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 El olivo palestino mal herido.... 

La brutal y desproporcionarla respuesta israelí contra la llamado Intifada de Al Aqsa no sólo ha provocado ya un largo reguera de sangre  más de 300 palestinos han sido asesinados y varios miles heridos de gravedad y graves daños en edilicios e infraestructuras públicas, sino que' también está ocasionando daños irreparables en el medio ambiente de Palestina

 

SERGIO RAMÍREZ

 

En los más de tres meses de la llamada "Segunda Intifada", el Ejército israelí, en unas ocasiones, y grupos de colonos judíos, en otras, están llevando a cabo una campaña "de tierra quemada" en los territorios ocupados consistente en la quema, tala o arranque de miles de árboles frutales con el fin dañar la agricultura palestina, que hoy por hoy representa la principal fuente de ingresos de su maltrecha economía.

Grupos de colonos judíos, en ocasiones bajo la protección de los soldados israelíes, han protagonizado en los últimos meses ataques contra agricultores palestinos y sus familias cuando estos se encontraban en sus tierras en plena campaña de recolección de la aceituna. Los atacantes, armados con pistolas y rifles, obligan a los agricultores palestinos a abandonar sus tierras para posteriormente quemar los olivares o talar con sierras eléctricas los árboles. Esto es lo que ocurrió los pasados meses de octubre y noviembre en las localidades palestinas de Azzon, Kufr Lakef, Beit Furik, Huwwara, Burin, Kufr Eddik y Dier el Hatab, donde los colonos, tras atacar a los agricultores palestinos y prohibirles entrar en sus tierras para recolectar sus aceitunas, quemaron cientos de olivos, algunos con más de 20 años de antiguedad.

Los ataques contra los agricultores palestinos (varios de los cuales han muerto por disparos de colonos) y sus propiedades se han extendido desde las villas próximas al distrito de Nablús la más rica en olivos a casi toda Cisjordania y la Franja de Gaza. Así, agricultores de las villas de Ein Yabroud y Silwad, cerca de Ramallah, explicaron que colonos del asentamiento de Ofrah les atacaron mientras recogían sus olivas y les forzaron a salir de sus tierras a punta de pistola, quemando y arrancando gran parte de los árboles que encontraban a su paso. En las zonas de Jan Jounis, las autoridades israelíes destrozaron con excavadoras las tierras de los palestinos, arrancando de raíz los olivos, para desplegar una nueva instalación israelí cerca de Rafah.

Unos 300 olivos fueron asimismo arrancados el pasado 24 de octubre por colonos judíos en los campos de los poblados palestinos de Taquh y Asakra, al este de Belén, bajo la excusa de que los palestinos se escondían entre los olivares para disparar contra el asentamiento de colonos de Teqoa. Ese mismo día cerca de 4.000 metros cuadrados de olivares fueron arrasados por las excavadoras cerca del cruce de Netzarim, en Gaza. Las excavadoras entraron en otros campos de olivos en los pueblos de Hossan, Belén, Salfit, Nablús, además de una plantación  de plátanos en Jericó.

La Autoridad Nacional Palestina ha nido denunciando que los soldados de ocupación israelíes ayudan a los colonos en ataques contra los agricultores y sus propiedades y que en otras ocasiones son ellos mismos quienes proceden al arranque de olivos y todo tipo de árboles frutales por medio de palas excavadoras y bulldozers, asegurando que dichos árboles se encontraban situados en "tierras del estado". Se ha denunciado asimismo que las autoridades israelíes han contratado a trabajadores extranjeros para proceder al arranque de árboles, como ha ocurrido recientemente en las localidades palestinas de Salfeit y Rammon.

