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La matanza de
Gaza: Israel tiene un plan, preciso y a largo plazo.
Said
Alami
La nueva matanza de Gaza ha provocado una cohesión sin precedente en las
filas de la Resistencia Palestina, tal como quedó demostrado en los
tumultuosos funerales de las victimas ( 12 niños y bebés y 6 adultos),
con nada menos de 250 mil palestinos formando la manifestación mas
numerosa de la reciente historia de ese territorio convertido en un
auténtico volcán en ebullición, como resultado de los repetidos e
incesantes crímenes israelíes contra su población y de las extremas
condiciones de pobreza a la que se ve sometida como resultado directo de
la ocupación militar israelí que ha convertido la franja de Gaza en el
mayor campo de concentración jamás conocido.
Como resultado de esta nueva escalada de cohesión (pues las facciones de
la Resistencia Palestina nunca han estado enfrentadas) todas las
organizaciones palestinas han prometido venganza contra Israel. Y no cabe
duda que así será.
Sin embargo, la pregunta que surge ahora, al cabo de 22 meses de Intifada
armada contra la despiadada ocupación israelí de Gaza y Cisjordania y
después del sinfín de crímenes cometidos por Israel contra los palestinos
en este período de tiempo, es la siguiente: ¿no será que Israel busca la
venganza palestina?. ¿No será que este Estado criminal busca precisamente
más atentados palestinos que podrían permitirle ir justificando los
siguientes fases de su plan contra los palestinos?, plan este que ha sido
establecido desde antes de la llegada de Sharon al poder.
Todos los indicios apoyan esta tesis. Todas las conversaciones de paz o de
entendimiento que han ido celebrándose entre palestinos e israelíes,
siempre por iniciativa y patrocinio de Estados Unidos, desde el inicio de
esta Intifada, no han pasado de ser mero entretenimiento para distraer la
atención de palestinos y árabes y para confundirlos y seguir falsificando
la imagen de Israel cara a Occidente.
Un nuevo episodio de estas maniobras de distracción y confusión es el
anunciado plan del presidente de estados Unidos, George W. Bush, de
levantar un Estado palestino en un plazo de tres años. La Autoridad
Nacional Palestina, los Gobiernos árabes y Europa se han tragado el
anzuelo, por enésima vez, y han creído la palabra del farsante por
antonomasia que es el presidente Bush, que en esto de mentir, tergiversar
y engañar ha superado con creces, con la fabulosa y criminal farsa del 11
de septiembre, a su antecesor en el cargo, Bill Clinton, quien demostró
ser, en el caso Lewinsky, un mentiroso consumado y un farsante sin par.
Tres años es el plazo que Estados Unidos y sus amos, el Sionismo e Israel,
habrán calculado para que Israel consuma su macabro plan en los
territorios palestinos ocupados. Para dentro de tres años pueden haber
sucedido tantas cosas, derivadas de la actual guerra que Estados Unidos
lleva a cabo contra el mundo islámico y árabe (le llegará el turno a Iraq,
Siria, Irán, Líbano), siempre al servicio de Israel, además de la propia
actuación de Israel en Cisjordania y Gaza, que hablar en el 2005 de un
Estado palestino independiente podría provocar tanta risa en Tel Aviv y
Nueva York como llanto en los países árabes vecinos de Palestina.
¿A donde va Israel con su plan ?.
Israel, desde la llegada de Sharon al poder, no dejó ni un sólo día de
humillar a los palestinos y de empujarlos, muy conscientemente, hacia la
desesperación. Israel quiere que los palestinos estén desesperados, y que
esta desesperación se vaya intensificando, lo que garantizaría nuevos
ataques palestinos contra Israel, sean estos de martirio (suicidas) o no.
Estos ataques palestinos, que siempre han sido en venganza de los
incesantes crímenes israelíes, son proyectados por la propaganda sionista
mundial como agresiones que merecen nuevos castigos masivos contra la
población palestina y nuevas matanzas, lo cual es llevado a cabo
minuciosamente y con la bendición puntual de Washington, previo lavado de
cerebro del pueblo americano, a través de los medios de comunicación
enteramente sionistas o sionizados, tarea esta que no ha cesado ni un sólo
día desde la invención del Estado de Israel.
Israel ha dividido ya Cisjordania en 9 cantones, y la diminuta Gaza en 3
cantones. Estos cantones están aislados el uno del otro y aislados del
resto del mundo. Israel ha convertido en campos de concentración no sólo
la franja de Gaza, sino también los 9 cantones de Cisjordania, donde el
simple traslado de una aldea a otra vecina se ha convertido en una
auténtica aventura que se prolonga varias horas y en la que el ciudadano
palestino puede perder la vida.
