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La Nueva Matemática Sionista: EEUU + UE +
ONU = 0,001 Israel
Said Alami
El mundo no sale de asombro viendo lo que pasa en Palestina. A diferencia
de 1948, cuando los palestinos eran masacrados, humillados y expulsados
masivamente de su tierra hacia otros países a mano de las bandas
terroristas judías Irgun, Stern, Haganah, etc. convertidas entonces en un
flamante ejército, hoy día existe no solo la televisión sino también, para
desgracia de los genocidas israelíes, la televisión por satélite. El mundo
está siguiendo muy de cerca, atónito, lo que ocurre en Palestina a mano de
los bárbaros de nuestro siglo, los israelíes. Conviene señalar aquí que lo
que ve el televidente europeo de imágenes de la barbarie israelí no llega
ni al 10% de lo que llega al televidente en el mundo árabe, mientras que
en Estados Unidos el público no llega a ver de imágenes sobre el
holocausto palestino más que el 10% de lo que se ve en Europa.
El mundo está atónito no sólo por la dimensión de los crímenes israelíes y
de la tragedia palestina, sino también por su descubrimiento de una nueva
realidad geopolítica que aplicada a la matemática se convierte en un
ecuación a todas luces imposible. Pues desde que los árabes inventaron el
cero y la Algebra la ecuación era la siguiente: 1+1+1= 3. Sin embargo,
desde la creación del Estado de Israel esta ecuación se ha convertido, sin
explicación lógica posible, en: 1+1+1= 0,001.
Esta ecuación absurda ha sido revelada, con toda nitidez y ante los ojos
del mundo entero cuando Israel ha rechazado la resolución 1397 adoptada
por el Consejo de Seguridad de la ONU en el pasado mes de marzo, en la que
se reconoce el derecho del pueblo palestino a su propio Estado
independiente; cuando ha impedido a la delegación de la UE, enviada a
Jerusalén el 3 de abril, por decisión del Consejo de Ministros de la UE
celebrado en Luxemburgo, el 2 de abril, y ( Piqué, Solana y Moratinos)
entrevistarse con el presidente palestino, Arafat; y cuando el energúmeno
que Gobierna Israel y manda directamente sus tropas , Sharon, ha rechazado
la reiterada petición del presidente de Estados Unidos, George Bush, y su
secretario de Estado, Colin Powell, formuladas desde el 4 de abril, para
que inicie la retirada de las ciudades palestinas que desde el 29 de marzo
ocupa a sangre y fuego. Tampoco sirvieron en este sentido las
imploraciones a Sharon formuladas por el secretario general de la ONU,
Kofi Annan, desde Madrid, la ciudad que ha sido la cuna del proceso de paz
árabe-israelí.
O sea, que el mundo está, inequívocamente sometido a la siguiente ecuación
netamente sionista: EEUU + UE + ONU = 0,001 Israel.
Israel no solo se comporta como una superpotencia hegemónica mundial, sino
como la única potencia mundial. Ni Estados Unidos ni la Unión Europea,
esta última más débil que nunca a causa de haber recibido reiteradas y
graves afrentas israelíes, se atreven a toserle en la cara a Israel. La
humillación infligida por Sharon a la UE, reflejada penosa y patéticamente
en las caras de Piqué (presidente de turno del Consejo de Ministros de la
UE), Solana (Alto representante de la UE para Política Exterior y Defensa)
y Moratinos ( enviado permanente de la UE a Oriente Próximo), tal como les
mostraron las cámaras de televisión por el mundo entero, será difícil de
olvidar, pues ha sido la afrenta más grave e insultante que cada uno de
los 15 países de la UE ha recibido desde la Segunda Guerra Mundial.
El comunicado emitido por la presidencia española de la UE, con Arafat
cercado en su despacho y la sede de su Gobierno en Ramallah ocupada
parcialmente por los soldados israelíes, ha resultado ser irrisorio y muy
distante de la postura mantenida por la presidencia española en las
semanas precedentes y que parecía que aportaba nueva luz y esperanza para
la región al haberse distanciado nítidamente de la empecinada postura de
Washington que apoya ciegamente a Israel contra los palestinos y su
Autoridad Nacional.
La UE ha dado marcha atrás, flagrantemente, en su actuación en Oriente
Próximo, limitándose a hacer mínimas críticas a Israel y volviendo a pedir
de Arafat lo que le pedía Bush, Tony Blair y, por ende y sometimiento, la
propia UE, antes del inicio de las matanzas de Sharon en los campos de
refugiados palestinos a principio de marzo y antes de iniciar, el 29 de
marzo, las nuevas matanzas de Sharon en las localidades palestinas.
La presidencia española de la UE, solidaria con el pueblo palestino y con
su Dirección, sufre de graves y conocidos chantajes y presiones
proisraelíes de parte del Reino Unido (auténtica quinta columna
estadounidense en la UE) y Holanda. Por este motivo, la UE no ha podido
hasta ahora condenar a Israel ni imponerle sanciones como la de suspender
el acuerdo de asociación comercial en vigor entre la UE e Israel, a pesar
de las múltiples y cualificadas voces europeas que exigen estas y otras
sanciones contra Israel e ignorando el sinfín de masivas manifestaciones
contra Israel que recurren diariamente numerosas capitales y ciudades
europeas, con el apoyo de grandes sectores europeos del mundo de la
política, la cultura y la acción social.
