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EXTRAIDO DEL DIARIO EL MUNDO, 28/11/00
La Alta Comisionada de la ONU para Derechos Humanos, Mary Robinson, se mostró partidaria de desplegar una fuerza de observación que termine con la violencia en esta zona.

En la presentación de su informe sobre el viaje que realizó a Oriente Próximo, durante la segunda semana de noviembre, la Alta Comisionada se declaró «impresionada, consternada y abrumada» por el impacto de la violencia en los territorios ocupados por
Israel y por sus devastadoras consecuencias sociales y económicas.

«Todos los casos de utilización sangrienta de la fuerza deben ser investigados para evitar los casos de impunidad, el Ejército israelí debe retirarse de algunas
de las posiciones que ocupa actualmente y el estado judío debe interrumpir la construcción de nuevas colonias y desmantelar las que existen en zonas
densamente pobladas», afirmó Robinson.

De acuerdo con su informe, el conflicto de Oriente Próximo tiene graves consecuencias para los menores. El 40 de los heridos tienen menos de 18 años y numerosos jóvenes se han quedado ciegos por tiros efectuados con balas de goma. Unos 86 niños han
muerto y más de 3.000 han resultado heridos, de los cuales 250 han quedado inválidos para siempre.

Se calcula que, actualmente, más de 1.000 niños no tienen casa y numerosos colegios han cerrado porque los alumnos no pueden acudir a las clases ni concentrarse en las lecciones. Económicamente, las consecuencias del bloqueo israelí y del cierre de las
fronteras son devastadoras.