El circo político montado estos días en Israel, con un primer ministro (Barak) dimitido y
aspirante nuevamente al cargo, un ex-premier ( Netanyahu ) exigiendo al Parlamento que se autodisuelva como
condición para que se presente su candidatura, otro ex-premier( Peres ) deshojando la margarita de si se
presenta o no a las elecciones de febrero, un general sanguinario (Sharon) y conocido genocida que se
perfila, hasta el momento de escribir estas líneas, como el probable ganador de estos próximos comicios,
un parlamento fragmentado en 17 fuerzas políticas donde ninguna supera la veintena de escaños y un
publico, el pueblo israelí, absolutamente atónito ante el lamentable espectáculo que ofrece una clase
política corrompida que oscila entre el extremismo enfermizo de lo laboristas hasta el terrorismo criminal
del Likud y los llamados ultraortodoxos, ultra nacionalistas y ultraderechistas que pueblan el escenario
político israelí.
A la fecha de hoy, 20 de diciembre, tenemos a un Barak desesperado, electoralmente, por conseguir un
acuerdo de paz con Arafat, mientras su Ejercito sigue masacrando a la población palestina. Es el mismo
Barak que llevaba casi dos años en el poder obstaculizando la paz con la Autoridad Nacional Palestina,
incumplido los acuerdos ya firmados, pidiendo la renegociación de esos acuerdos, construyendo en la
tierra de Palestina asentamientos para nuevos colonos judíos norteamericanos y europeos, ampliando los
existentes a marchas forzadas, y repitiendo hasta la saciedad que Arafat no constituye un socio valido en
el proceso de paz. El mismo Arafat que ahora Barak, valiéndose de Clinton, intentan embaucar ( como lo
hicieron desesperadamente en Camp David el verano pasado) para que firme cualquier cosa que avale al
general metido a político ante el electorado israelí en los comicios de febrero.
El trama se inicia cerca de Washington, donde acaban de empezar una serie de reuniones preparatorias
en las que una delegación palestina, formada principalmente por Saeb Ereikat y Yaser Abed
Rabbo, entabla conversaciones con otra encabezada por Shlomo Ben Ami, personaje que representa un fenómeno
contrario al de Barak, al tratarse de un académico y político que termino dando ordenes, como ministro
de Seguridad Interior que es, a las unidades de policía y guardias fronterizos para que disparen a matar
provocando las diarias masacres de las que es victima la población palestina. Un Shlomo Ben Ami que
gozaba del respeto, especialmente en España donde fue embajador, así como entre los políticos y
académicos palestinos, para terminar como un vulgar instrumento mortifero en manos de
Barak. Las conversaciones de Ereikat y Ben Ami estan condenadas al fracaso, dado que es imposible que dos
mentalidades tan dispares, la de la victima pacifista y la del verdugo-racista lleguen a conclusión positiva
alguna. De ocurrir el hecho extraño de que estas conversaciones lleven a una cumbre Clinton-Arafat-
Barak- esta no conducirá a resultado alguno en beneficio de la paz dado que Israel se niega tajantemente
a cumplir la legalidad internacional respecto a los palestinos, representada en las resoluciones 242, 388
y 194 del Consejo de Seguridad de la ONU. Cabe recordar aquí que todo lo que en (Mi Ventana) se ha
vaticinado en los últimos tres años respecto a Palestina, ha ido ocurriendo sobre el terreno.
Y volviendo al circo político montado en Israel, seria un espectáculo digno del teatro de Lina Morgan y de
los mas terroríficos fotogramas de “ la noche de los muertos vivientes” ver a dos ex-generales, Barak y
Sharon, disputándose en febrero el cargo de primer ministro. Sin embargo, un espectáculo así reflejaría
la esencia tragicómica del Estado de Israel que se autopresenta ante la opinión publica occidental como la
única democracia de la región, pero ocultando a la vez que se trata de una democracia acaudillada siempre
por militares y cuyo objetivo es la expansión territorial, la limpieza étnica y el genocidio sistemático. En
resumidas cuentas es una democracia genocida, la única de estas características existente en el mundo.
¿ Que democracia es esta que además de organizar las matanzas que viene ejecutando desde hace medio
siglo se dedica a asesinar, mediante operaciones de comando, a palestinos acusados de instigar a la
Intifada o de participar en la lucha armada contra el Ejercito de ocupación israelí ?. Tomemos como
ejemplo lo que ocurre en España. Todos sabemos que ETA, una organización criminal y absolutamente
irracional, es considerada como la enemiga mortal de España y de sus Fuerzas de Seguridad, pero seria
impensable en una autentica democracia como es la española ver a unidades del Ejercito o de la Guardia
Civil convertidas en comandos que día a día van disparando desde vehículos en marcha contra miembros de
ETA o contra sospechosos de pertenecer a la banda criminal. Esto es impensable en España como en
cualquier otro país democrático , sea occidental o de países subdesarrollados, como es el caso de
Srilanka, donde nunca comandos formados por soldados se han dedicado a disparar a activistas tamiles en la región
rebelde de Jiffna, a pesar de la cruenta guerra que se desarrolla desde hace años entre ambos bandos, ya pesar también de los salvajes atentados que los Tigres de Eelam Tamil perpetran en la propia capital,
Colombo. Un Estado con un mínimo de dignidad democrática y de moral humana ni se atreve a pensar en
llevar a cabo practicas tan criminales, por muy justificados que estén.
Sin embargo, el Estado de Israel, en sus practicas terroristas, deja muy atrás, desde su creación, a
organizaciones criminales como ETA, Eelam Tamil, Ejercito Rojo japonés o cualquier otra, por muy
sanguinario que sea. Y lo mas increíble es que Israel practica el terrorismo sin el menor disimulo y sin que
sus medios de información muestren la menor preocupación ante unas autoridades propias tan criminales.
Es natural que un Estado nacido de organizaciones terroristas como la Hagana y Stern no sienta la menor
vergüenza ante su propio terrorismo, pero lo que no es nada normal es que estas practicas terroristas
israelíes no reciban la menor condena desde Estados Unidos y la Unión Europea.
Israel demuestra desde su implantación forzosa en Oriente Próximo que es un Estado contranatural, que asus cincuenta y dos años sigue provocando ríos de sangre y una carcajada interminable y terrorífica. Un
Estado así solo puede aspirar a una cosa u a otra: construir una autentica, justa y duradera paz con los
palestinos, o desaparecer. No tiene mas elección.
Si no hace la paz, Israel esta condenado a desaparecer por su propia naturaleza, pues ha probado
que su existencia es imposible, tanto a nivel exterior donde sin la paz con los palestinos no podrá de
ninguna manera integrarse en el medio geográfico y demográfico en el que esta clavado, como a nivel
interno, con una sociedad que, a pesar de ser considerablemente reducida (4 millones de habitantes) es
la mas fragmentada del planeta, tanto en el Parlamento como en la calle, y eso a pesar de ser un
estado racista pensado solamente para judíos, y donde el millón de cristianos y musulmanes no
cuentan, y son vilmente masacrados en caso de que protesten, tal como sucedió en el pasado mes de
octubre en las localidades israelíes de mayoría palestina.