Parece, cuando menos cómico que la UE haya impuesto sanciones contra un
país miembro, Austria, a causa de las presiones sionistas, israelíes y
estadounidenses recibidos entonces (caso George Haider) y que sea incapaz
ahora, a causa de las mismas presiones, a tomar medidas semilares contra
Israel.
Así, y de la manera más fehaciente jamas registrada antes, se constata,
sin lugar a duda por muy pequeña que sea, que Occidente: EEUU y UE, se
encuentra aplastado y humillado, bajo las botas del Sionismo, sus lobbies
políticos instalados en Washington y algunas capitales europeas, su banca
(especialmente la Nueva York), sus poderosos medios de comunicación, y su
brazo armado llamado Israel.
En cuanto a Estados Unidos y sus reiteradas peticiones a Israel para que
se retire de las localidades palestinas que se sufren actualmente del
infierno que les cae de los helicópteros, artillería y tanques israelíes,
con más de 300 muertos en las filas palestinas en menos de 10 días, muchos
de ellos niños, volvemos aquí a decir lo que decíamos en anteriores
artículos: cuando la Administración EEUU pide a Israel que se retire de
los territorios palestinos, o que detenga el genocidio que lleva a cabo en
Palestina, es que estamos ante la contraseña convenida entre EEUU e
Israel para que el ejército sionista siga adelante con sus crímenes e,
incluso, que los intensifique. Esta sería, por otra parte, la única
explicación posible para tan increíble ecuación matemática antes señalada.
Es verdad que Israel ha iniciado, el 9 de abril, la retirada de sus
tropas de dos localidades palestinas, Qalquilya y Tulkarem, tras la dura
advertencia formulada por Bush el día anterior, después de haber sido
desobedecido por Sharon una y otra vez. Pero tambien es verdad que esa
retirada, al día de hoy, no es más que un repliegue táctico y que Israel
sigue muy lejos de retirarse completamente de las localidades palestinas
donde se desarrollan las matanzas y la gran destrucción. Además, a la vez
que se replegaba en esas dos localidades, el ejército israelí penetraba
con sus tanques en la localidad de Dura, cerca de Hebrón, ocupandola
completamente.
Mucho más remoto se encuentra la decisión israelí de poner en práctica las
resoluciones de la ONU, tal como pidió Bush en los últimos días, lo que
significaría su vuelta definitivamente a las fronteras del 4 de junio de
1967, lo cual ha sido rechazado por Israel a lo largo de los últimos 35
años, y por Sharon, reiteradamente, desde su llegada al poder.
Las matanzas que Israel está perpetrando en el campo de refugiados de
Yinin, como en Belén, Ramala, Nablus, Hebrón, Tulkarem, etc. transcurren,
hoy como ayer en Sabra y Shatila, con la aprobación de Washington, el
silencio de Europa y la flagrante traición de los regímenes árabes.
La enorme diferencia que se registra desde el 29 de abril es la mítica
resistencia palestina contra el ejército más poderoso de Oriente Próximo y
uno de los más y mejor armados del mundo. En el momento de escribir estas
líneas, el campo de refugiados de Jinin lleva resistiendo una semana, día
y noche, contra el ejército invasor, a pesar de sus helicópteros, tanques,
blindados y artillería. Lo mismo ocurre en la heroica Nablus, la ciudad
más antigua del mundo y cuyo casco urbano antiguo, o casba, está siendo
literalmente demolido por los misiles y tanques israelíes, ante la
incapacidad del ejército más bárbaro del mundo de ocupar la ciudadela.
Este ejército ocupante, invasor y agresor está cosechando un gran fracaso
militar en la mayoría de las localidades palestinas invadidas, a causa de
la increíble resistencia de los combatientes palestinos, armados sólo con
metralletas y fusiles.
Estas matanzas, iniciadas nada más finalizada la cumbre árabe de Beirut
han sido una clara respuesta a la iniciativa de paz definitiva y crucial
presentada por los 22 Gobiernos árabes en esa cumbre, lo que viene a
asegurar de nuevo, y por enésima vez, que la paz no entra en los cálculos
de Israel, ni a medio ni a largo plazo. Israel es un proyecto que nació
monstruosamente, levantado sobre la tragedia del pueblo palestino y en una
región extraña y hostil a este proyecto, sin que exista en este proyecto
lugar alguno para la paz, dado que se trata de construir un Estado, el
israelí, racista y expansionista.
Los generales que gobiernan Israel (un Estado siempre gobernado por
generales y juntas militares) son fieles al proyecto sionista de construir
el Gran Israel que incluye la región que se extiende desde el Éufrates
hasta el Nilo (representados en la bandera israelí por dos franjas azules)
y creen firmemente que la paz es el mayor enemigo de sus sueños
expansionistas en la región y de la pureza étnica y religiosa de Israel.
Por eso, nunca, ningún Gobierno israelí luchará sinceramente por conseguir
la paz con su entorno árabe. Por lo tanto, Israel está condenado a vivir
en guerra interminablemente, guerra que está en la semilla misma del
proyecto sionista, lo que significa que está destinado al fracaso y a la
desaparición, dado que es absolutamente imposible que Israel, a pesar de
su fuerza militar y de su barbarie sin limites, pueda derrotar, a la
larga, a toda la nación árabe e islámica.
9 abril 2002
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