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Israel incumple sistemáticamente todas las
resoluciones de la ONU, excepto claro está, la
181, que divide la Palestina histórica en dos
estados. Ésa interesó y se cumple. El Muro es la
permanente excusa, de nueve metros de alto por
720 kilómetros de largo, para evitar la
infiltración de terroristas (véase el resultado
y diga conscientemente el lector si se cumple
esta excusa argumental). ¿No es el Muro una
muestra más de cómo adentrarse en territorio
cisjordano, convertir pueblos enteros en
bantustanes, destrozar la economía de
subsistencia palestina, destrozar haciendas,
limitar y/o impedir el tránsito de personas y
bienes, incluidos enfermos, parturientas, y
someter a una vejación y humillación permanentes
a la población palestina? Distancias de veinte
metros convertidas en marchas de cuatro horas.
¿No es menos cierto acaso que la construcción de
asentamientos judíos en territorios palestinos
después de la ocupación ilegal por la fuerza en
la Guerra de los Seis Días respondía exactamente
al mismo seudoargumento de seguridad para
Israel? ¿Acaso la pretensión sionista de
convertir toda la Palestina histórica en el
Estado judío, por y para los judíos, teocrático
Estado en fin, ha finalizado? Nada más lejos de
la realidad. El sionismo sigue con su ambición,
no ya de crear un Estado para los judíos de todo
el mundo, que, de facto, lo consiguió en mayo de
1948, sino que sus objetivos persiguen lo que es
elocuente, la expansión territorial del Estado
de Israel, la expulsión de la población
palestina o la creación de unas condiciones de
vida infrahumanas que les obliguen a irse de sus
tierras y abandonar cualquier aspiración de
implementar un Estado árabe en la línea verde
definida en la misma resolución sobre la que
asienta el derecho a la creación de un Estado
judío. En esto han colaborado y colaboran
regímenes árabes que bajo patrocinio, léase
caudales de dólares a fondo perdido, consienten
y aún más, si pueden, contribuyen a la
asimilación de la población palestina en el
mundo árabe (sueño sionista del que abdicaron
Rabin -y le costó la vida- y Peres -eterno
segundón de la política israelí- premio Nobel de
la Paz).
Transjordania, Jordania hoy, es el Estado árabe
natural de los palestinos según las tesis
sionistas. Rabin y Peres entendieron que era
imposible la expansión territorial y la
expulsión de los palestinos de sus tierras y por
ello fuimos al proceso de Oslo. Sharon aún no
sólo no lo entiende sino que se reafirma, por
más que lo disimule, en la tesis antedicha. Por
tanto cualquier movimiento en las filas
palestinas de resistencia, violencia o de
terrorismo suicida es una razón para esgrimir
que con los palestinos lo único que se puede
hacer es mano dura... y, de vez en cuando,
suavizar un poco la situación de acuerdo con los
dictados de la administración USA no sea que se
quede sin aliados en Europa el señor Bush.
Sharon dijo una y mil veces que no firmaría
ninguna paz con los palestinos y que si llegaba
a ser primer ministro clausuraría el proceso de
Oslo. Y esto es lo que hay, reiterado de manera
clara y explícita. ¿A qué vienen esas caras de
sorpresa? Y siempre provocando a los palestinos
para que éstos le den un argumento esencial de
leña al mono hasta que hable.
He ahí pues el destino final de la población
palestina, el sometimiento a la autoridad judía,
la esclavización de la mano de obra y la
conversión de las casas y propiedades en una
reserva que es en todo igual a la de los indios
de Norteamérica. O permanecer en pie, resistir y
abdicar de cualquier nacionalidad patria que no
sea la palestina.
Por eso, cuando me preguntan si veo atisbos de
Paz en la zona, respondo con la negación más
rotunda hasta que, al menos, se cumplan los
siguientes parámetros.
1.- Repliegue israelí a las fronteras definidas
como “línea verde” tal y como consta en las
resoluciones de la ONU y cumplir con todas las
resoluciones emanadas de este órgano
internacional, desafiadas, e incumplidas
sistemáticamente por el Estado israelí. Con esta
simple regla la existencia del Muro en sí mismo
carece de significación, salvo que el Estado de
Israel lo haga en su propio territorio, como si
lo quiere elevar al cielo y hacer una nueva
Babel. Es su problema.