Esta actuación demuestra que el estrangulamiento económico es una de las política más importantes de Israel para obligar a palestinos a negociar la paz, esta vez de forma más condicionada. y que la guerra para el estado  sionista no sólo abarca el plano bélico sino también el económico. La destrucción de olivares y de tierras de cultivo se ha producido en el periodo de la recolección, lo cual ha Ocasionado a los agricultores grandes pérdidas en su fuente de ingresos. La destrucción de los olivos supone no sólo un serio problema en la mayoría de los pueblos palestinos, cuya principal producción económica depende de los olivos y sus derivados, sino que el impacto de esta actuación sobre el medio ambiente tendrá efectos a largo plazo que pueden suponer daños irreversibles en el ecosistema de la zona. 

Deforestación 

Referencias del Antiguo Testamento indican que la tala de los árboles de Palestina empezó hace siglos, una práctica que ha continuado desde entonces con diversos grados e intensidad. Cananítas, hebreos, romanos, bizantinos„ turcos y ahora los sionistas han ido a lo largo (le los siglos reduciendo la cubierta vegetal autóctona de Palestina, bien mediante la recolección de madera para combustible, la creación de terrenos de pastos para ovejas y cabras o la conversión de bosques en tierras arables, para lo cual se procedía a la quema de ,grandes extensiones de zona arbolada. Por ejemplo, durante la presencia turca de Palestina, vastas áreas de cubierta forestal se perdieron al ser cortados un gran número de árboles y arbustos para proveer de combustible al ferrocarril. Ello llevó a que muchos bosques de Palestina desaparecieran, provocando la pérdida o marginación de una gran parte de la flora autóctona.

Pero ha sido desde la ocupación israelí de Palestina cuando el proceso de deforestación y desertificación del suelo se ha acentuado. Antes de 1967, las áreas arboladas constituían el 55% del total del área de Cisjordania y Gaza, pero desde entonces esa cifra se ha reducido dramáticamente hasta un 15%. Ello ha sido debido a que las autoridades israelíes han llevado a cabo desde el principio de la ocupación una política sistemática de confiscación o cierre de grandes áreas de tierra en los Territorios Ocupados.

Los israelíes promulgaron una serie de normas que afectan negativamente al medio ambiente y a los recursos naturales. Una de estas normas hace referencia al uso del agua, que está limitado a los palestinos a través del cierre o confiscación de pozos de agua destinados a la irrigación, prohibiéndose además la excavación de nuevos pozos. Esto, unido a la prohibición de plantar nuevos árboles, obligó a que muchos agricultores palestinos de Cisjordania y Gaza se vieran obligados a dejar sus tierras y se unieran al mercado laboral en Israel, particularmente en la construcción, provocando que esas tierras fueran abandonadas y volvieran a un estado semidesértico. Un dato revelador es que la agricultura ocupaba en 1969 al 46% de la fuerza de trabajo palestina y en 1983 apenas al 26%.

Además, los israelíes han destruido miles de árboles frutales (olivos, higueras, almendros, nogales, ciruelos y naranjos), bajo el pretexto de la seguridad o con el fin de facilitar la construcción de asentamientos judíos y de carreteras para la facilitar su intercomunicación.

Según el Centro de Información de Derechos Humanos Palestino, entre diciembre de 1987 y julio de 1991 se destruyeron 118.735 árboles en los Territorios Ocupados, de los que cerca de 90.000 lo fueron durante el primer año de la primera Intifada. Por su parte, el Instituto Al Haq, asegura que los colonos judíos y las autoridades israelíes arrancaron más de 250.000 otras fuentes hablan de 210.000 árboles frutales entre 1987 y 1997, con el fin de destruir las fuentes de riqueza agrícola de los palestinos.

