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Palestina: ¿'Hoja de
ruta' o ruta hacia la muerte?
Rashid Khalidi
Comité de Solidaridad con la Causa Arabe
"He aquí que la 'Hoja de ruta' es el
más imperfecto de todos los planes. La "Hoja de ruta"
desaprovecha una oportunidad para poner fin a este conflicto
al cometer el fallo de no centrarse en la ocupación israelí
de Cisjordania, Gaza y Jerusalén Oriental, a punto de
cumplir los 37 años, ni en los asentamientos israelíes, que
apuntalan esa ocupación. En su lugar se concentra en la
violencia palestina y en como combatirla, como si no tuviera
un origen y como si, porque fuera a interrumpirse, la
situación de la ocupación y los asentamientos fueran
normales. Esto es un reflejo del papel preponderante de EEUU
en el diseño de este documento."
No habiendo aprendido nada
aparentemente del colapso de las pasadas experiencias, los
principales diseñadores estadounidenses de la "Hoja de ruta"
[1] han incluido varias características que casi garantizan
su fracaso. Una es la ausencia de un calendario prefijado.
Así, cada una de las partes -en la práctica, la israelí, si
el pasado sirve de indicador- pueden detener los avances
entre fase y fase y dentro de cada una de ellas. Otra
característica es que se añaden fases transitorias a un
proceso que ya es de por si prolongado. Ello significa, en
la práctica, el aplazamiento de los más difíciles aspectos
de la resolución del conflicto -la negociación de cuestiones
como los asentamientos, la soberanía, Jerusalén y los
refugiados- hasta una tercera fase que, si la práctica del
pasado sirve de guía, significa, indefinidamente.
La teoría de los acuerdos transitorios, tan querida de los
"elaboradores de paz" pro-israelíes de las Administraciones
de Bush padre y Clinton, debería haber sido enterrada
definitivamente, tras el espectacular fracaso del enfoque de
Madrid y Oslo, que contó con acuerdos transitorios por fases
[2]. Sin embargo, en la "Hoja de ruta" se vuelve a resucitar
esa teoría, en forma de propuesta gratuita de "un Estado
independiente palestino con fronteras y atributos de
soberanía provisionales". Si el plan llega tan lejos, será
una receta segura para el desacuerdo sin fin, que será
explotado por Israel para procurar ganar más tiempo
manteniendo indefinidamente la esencia de la ocupación
militar y la mayoría de los asentamientos en funcionamiento,
y para restringir el control palestino a la menor porción
posible de los Territorios Ocupados (TTOO) -el 40% de
Cisjordania, si Ariel Sharon se sale con la suya.
El plan más imperfecto
He aquí que la "Hoja de ruta" es el más imperfecto [de todos
los planes]. La "Hoja de ruta" desaprovecha una oportunidad
para poner fin a este conflicto al cometer el fallo de no
centrarse en la ocupación israelí de Cisjordania, Gaza y
Jerusalén Oriental, a punto de cumplir los 37 años, ni en
los asentamientos israelíes, que apuntalan esa ocupación. En
su lugar, se concentra en la violencia palestina y en cómo
combatirla -como si no tuviera un origen y como si, porque
fuera a interrumpirse, la situación de la ocupación y los
asentamientos fueran normales. Esto es un reflejo del papel
preponderante de EEUU en el diseño de este documento. Es
también un signo de por qué probablemente fracasará ya que
los representantes de Washington tienen una fijación
obsesiva con la violencia palestina como si fuese la raíz de
todos los problemas entre palestinos e israelíes.
Esta obsesión ha conducido a que los estadounidenses se
centren en cambios cosméticos en la dirección palestina,
como la designación de Mahmud Abbas (Abu Mazen) como primer
ministro [3]. Es imposible que su nuevo gobierno pueda tener
éxito en reducir la violencia palestina sin que retroceda el
apogeo de la colonización y sin que se afloje el
estrangulamiento de la ocupación.
Pero no es probable que eso ocurra pues la obsesión de la
Administración Bush con la violencia palestina [que llega]
hasta la exclusión de todo lo demás dará como resultado
probablemente la continuación de un sesgo a favor de la
interpretación de la "Hoja de ruta" que hacen Sharon y el
Likud. Desde esa interpretación, antes de que se le exija a
Israel que haga nada, los servicios de seguridad palestinos,
destripados tras dos años de inmisericordes ataques
israelíes, deben ser reconstruidos por quien ha sido elegido
por Abu Mazen para dirigirlos, Muhamed Dahlan y, tras ello,
debe librar una guerra implacable contra las facciones
palestinas que atacan a las fuerzas de ocupación israelíes y
a los colonos dentro de los TTOO así como a civiles del
interior de Israel.