2.- Esto obligaría al Estado hebreo a
delimitarse en unas fronteras basadas en la
legalidad internacional conferida. Estamos
pendientes desde 1948.
3.- Definir la Constitución del Estado judío de
una vez por todas y que se diga y escriba los
derechos de la población no judía asumida por el
Estado de Israel en la partición de noviembre de
1947 (esto es, palestinos con pasaporte israelí
y con los mismos derechos y deberes). Si es un
Estado democrático por definición caben todas
las etnias. Si es un Estado exclusivamente judío
no se puede asumir que sea el único Estado
democrático de Oriente Medio ni de lejos. Y la
poblacion palestina bajo ocupación ni asimilada
ni anexionada ni protegida por la Cuarta
Convenciónde Ginebra.
4.- Quienes hoy en día detentan el poder o
contribuyen a darle lametazos, es obvio que no
están por las tesis palestinas y siguen pensando
que Israel precisa de la excusa de la seguridad
absoluta para continuar en su marcha triunfal y
la consecución de la solución final.
5.- Sin Bush, sin Sharon, y lo que cada uno de
ellos encarna, sin una Unión Europea despojada
de sus sentimientos de culpa y expiación de sus
errores, -¿hasta cuando?-, sin la facilitación
de unas condiciones de vida dignas para una
población palestina que vive con menos de dos
euros al día, y sin una ONU que ejerza con vigor
y persiga el acatamiento de sus resoluciones por
parte del Estado de Israel no hay nada que
hacer. Y para terminar el cuarteto Rusia (sin
comentarios).
6.- Pedir a la población palestina que haga
esfuerzos por la paz, hablar del factor Arafat,
de expedientar a los palestinos como
terroristas, y liquidar su causa pretendiendo
que sobrevivan en ghettos es no tener ni
pajolera idea de cómo están las cosas en Oriente
Medio.
7.-Cultivar la idea de Corán, terror, Islam,
árabes y aprender a conjugarla en frases que
pretenden ser lapidarias es mezclar el culo con
las témporas y extremadamente peligroso, tanto
como mezclar el judaísmo universal con las tesis
sionistas y respaldar con la Torah cualquier
acción violenta sobre la Palestina histórica.
¿Hay algo que podamos hacer? Sí, reclamar
Justicia y sobre ella basar una Paz permanente
que dé cumplida respuesta a los justos deseos de
palestinos e israelíes. Pero mientras el miedo,
la pesadilla de Europa, el Holocausto y el
terror convenientemente ejercido y manipulado
sigan campando a sus anchas, el judío sólo puede
mirar al sionismo y quienes le amparan como su
único defensor. No se fían de Europa, de Rusia,
de la ONU y menos aún de los palestinos, de los
árabes, sus primos naturales ni de nada ni de
nadie más. Comprensible.
Cualquier crítica convierte en antijudío,
antisemita, y antiisraelí a quien ose hacerla.
No hay que defenderse de estas acusaciones
porque son perversas en su propia esencia y no
lo haré. La democracia admite la crítica por muy
dura que sea.
Faciliten los Derechos Humanos a los palestinos,
mejoren sus condiciones de vida y no nos engañen
más. ¿Después de tantas frustraciones y
desesperanzas que más quieren que hagamos? ¿Me
negarás el derecho legítimo a la resistencia o
habrá que releer la historia reciente de
Europa?.
¿Quienes se benefician del expediente
palestino?. Eche un vistazo por los alrededores
de Cisjordania y Gaza, mire a Europa que
mantiene entretenidos a los judios que ella
misma expulsó con los vecinos de Oriente Medio y
a la ONU que ni se atreve a poner un solo Casco
Azul que amortigüe la tensión entre israelies y
palestinos. No deje de lado la sonrisa del Sr.
Bush acompañado del poder de los petrodólares.
Y como hay que alimentarse pues la mano de obra
del Muro es palestina y el cemento.......
El 31 de marzo los palestinos conmemoramos el
Día de la Tierra, la efemérides que marca el
nacimiento de la resistencia palestina a la
usurpación, el desafío de los palestinos con
pasaporte israelí a las expropiaciones de sus
tierras.
Corrían los años setenta del siglo pasado y
seguimos contando los peldaños de este
sangriento y penoso camino.
20 de marzo 2005
Presidente de la Comunidad Palestina en Canarias
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