Los requisitos
mínimos
No puede haber
negociaciones sin que se comprometa primero Israel
a cumplir y
observar el derecho internacional
Mustafa Barghouthi *
Las
atrocidades, perpetradas por el gobierno israelí desde el principio del
mes, han sido chocantes, por la magnitud del terror de Estado
patrocinado por este país, en virtud de su brutalidad e inexorabilidad.
Ya que en sus ataques más agresivos hasta el momento, el ejército
israelí ha sobrepasado todos los limites previamente conocidos.
La opinión internacional ha sido ultrajada por los ataques directos y
desvergonzados sobre servicios médicos de emergencia: en cinco días la
semana pasada, el ejército israelí mató a seis socorristas medicos
palestinos. Y estos forman solamente una fracción de los 122 palestinos
asesinados en los 10 primeros días de este mes.
El asesinato de trabajadores paramedicos y
medicos revela la barbaridad despiadada del ejército israelí que sabe
muy bien que matar a un médico se traduce en muchas más muertes
palestinas. Por ejemplo, el asesinato, el viernes pasado, del Dr Ahmed
Numan, Director del hospital de Al Yamama en Belén; el ejército israelí
le disparó un tiro cuasando la muerte del Dr. Ahmed, mientras caminaba
hacía los heridos en el campamento de refugiados Dheishah cerca de Belén
para socorrelos, persiguiendo, con ello, una política persistente de
impedir al servicio de emergencia de llegar hasta los heridos.
En la región de Belén solamente, nueve
palestinos fueron asesinados en aquel día. Uno de ellos era Huda Ismail
de 36 años, del campamento de refugiados Aida, fue gravemente herida por
las esquirlas en su brazo y muslo, abandonada sin atención médica,
durante más de media hora, por impedir la entrada de las ambulancias al
campamento para socorrer a los heridos, Huda ensangró hasta que murió.
la atención medica oportuna la habría salvado la vida
Indudablemente pasó lo mismo con algunos de
los 15 Palestinos asesinados en Tulkarem, el jueves pasado: El ejército
israelí otra vez no sólo se negó a permitir el acceso del servicio de
emergencia hasta los herido, sino también mató a un paramédico, Ibrahim
Asad, de una ambulancia de la Cruz Roja Palestina, y abrió fuego sobre
una segunda ambulancia, hiriendo a dos médicos más.
La semana pasada se vivió la exposición de
una gama larga de atrocidades israelíes que han dejado petrificados
largo tiempo a los que atestiguaron de primera mano la ofensiva israelí
contra los palestinos. Estas atrocidades dejan bastante claro que el
gobierno de Sharon no pondrá límite alguno sobre el barbarismo que está
dispuesto a consentir a sus soldados. El gobierno israelí está actuando
muy por encima de las normas del derecho internacional. No se puede
continuar ignorado ó tolerando más semejanta conducta. Ahora que la
Administración Norteamericana planea mandar de nuevo al Enviado
Especial, Antonio Zinni, a la región, Sharon pretende cubrir sus
atrocidades y fracasos internos renunciando a su demanda "
de siete días de calma."
La ironía de esta demanda, desde luego, es
que siempre las exigencias de calma han sido impuestas exclusivamente
a los Palestinos y se ha ignorada no solamente los continuos ataques
israelíes contra los palestinos (entre ellos los asesinatos y los
bloqueos de castigo colectivo y los toques de queda), también la raíz
misma de la inestabilidad en primer lugar - la ocupación israelí militar
de 35 largos años de los territorios palestinos. La ocupación militar es
intrínsecamente violenta, y la violencia encadena más violencia.
El llamado de Sharon a la calma habría sido mejor si hubiera sido
dirigido a su propio gobierno y militares. Y esto es exactamente lo que
los Palestinos deberían exigir ahora, en vísperas de la misión de Zinni
La semana pasada se demostró más claro que
nunca que el gobierno israelí está actuando fuera de las limitaciones
del derecho internacional; su violación sistemática a las normas
internacionales de conducta hace imperativo que los palestinos insistan
en parámetros fijos antes de iniciar cualquiera negociación. El mínimo
absoluto que debemos exigir es el fin de la ocupación israelí de los
territorios, y el cumplimiento pleno por Israel de las resoluciones de
Naciones Unidas y la implementación del derecho internacional.
Sin estos parámetros invariables no tendrán ningun sentido las
negociaciones. El gobierno israelí debe acordar terminar la ocupación,
ilegal por el derecho internacional, y comenzar a actuar conforme las
normas internacionales legales. Esto es la única posición que hará
viables las negociaciones.
Para los Palestinos, es también esencial
que - justo como cualquier otro país democrático - los negociadores
tenga el mandato del pueblo. las elecciones democráticas son un
prerequisito esencial antes de llevar acabo las negociaciones finales.
Los palestinos deben estar seguros que aquellos negociadores de los
acuerdos de paz, anhelados durante largo tiempo, son los representantes
del pueblo elegidos (o reelegidos) democráticamente. Parece que estamos
viendo finalmente el principio de una declinación de la fortuna de la
política criminal perseguida por el gobierno de Sharon. Habiendo
esperado más de 55 años para el establecimiento de un estado palestino,
habiendo sobrevivido a la ocupación colonial más opresiva de la historia
moderna, los Palestinos seguirán insistiendo en la necesidad de un
estado democrático viable. Ahora le toca a Israel demostrar que está
preparado para una paz justa con los palestinos. El primer paso a tomar
por Israel mismo será el reconocimiento que su ocupación ilegal de los
territorios palestinos debe terminar. La pelota está ahora en el campo
de Israel; la paz verdadera se podrá lograr si la comunidad
internacional juega su papel en esta misma dirección.
Traducción: George Salameh
Fecha: 21/03/2002
Managua, Nicaragua
* El autor es Presidente de la
Unión de los Comités Palestinos de Ayuda Médica y Director del Instituto
de la Salud, el Desarrollo, la Información y política (HDIP) en Ramallah.