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Sionismo y racismo

 

Diplomáticos norteamericanos han estado trabajando duro en las últimas semanas para lograr que el sionismo no aparezca en la agenda de la Conferencia Mundial contra el Racismo a celebrar en la ciudad de Durban (Sudáfrica) entre los días 31 de agosto a 7 de septiembre. El secretario de Estado de EEUU, Colín Powell, declaró en este sentido que "es necesario realizar un serio trabajo para eliminar asuntos tales como la propuesta de que el "sionismo es racismo" y otras cosas cuya naturaleza se aparta del propósito de la conferencia". Por supuesto, Israel ha respaldado la posición norteamericana para eliminar al sionismo y otros temas relacionados con Oriente Medio de la agenda del encuentro, afirmando que ellos son "de naturaleza política". La posición de EE.UU. e Israel en este tema está siendo actualmente el principal factor que impide la finalización del orden del día de la conferencia.

El racismo, la discriminación racial, la xenofobia y la intolerancia relacionada con estos puntos constituyen el objeto del encuentro de Durban. La no discriminación por motivo de raza fue uno de los principios fundadores de las Naciones Unidas en 1945. La conferencia está enfocada a la búsqueda de medidas eficaces para erradicar el racismo y la discriminación racial así como de medios para ayudar a sus víctimas.

En 1975 la ONU declaró al sionismo "una amenaza para la paz y la seguridad mundial" y "una forma de racismo y discriminación racial". Esta resolución permaneció efectiva hasta que en 1991, como pago de la "protección" de EEUU durante la guerra del Golfo, varios estados árabes aceptaron su remoción. Sin embargo, múltiples organizaciones antiracistas, islámicas y judías antisionistas condenaron estas maniobras norteamericano-israelíes dirigidas a la eliminación de la resolución.

Resulta la mayor de las hipocresías que un país que intenta aprovecharse desvergonzadamente del recuerdo de la persecución contra los judíos durante la Segunda Guerra Mundial intente eliminar cualquier discusión acerca de su propia ideología racista.

 El sionismo es un movimiento nacionalista creado sobre la base de un grupo racial y religioso, en este caso los judíos, que otorga a éstos más derechos que a otros seres humanos por el solo hecho de serlo, lo cual le convierte claramente en una ideología racista.

De hecho, no existe hoy en el mundo un caso tan flagrante de racismo como el apartheid que Israel ha creado contra los árabes en su territorio y en Cisjordania y Gaza. Powell, que ha visitado estos lugares en diversas ocasiones, no puede ignorar la existencia de este apartheid, que establece la supremacía de los judíos sobre los no judíos. En todos los capítulos de la vida política, social y económica que se puedan analizar ( renta per cápite, vivienda, agua, educación y otros) se puede percibir con claridad que el Estado sionista hace gala de un continuo racismo. Un aspecto claro de esto son las leyes que permiten confiscar propiedades y tierras palestinas para dárselas a judíos llegados de cualquier parte del mundo.

Algunos judíos antisionistas se han unido al coro de críticas contra la posibilidad de la exclusión del sionismo en la conferencia de Durban. El rabino Yosef Goldstein, del movimiento internacional de judíos antisionist, Neturei Karta (los "guardianes de la ciudad", en lenguaje arameo) ha calificado las maniobras de EEUU "un intento más de ocultar lo que un escándalo mundial". "Los sionistas han empujado a personas que vivían en diferentes lugares a irse Palestina y en lugar de constituir, en vecinos pacíficos, decidieron

los amos. No han tratado dar iguales derechos a todos los que allí viven, sino que se han convertido los dominadores y consideran a los  demás como seres infrahumano. Ésta es una situación racista".

Sin embargo y pese a las crítica EEUU mantiene su postura. "La conferencia mundial está referida a un fenómeno mundial, no a la situación concreta de un país, y resistiremos con toda la fuerza de nuestra diplomacia para que no sea abordada la situación específica de un país", señaló un portavoz del Departamento de Estado. "Hubo dos conferencias anteriores sobre el racismo (en 1978 y 1983) y no acudimos a ellas porque se trató el tema del sionismo y el del régimen del apartheid en Sudáfrica. Ellos eran temas polémicos referidos países concretos..."

Estaba previsto que diplomáticos de 21 países celebraran un nueva ronda de conversaciones a finales de julio con el fin de tratar de alcanzar un acuerdo. Se espera que a esta conferencia de Durba acudan la mayoría de los gobiernos del mundo así como cientos de representantes de ONGs, que celebrarán encuentros paralelos.

 

22 de agosto de 2001