Artículos de opinión

 

 

                                   

DECONSTRUCCIÓN DE UN MITO

 

FLORA LOBATO  

            Al hablar sobre el pueblo judío en Occidente, invariablemente nos topamos con expresiones como “los judíos son muy inteligentes” o “muy trabajadores”. 

            Personalmente, y tópicos aparte, nos instalamos en la creencia de que los judíos, al haber sido perseguidos y maltratados a lo largo de la historia, -sirvan de paradigma nuestra propia Inquisición y más recientemente la hazaña de Hitler-se dieron cuenta en su recorrido histórico y tomaron buena nota del papel que jugaba el dinero en el mundo, dedicándose con uñas y dientes a conseguirlo. 

            Realmente, su modo de reaccionar ante la adversidad, esforzándose por conseguir un mayor desarrollo y una más descollante posición económica, nos parece una actuación muy loable y nos adherimos a su planteamiento de vida, en este sentido, pues efectivamente, el ser humano en general posee un potencial y unos recursos que afloran más fácilmente en las situaciones desafortunadas. Los objetivos alcanzados por el pueblo judío son del dominio público: Estados Unidos controla el universo y el “lobby” judío de Nueva York , determina quién accederá a la presidencia de Estados Unidos. 

            Así, establecido el nuevo “Orden mundial”, en el que Norteamérica carece de un contrapunto equilibrante, nos invade una gran desolación ante los acontecimientos de los hechos y pensamos qué pueden hacer los palestinos, desasistidos de toda protección ante un poderoso dragón como Israel.  El dragón posee cantidad de brazos y lenguas de fuego, si se nos permite una atribución de carácter mitológico, y llega a los lugares más insólitos para aplastar y destruir todo átomo de vida proveniente de los palestinos, pues la existencia de éstos se convierte en la voz de su conciencia y les molesta. Citaré una de las hazañas perpetrada por Israel en Betyala, un pueblo palestino cristiano que hasta ahora estaba a salvo de las furias israelíes. Como los habitantes de dicho pueblo se manifestaran en contra de la barbarie que Israel estaba cometiendo con sus congéneres palestinos, los ciudadanos de la citada población pasaron a ocupar un lugar de preferencia en el punto de mira de los israelíes y las consecuencias no tardaron en llegar. El ejército israelí arrancó y devastó sus campos de olivos centenarios ya que los israelíes son conocedores del valor que los árabes conceden a este árbol y sus frutos, del que obtienen un delicioso aceite integral muy apreciado en todo el Mundo Árabe –no en vano fueron los árabes quienes introdujeron el olivo en Andalucía-. 

            Después de una visión global de la trayectoria del pueblo israelí, queremos analizarla extrayendo algunas conclusiones. Es cierto que han practicado el esfuerzo personal, como ya hemos mencionado y que merecen nuestro respeto, desde este punto de vista, pero lamentablemente se quedaron en la superación de lo superficial, pues deberían haber aprendido de su sufrimiento algo que afecta a lo humano y no sólo a lo económico. Puesto que con ellos se había ensañado el mundo, a lo largo de la historia, ellos habrían de abstenerse de repetir en otros seres humanos los horrores  que ellos habían padecido.  

            De sus actuaciones deduzco que no son tan inteligentes como reza el tópico, pues si lo fueran comprenderían que, si bien el dinero y el poder son sumamente fundamentales, existen algunas cuestiones que lo son aun más como es el hecho de vivir en paz. La imposición de la paz igual que la de la guerra en estos momentos en Oriente Medio está en manos de Israel a pesar de que hablen de la violencia palestina; pues no se debe ignorar que la misma surge de la violencia profunda y enquistada que preside cada acto del Estado de Israel para con los ciudadanos palestinos. 

 

Junio de 2002