Los soldados del ejército bárbaro de Israel han destruido las carreteras y
han abierto enormes zanjas para impedir la salida de la gente de sus
aldeas, pueblos y ciudades, pero además, han impuesto un toque de queda
férreo que ya se prolonga meses, en el que la población no puede salir de
sus casas a lo largo de varios días seguidos, para permitirles después la
salida durante dos o tres horas y vuelta a encerrarles en sus casas. El
nivel de pobreza entre la población palestina es tan alarmante ya que
amplios sectores de la sociedad, especialmente en Gaza, empiezan a sufrir
los estragos del hambre y la miseria.
Y en medio de este infierno, no cesan los crimines israelíes, los
bombardeos, los asesinatos, la destrucción de viviendas, de instalaciones
públicas, de infraestructura y de cultivos, las detenciones masivas, y el
registro sistemático de las casas donde las familias palestinas son
humillados hasta la exasperación.
¿Que gana Israel con todo esto?. ¿Y que gana al ensañarse con los
palestinos a sabiendas de que estos responderán con ataques en el interior
de Israel?.
El plan israelí está cargado de osadía y de desprecio, tanto a los
palestinos como a la nación árabe. Es un plan basado en el desprecio a
toda la comunidad internacional y a sus leyes. Es un plan basado en
conceptos sionistas venidos de lo más oscuro y vil de la mentalidad de los
criminales que fundaron el sionismo y más tarde el Estado de Israel. Este
plan tiene por objetivo a corto plazo la expulsión de toda la población
palestina de Cisjordania, y tal vez de Gaza. Esto es el objetivo, que a
veces ha sido declarado por algunos políticos israelíes, a pesar de que el
Gobierno de Sharon y Peres intenta mantenerlo oculto.
Para lograr este objetivo la situación en los territorios palestinos y en
el propio Israel debe deteriorarse hasta límites insoportables
para ambos pueblos. Con ello se logra el apoyo de la población israelí (un
pueblo que es militarizado a muy gran escala y que en su origen es
usurpador e
invasor), a cualquier medida criminal que adopte su Gobierno, incluida la
tan largamente esperada expulsión masiva de los palestinos.
La expulsión masiva de los palestinos es considerada por el Sionismo como
medida vital para la continuación del Estado de Israel, para su
supervivencia, y para dar cabida en el nuevo Israel, que incluiría ya
definitivamente la Cisjordania, a los 10 millones de judíos que Sharon ha
anunciado desde su llegada al poder que deben ser trasladados a Israel en
los próximos 10 años, especialmente desde Rusia, Argentina, otros países
de la ex-Unión Soviética y America Latina, Europa y Estados Unidos.
La deportación masiva de los palestinos es, además, piedra angular del
plan sionista de construcción del Gran Israel. Israel está impaciente por
completar, de una vez por todas, la ocupación de Palestina, incluida la
tarea de la limpieza étnica que aun está pendiente de ser ejecutada, para
dar el salto a nuevas fronteras que llevan, en las próximas décadas, a
ocupar todo el territorio existente entre los ríos Eufrates y Nilo. "Tu
tierra Israel es desde el Eufrates hasta el Nilo"; reza el conocido lema
sionista, repetido hasta la saciedad por políticos, intelectuales, y
paridos políticos y medios de comunicación israelíes. Lema este que ha
quedado perfectamente reflejado en las dos franjas azules de la bandera de
Israel, que representan a los dos ríos.
A nadie se le escapa que los orígenes de este demencial proyecto, se
encuentran en el Antiguo Testamento, auténtica Constitución del Estado de
Israel. De hecho, Israel, el tan cacareado Estado democrático en los
medios de comunicación occidentales, carece de Carta Magna, por el simple
hecho de que su Carta Magna está en sus sagradas escrituras que son las
únicas que guían el comportamiento sionista e israelí. No olvidemos que
Israel es un Estado fundamentalista hasta la médula y racista hasta el
tuétano (sólo los que profesan la religión judía son ciudadanos de primera
clase).
Por lo tanto, Israel no está interesada, ni lo ha estado jamás, en
apaciguar la situación en Oriente Próximo, ni en nada que huela a paz y
estabilidad, porque estabilidad significaría el fin del proyecto sionista
del gran Israel. Por ello, Israel sigue fustigando al pueblo palestino,
provocándole de todas las maneras habidas y por haber, humillándole, y
aplastándole. Con ello cree conseguir que el pueblo palestino esté
deseando liberarse de todo esta muerte, destrucción y sufrimiento, a
cualquier precio, incluido el exilio. Cree Israel, que con sus métodos
criminales, respaldados totalmente por Estados Unidos, el pueblo palestino
preferirá vivir en campos de refugiados, en algún país árabe vecino, que
seguir padeciendo, sin esperanza, las embestidas del monstruo israelí.
25 julio de 2002
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