Los palestinos denuncian que ello significa comenzar una
guerra civil palestina antes de que haya ninguna indicación
de que el gobierno de Sharon -dominado por duros partidarios
de la extensión de los asentamientos y de la continua
represión contra los palestinos- vayan a hacer nada de lo
que les corresponde. Nominalmente, la "Hoja de ruta" exige
que ambas partes lleven a cabo pasos simultáneamente: la
acción palestina contra las facciones militantes debe
llevarse a cabo a la par que Israel desmantele los
asentamientos y libere su control sobre los más de tres
millones de personas de los TTOO -que han vivido durante la
mayor parte de los dos últimos años bajo el cierre, los
toques de queda y la amenaza constante de los ataques
israelíes.
Pero con los neoconservadores de Washington en la cumbre,
con el Pentágono habiendo asumido muchas de las
responsabilidades del Departamento de Estado y de la CIA,
con la Administración Bush en campaña [electoral] y con el
lobby israelí flexionando sus músculos grotescamente
desarrollados, pocas dudas puede haber sobre qué
interpretación de la "Hoja de ruta" prevalecerá en
Washington. Todo lo que resta es esperar precisamente a ver
cómo esta joven paloma se convierte en la 'ruta' hacia la
muerte y lo que ese acontecimiento anunciará.
Si los partidarios de Sharon que dominan la Administración
Bush siguen imponiéndose como lo han estado haciendo en casi
todos los enfrentamientos [que ha habido en] Washington
desde septiembre de 2001, no solo fracasará este intento
-como ellos y Sharon desean- sino que se culpará a los
palestinos del fracaso. Indudablemente, seguirá
produciéndose la suficiente violencia palestina como para
justificarlo [el fracaso] aunque palidecerá junto a la
rutinaria y mecanizada violencia de la ocupación. Además de
la brutalidad cotidiana de un ejército extranjero que
controla y niega los derechos de una población civil
mientras se roban sus tierras en beneficio de los colonos,
la fuerza se ha utilizado indiscriminadamente en áreas
densamente pobladas con el fin de aplastar la resistencia
palestina; según las palabras del General Moshe Ya'alon, el
jefe del Estado Mayor del ejército israelí: "hay que hacer
entender a los palestinos hasta en lo más recóndito de su
conciencia que son un pueblo derrotado".
Doble rasero mediático
Probablemente, Israel puede seguir confiando en el doble
rasero de la prensa estadounidense, por el cual los civiles
palestinos asesinados en bloque en barrios urbanos por armas
de guerra como vehículos de artillería pesada, misiles
lanzados desde helicópteros de combate y tanques, son solo
"daños colaterales" en la búsqueda de militantes asesinos,
[daños] que no cuentan tanto como los civiles israelíes
asesinados en las ciudades de Israel por bombas humanas
palestinas, mientras se ignora permanentemente la proporción
de tres palestinos asesinados por cada un israelí (la mayor
parte de las veces en ambos lados, civiles). Así en un
periodo de 10 días en los que 20 palestinos, la mayoría
civiles, han sido asesinados ni se han nombrado ni se han
llorado en la prensa de EEUU que, en su lugar, se ha
centrado en tres israelíes asesinados en Tel Aviv por una
bomba humana.
A largo plazo, no será posible obligar a los palestinos a
proteger la expansión de los asentamientos y el
mantenimiento de la ocupación, que es lo que hicieron los
Acuerdos de Olso; En la década en la que comenzaron las
negociaciones de 1991, la población de colonos [israelíes]
aumentó a más del doble. Si eso es lo que intenta hacerse
con la "Hoja de ruta", se fracasará. Queda por ver siquiera
que una ejecución justa de este documento profundamente
defectuoso pueda reavivar el desvanecido proyecto de una
solución de dos Estados, o si [tal solución] se ha hecho ya
insostenible por los 36 años de implacable colonización y
ocupación dedicados a sabotear la posibilidad de un Estado
independiente en Cisjordania, la Franja de Gaza y Jerusalén
Oriental. Si ello es así, los palestinos y los israelíes
tendrán que encontrar nuevos medios de vivir juntos
pacíficamente en la misma tierra, una perspectiva que cada
día parece ser más remota.
* Rashid Khalidi, palestino, es profesor de Historia de
Oriente Medio y director del Center for International
Studies en la Universidad de Chicago. Khalidi fue asesor de
la delegación palestina en la Conferencia de Madrid (1991) y
en las primeras negociaciones árabe-israelíes de Washington.
Este artículo ha sido difundido en www.thenation.com
26 de mayo de 2003. The Nation, 22 de mayo de 2003
Traducción: Loles Oliván, CSCAweb (www.nodo50.org/csca)
Notas de CSCAweb:
1. Véase en CSCAweb: Documento: "Hoja de ruta para una
solución permanente al conflicto palestino-israelí basada en
dos Estados"
2. Véase en CSCAweb: La negociación palestino-israelí: una
evaluación crítica. Cronología del proceso negociador
palestino-israelí
3. Véase en CSCAweb: Ali Abunimah: Dos artículos sobre las
'reformas' palestinas. ¿Quiénes son estos hombres que venden
Palestina a precio de saldo ? y ¿Por qué Israel está tan
excitado respecto al 'primer ministro' Abu Mazen? y
Remodelando Oriente Medio: el modelo 'cambio de régimen' en
Iraq aplicado a Palestina
20 de Mayo de 2003
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