israel. Israel no puede ser otra cosa
ni puede tener otra naturaleza. Son ya tantas y tantas las matanzas que el
Estado de Israel ha perpetrado contra los civiles palestinos, y son tantos
ya los niños palestinos asesinados por este Estado monstruo ( más de 500
niños sólo en los últimos dos años) que sería de extrañar que pasé un solo
día en el que Israel no asesine a un niño... a una mujer... a un
anciano... a un civil...es prácticamente imposible...si no, hagan ustedes
las cuentas y verán, sin ninguna sorpresa en la parte palestina, que la
esencia de Israel desde que su sangrienta aparición en Oriente Próximo es
matar...matar y matar. No serían israelíes si no matan, si no asesinan, si
no destruyen, si no arrancan árboles y plantas, si no torturan, si no
asfixian a la población palestina y la humillan, si no someten a cientos
de miles de palestinos, niños incluidos, al castigo colectivo,
inmisericorde y sistemático.
Esa es Israel y esos son los israelíes, vergüenza para
la Humanidad y para la Historia. Estado cuyo pueblo es mentalmente
enfermo, que está plenamente convencido de ser superior a todos los
pueblos del planeta, y con derecho a hacer y deshacer a su antojo en su
trato con los otros pueblos, incluida la humillación, el engaño
sistemático y el desprecio total a todas las leyes y resoluciones
internacionales que no sirvan sus intereses. Un Estado y un pueblo cuyo
interés es siempre contrario al interés de toda la Humanidad. Prueba de
ello su vergonzoso aislamiento, desde 1948, en todos los foros
internacionales, donde el Estado de Israel es reiterada y eternamente
condenado y tratado como lo que es en realidad: un Estado
paria...criminal... y desalmado.
Vil y engañosamente, el monstruo israelí trata
constantemente de ofrecer al mundo un rostro falso y enmascarado, cargado
de rasgos humanos, con el que busca embaucar a media Humanidad sobre su
auténtica naturaleza ávida de conquistas, de sangre y de violencia.
Este rostro falseado, reiteradamente puesto en
evidencia ante el mundo y repetidamente desenmascarado, es tarea del
camaleón de la política israelí, Simón Peres. El conocido criminal de
guerra, Ariel Sharon, ha encargado a Peres ese papel embaucador y
engañoso. Y el laborista de Peres ha demostrado merecer la confianza de su
amo ultraderechista. Pero eso no debe extrañar a nadie dado que los
gobernantes de Israel, desde 1948, han sido, y siguen siendo, criminales
antes de ser políticos, haciendo así honor a esa esencia sanguinaria del
Estado de Israel a la que antes nos referíamos.
En la mayoría de los casos, el partido en que milita el
político israelí no debe mermar, sino potenciar, su plena disposición al
asesinato, a la masacre y al aniquilamiento de los palestinos en
particular y de los árabes en general. Y si a eso añadimos que la inmensa
mayoría de los gobernantes de este Estado contranatura -que ha sido
implantado en una tierra, una región y una nación a la que no pertenece de
ninguna de las maneras- son militares, comprendemos con más facilidad, si
cabe, cuan criminales ha sido, y siguen siendo, la inmensa mayoría de esos
gobernantes, independientemente del color de su partido.
Y Simón Peres no es ninguna excepción, a pesar de que
no procede del Ejército. Al contrario, este autor de la matanza de Qana,
en Líbano, en 1996, (en la que murieron, dentro de unas instalaciones de
la ONU, más de un centenar de refugiados libaneses y palestinos, en su
mayoría niños y mujeres) está siendo el instrumento más útil en la manos
de Sharon a la hora de confundir a la opinión pública occidental respecto
a las auténticas intenciones de Israel hacia los palestinos. Peres inició
hace un mes una campaña de reuniones con ministros palestinos, creando,
por enésima vez, falsas esperanzas y presentando al mundo ese rostro
enmascarado de sonrisa congelada. Los ministros palestinos, algunos de
ellos auténticos novatos en el Gobierno y otros más veteranos pero igual
de ingenuos, se dejaron arrastrar por Peres, acudiendo a las reuniones
con él y ayudando, seguro que involuntariamente, a potenciar esa sonrisa
congelada de la mascara llamada Peres.
La Autoridad Nacional Palestina, en su desesperado afán
de contentar a Bush, se deja arrastrar una y otra vez hacia unas inútiles
conversaciones, reuniones y encuentros con representantes israelíes. Desde
el inicio de la actual Intifada, Arafat y los suyos han sido llevados por
Washington a un sinfín de esas conversaciones, muchas veces bajo
supervisión directa de la mismísima CIA, y de otros enviados de la Casa
Blanca
(ZINNI, BURNS, TENET, MITCHEL, etc.) siempre con invariable resultado: un
creciente descontento estadounidense hacia los palestinos... que ahora se
ha tornado enemistad declarada contra Arafat, un apoyo creciente hacia
Israel... que ahora se ha tornado un respaldo incondicional y sin rodeos a
su política de agresiones y matanzas contra los palestinos, y una agresión
creciente de Israel contra la propia Autoridad Nacional Palestina... que
ahora se ha tornado guerra abierta y sin cuartel contra Arafat y sus
instituciones.
Todas esas conversaciones sin principio ni fin no pasaban de ser, y lo han
seguido siendo en las últimas reuniones orquestadas por el camaleón de
Israel, Peres, meros instrumentos para ganar tiempo para Israel, para
confundir a Occidente y a los Gobiernos árabes y para marear hasta el
agotamiento a la propia ANP. Mientras tanto, Israel no ha detenido sus
crímenes contra el pueblo palestino ni un solo día, convirtiendo la vida
de cientos de miles de palestinos en Cisjordania y Gaza en un auténtico
infierno, sin que el mundo mueva un solo dedo para detener al monstruo
israelí.
Cuando aprenderán los palestinos, los árabes y la Unión Europea, que las
conversaciones israelo-palestinas o israelo-árabes, que convoca, organiza
y patrocina incesantemente Estados Unidos, no son más que un instrumento,
muy eficaz, de confusión en manos de Israel y sus lacayos en la Casa
Blanca, que sólo sirve para perpetuar la agresión contra el pueblo
palestino, sus instituciones, su infraestructura, su Economía y contra su
propia existencia como pueblo.
23 julio2002

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