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Milosevic y Sharon

 

 

E1 pasado 3 de julio Slobodan Milosevic compareció ante el Tribunal de Crímenes de Guerra de La Haya por primera vez para escuchar los cargos de asesinato y crímenes contra la humanidad que pesan sobre él. En todo caso, el hecho de que el ex dictador serbio sea llevado ante un tribunal de justicia para responder de sus numerosos y horribles crímenes es algo muy positivo. También supone un importante precedente en la historia del Derecho Internacional, ya que él es el primer ex jefe de Estado que es juzgado por crímenes de guerra y contra la humanidad.

Hay que recordar, sin embargo, que hace pocos años Slobodan Milosevic era el interlocutor privilegiado de Occidente, que requirió su colaboración para que presionara a los serbobosnios en orden a lograr su aceptación del Acuerdo de Dayton de 1994, que entregó la mitad de Bosnia Herzegovina a las mismas organizaciones serbobosnias que habían cometido el genocidio contra el pueblo bosnio musulmán.

Por otro lado, los bosnios musulmanes, que fueron las víctimas principales de aquel conflicto, tuvieron que sufrir un fuerte embargo de armas que les imposibilitó una defensa efectiva contra la agresión serbia. Occidente permitió también que Sarajevo permaneciera sitiada durante tres largos años y sometida a todo tipo de bombardeos sin hacer nada. En realidad, muchos gobiernos occidentales no veían con malos ojos la actuación de las fuerzas serbobosnias, pues no querían aceptar la posibilidad de un estado mayoritariamente islámico en el corazón de Europa. No se debe olvidar, pues, que Milosevic pudo llevar a cabo sus fechorías en Bosnia debido al apoyo de algunos dirigentes occidentales-como Francois Mitterrand, John Major, David Owen y otros- que le permitieron actuar libremente en este conflicto. No cabe duda de que esos mismos dirigentes habrían debido de estar sentados en el banquillo de los acusados junto con el propio Milosevic.

La historia, por supuesto, no es la única cosa que viene definida por los ganadores de los conflictos. Otro tanto sucede también con la justicia. Milosevic merece ciertamente cualquier condena que el tribunal le imponga, como también lo merecen otros criminales de guerra como Radovan Karadzic, Ratko Mladic y otros serbobosnios cuya detención ha sido solicitada por el Tribunal. Por el contrario, en el caso de Ariel Sharon, Occidente no sólo no ha promovido un proceso sino que sus líderes continúan recibiendo a este genocida en sus capitales como si fuera un dirigente respetable.

Sin embargo, no hay duda de que el Derecho Internacional es lo suficientemente claro como para servir de base a un juicio contra numerosos responsables políticos y militares que han servido tanto en el actual como en los anteriores gobiernos israelíes. La Carta de Nuremberg, la Convención de La Haya de 1907 y la Convención de Ginebra de 1949 no dejan lugar a dudas de que muchos líderes israelíes han cometido crímenes contra la humanidad y han violado durante muchos años y de forma flagrante el Derecho Internacional.

Así pues, el actual proceso en el tribunal de Bélgica será una prueba definitiva de la decencia del sistema judicial internacional. Las demandas interpuestas por 28 supervivientes de la masacre de Sabia y Chatila contra Sharon para que éste sea juzgado como criminal de guerra van a mostrar si existe o no una doble moral en la justicia internacional en materia de crímenes de guerra. En el caso de que este caso no salga adelante, ello supondría un agudo contraste con el caso de Milosevic y dejaría patente que la actuación de los Tribunales internacionales que existen en la actualidad busca únicamente servir a los intereses políticos de una serie de países, especialmente EEUU.

Los esfuerzos de estas valerosas personas han recibido un público impulso con la difusión el pasado 17 de junio de un reportaje de la BBC titulado "El Acusado" en el que el reportero Fergal Keane exponía claramente el papel jugado por Sharon en la masacre de Sabia y Chatila en 1982.

En este reportaje expertos de derecho internacional y numerosos testigos aportaban multitud de pruebas que demostraban que Sharon es un criminal de guerra mucho más vil que lo que fue Milosevic, cuya "carrera" como genocida ha sido mucho más corta que la de Sharon. Éste último ha dedicado una gran parte de su vida a cometer atrocidades que están muy bien documentadas.

Aunque los historiadores responsabilizan a Sharon, sobre todo, de la masacre de Qibiya de 1953 y la de Sabra y Chatila en 1982, la realidad es que hubo muchas más. Sharon fue jefe de la Unidad 101 que atacó ciudades y campos de refugiados palestinos en los años cincuenta masacrando a civiles. Uno de estos campos fue el de AlBureig, que fue atacado en agosto de 1953. Este ataque dejó un balance de 50 civiles muertos, según las fuentes más modestas. Por otro lado, el periódico británico Dady Telegraph desveló el 16 de agosto de 1995 que Sharon era responsable de la masacre de 270 prisioneros de guerra egipcios y sudaneses que tuvo lugar en el Sinaí durante la guerra de 1956.

En agosto de 1971, Sharon se ganó el apodo de "El Bulldozer" al ordenar la destrucción de 2.000 viviendas palestinas en un campo de refugiados de Gaza. Un número indeterminado de civiles pereció durante aquella acción. Esta carrera sería culminada con la matanza de Sabra y Chatila, orquestada y ordenada por Sharon, que' recibió por aquella acción, entre otros, el título - "El Carnicero de Beirut".

No cabe duda de que las leyes internacionales. aplicadas al caso de Milosevic deberían se también para Sharon. Sin embargo, las circunstancias políticas son diferentes. Dos días ante que Milosevic fuera extraditado a La Haya Sharon era abrazado efusivamente por Tony Blair y George W. Bush, los mismos dos líderes que fueron los primeros en el mundo en felicitar al gobierno yugoslavo por la extradición de Milosevic.

En realidad, Sharon es más peligroso que Milosevic, no sólo por el punto ya mencionado de su más dilatada carrera de criminal de guerra, sino también porque el ex dictador yugoslavo no tiene ya la oportunidad de volver a la política activa, mientras que Sharon se encuentra por vez primera dirigiendo el gobierno de Israel y su maquinaria de guerra, que ha matado a 600 palestinos desde el inicio de la intifada en septiembre del pasado año y continúa actuando por medio de bombardeos y de asesinatos selectivos.

Sin embargo, pese a las circunstancias políticas adversas, la batalla legal para procesar a Sharon debe continuar. Después de todo, Milosevic nunca pensó que llegaría el día en que se sentaría como acusado en el banquillo de un tribunal internacional, como tampoco lo cree ahora Sharon. Al final, incluso aunque los esfuerzos por sentar a Sharon en el banquillo fracasen resulta claro que él ya ha sido condenado por la opinión pública internacional y también por la historia.

 

22 de agosto de 2001