Las autoridades israelíes justifican el arranque de olivos y árboles frutales por "razones de seguridad" en unos casos o por "disputas de propiedad" en otros, ya que aseguran se encuentran plantados en "terrenos del Estado". En otras ocasiones la destrucción de olivares responde simplemente a acciones de castigo hacia los palestinos por las actuaciones contra las tropas de ocupación israelíes, que no dudan incluso en derribar los árboles para apostar sus tanques en los accesos a las localidades palestinas. El pasado 20 de noviembre, tractores israelíes arrancaron decenas de árboles de agricultores palestinos a lo largo de la carretera que comunicaba con un asentamiento judío de Hebrón en respuesta al atentado contra un autobús escolar, en el que murieron dos pasajeros y otros nueve resultaron heridos. Los israelíes justificaron el arranque de los árboles porque el artefacto explosivo se había ocultado debajo de uno de esos árboles.

Tales prácticas han incrementado la erosión de los suelos fértiles y han supuesto un duro golpe al medio ambiente de la zona, donde se ha perdido parte de la flora silvestre. Palestina cuenta con más de 2.500 especies de plantas salvajes, de las que unas 800 son consideradas raras y alrededor de 140 endémicas. Esta riqueza vegetal adquiere especial importancia por cuanto supera a la de muchos países europeos, como Gran Bretaña, que con un territorio mucho más grande que el de Palestina, tan sólo tiene catalogadas alrededor de 1.750 especies de plantas.

Asimismo, al menos 80 especies de mamíferos salvajes tienen su hábitat en

Palestina y más de 380 especies de aves pueden identificarse allí. Este número es altamente significativo cuando se compara con países como Gran Bretaña, Francia o España, donde sólo pueden encontrarse entre 400 y 440 especies (le aves autóctonas, a pesar de que su territorio supera con mucho al de Palestina. 

Agricultura 

La agricultura,sobre todo cítricos y vegetales- es de vital importancia en Palestina, ya que representa alrededor del 30% del Producto Interior Bruto, y tiene gran incidencia en el empleo pues alrededor del 50% de los palestinos se benefician directamente de los recursos agrícolas.

En el valle del Jordán y en la Franja de Gaza es característica la agricultura de regadío, particularmente en Tulkarem y Jenin, mientras que en el resto de las áreas palestinas predomina la agricultura de secano. Aunque sólo el 10% de las tierras cultivadas en Palestina e1 5% de Cisjordania y el 60% de Gaza corresponden a zonas de regadío, este tipo de cultivo, practicado en su mayoría por colonos judíos, puede tener potencialmente un efecto negativo para la sustentabilidad del terreno. La intensiva descarga de agua sobre el terreno y el uso de fertilizantes, pesticidas y otros materiales químicos y no degradables, como plásticos, suponen una amenaza para la biodiversidad de estas zonas.

El total de la producción de árboles frutales, como aceitunas, uvas, frutos secos e higos, es de alrededor de 164.957 toneladas. Las mayores plantaciones de árboles frutales corresponden a olivares, que representan más del 77% del total de los árboles plantados en tierras de secano (942.000 dunums). En términos de valor de producción, los olivos suponen el 20% de la producción agrícola.

Según Faris A1 Jabi, del Ministerio de Agricultura Palestino, tan sólo en Cisjordania se esperaba producir este año sobre 105.000 toneladas de aceitunas y 22.500 toneladas de aceite de oliva, superando la cosecha del año anterior. Sin embargo, los ataques de los colonos judíos y del ejército israelí contra los agricultores palestinos y sus propiedades, unido a las malas condiciones climatológicas telas de calor y fuertes vientos, han afectado seriamente a la campaña olivarera en toda Palestina, haciendo que la producción se redujera al 50% de la prevista inicialmente.

Importantes también son las plantaciones de almendros e higueras, esparcidas fundamentalmente en las escarpadas montañas de Cisjordania, y las de viñedos y ciruelos, concentradas en los distritos del sur de Palestina. También destacan las plantaciones de cítricos, fundamentalmente de naranjas, un árbol que fue llevado a Palestina desde Portugal, lugar de donde deriva el nombre árabe de esta fruta "bortuqal", y que tiene especial importancia tanto para la agricultura palestina como israelí.

 

 

Intifada hasta la victoria