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El olivo, símbolo de paz La cosecha de la aceituna se encuentra entre
los acontecimientos más importantes de la sociedad palestina. Las campañas
de recolección del olivo han sido siempre una ocasión para las
celebraciones y las fiestas de la mayoría de los palestinos e incluso
para los refugiados que no poseen ya tierras o árboles frutales. Hombres, mujeres y niños, familiares y extraños,
se ayudan unos a otros para recolectar las cosechas de aceituna con
entusiasmo y un sentimiento de alegría. Los niños pequeños ayudan a
limpiar los olivos de las pequeñas ramas que caen al suelo cuando los
hombres y mujeres se suben a los árboles con escaleras para recoger el
preciado fruto. Y es que el olivo representa para los
palestinos el símbolo firme de una tierra confiscada y robada a punta de
pistola. La rama de olivo ha llegado a convertirse en un símbolo de paz
pero también de valor, resistencia y vida para los palestinos . Cuando muchos palestinos inocentemente
creyeron que el acuerdo de Paz de Oslo iba a traerles una paz justa
salieron a las calles agitando ramas de olivo para celebrar la llegada de
la largamente ansiada paz. Sin embargo, siete años más tarde, los
palestinos comprendieron que Oslo no era nada sino una experiencia engañosa
que no había traído la paz sino más pobreza y humillación. Cuando los palestinos vieron pasar a sus mártires,
uno tras otro, en dirección a los cementerios, les homenajearon arrojando
ramas de olivo sobre sus ataúdes y alrededor de sus tumbas, como símbolo
de la continuación de la resistencia. Con cada gota de sangre de cada
nuevo mártir, los palestinos se sienten cada vez más ligados a su
tierra, a sus olivos y a sus cosechas. Por ello no es sorprendente que los
pintores palestinos equiparen los olivos a los mártires, como símbolo de
que su memoria se mantendrá inalterable. Quizá cuando en el mundo occidental se
comprenda la profunda intimidad que existe entre los palestinos y los
olivos, para ellos un símbolo de la resistencia imperecedera, se pueda
entender lo que quiso decir un poeta palestino que afirmó: "si los
olivos supieran que manos los plantaron su aceite se convertiría en lágrimas". |