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Sharon y los fantasmas de Sabra y Chatila

Se abre el proceso por crímenes de guerra contra Sharon en Bélgica

 

EI día 30 de junio un periódico belga,  Le Soir, publicó la noticia de que la  Oficina del Fiscal Público de Bruselas, Benoit Dejemeppe, había tomado la histórica decisión de admitir una querella por crímenes contra la humanidad contra el primer ministro de Israel, Arie1 Sharon.Posteriormente, un juez belga, Patrick Collignon, ha abierto una investigación acerca de los crímenes de guerra de Sharon, que deberá determinar la existencia o no de suficientes evidencias para procesar al actual primer ministro israelí por su implicación en la masacre de los campos de refugiados de Shabra y Chatila, en Beirut Occidental los días 16 a 18 de septiembre de 1982. En aquella matanza perecieron unos 2.000 hombres, mujeres y niños palestinos. Poco antes de que la masacre tuviera lugar, los combatientes palestinos y soldados sirios se habían retirado del Líbano como parte de un acuerdo promovido por EEUU, y los civiles palestinos se encontraban así sin protección alguna frente al Ejército israelí y sus aliados falangistas. De hecho, la matanza de Sabra y Chatila no fue la primera. En 1976, los falangistas libaneses masacraron a 1.500 libaneses musulmanes en los barrios de Qarantina y Maslaj, en Beirut Oriental, y a cientos de refugiados palestinos en el campo de refugiados de Tel Zaatar.

Se calcula además que unos 18.000 civiles, libaneses y palestinos, murieron durante la invasión del Líbano de 1982, que fue promovida personalmente por Sharon. Tras llegar hasta Beirut y sitiar y bombardear esta ciudad durante varios meses, las fuerzas israelíes se retiraron hasta el sur donde ocuparon una franja de territorio que tuvieron que abandonar el pasado año ante la ofensiva guerrillera de Hezbollah.

El enjuiciamiento de Sharon en Bélgica es posible debido a una ley de 1993, que permite a los tribunales belgas enjuiciar a los políticos y altos representantes de gobiernos extranjeros por violaciones de los derechos humanos cometidos fuera de Bélgica. Esta ley belga, que fue modificada en 1999, "ha expandido el concepto de jurisdicción en los casos de crímenes universalmente reconocidos y no reconoce las limitaciones tradicionales que consideran que un hecho es enjuiciable sólo cuando tiene lugar en el territorio nacional o si las víctimas son nacionales. Además, el hecho de ostentar un cargo público,que concede inmu­nidad, no es obstáculo  para su aplicación". Aunque algunas de las víctimas de Sabra y Chatila pueden haber adquirido la

nacionalidad belgaen estos años "éste no es el tema real", señaló Mallat. Esta ley ha permitido el reciente juicio en Bélgica de cuatro ruandeses acusados  de estar implicados  en el genocidio que  tuvo lugar en su país  en 1994. Dos de  ellos fueron conde nados a penas de prisión a principios del pasado mes de junio.

En Beirut, el abogado Chibli Mallat. un experto en Derecho Constitucional europeo, que representa a los supervivientes de la masacre, alabó la decisión del fiscal belga. "Es un día muy importante para las víctimas

de Sabía y Chatila. Confiamos en que la justicia seguirá su curso hasta el final, a pesar de que existen rumores de que puede haba presiones para cambiar la ley. Nosotros ayudaremos a las labores del tribunal belga de todas las formas posibles, incluyendo testigos y testimonios. Éste va a ser un sumario muy extenso". Para Mallat, este caso contra Sharon es parte de un esfuerzo internacional más amplio para establecer un tribunal donde los jefes de estado, ya se hallen en activo o retirados, puedan comparecer en el caso de que sean imputados por crímenes de guerra. En lo que se refiere a las perspectivas de este proceso, Chali Mallat señala: "El Derecho en Europa ha cambiado mucho con el arresto de Pinochet, el caso de Milosevic, los tribunales que juzgan el genocidio de Ruanda y una definición más amplia del término jurisdicción".

Poco después de interpuesta la querella. Sharon canceló un viaje que tenía previsto realizar a Bélgica el pasado 6 de junio, sin duda por miedo a los efectos de la ley y a ser detenido en una reedición del caso Pinochet en Gran Bretaña. Por otro lado. tras hacerse pública la decisión del Tribunal belga de iniciar un proceso de investigación contra Sharon, el Consulado de Bélgica en Jerusalén fue objeto de pintadas y ataques con piedras. Varios extremistas judíos .atacaron también la casa del cónsul belga en misma ciudad.

Mehdi Abbes, un abogado de Bruselas, presentó posteriormente una segunda querella en el nombre de cinco supervivientes de la masacre. Según Abbes, este proceso no ha hecho sino empezar. "Tenemos un largo camino ante nosotros", dijo refiriéndose a la cantidad de tiempo que el juez Collignon necesitará para proceder con su investigación. "No podrá ser realizada en 30 días", señaló.

En septiembre de 1982 la presión iternacional condujo a la creación de una comisión de investigación en Israel, que estuvo dirigida por el presidente del Tribunal Supremo, Yitzhak Kahan. Dicha comisión encontró al entonces ministro de Defensa, responsable "indirecto" de la masacre del campo de refugiados de Shabra y Chatila llevada a cabo durante la invasión israelí del Líbano en 1982. El informe de la Comisión Kahan señala que el 14 de septiembre de 1982, el primer ministro Mehanem Beguin, el ministro de Defensa Ariel Sharon y el jefe del Estado Mayor del Ejército israelí, Rafael Eitan, decidieron que el Ejército israelí penetraría en Beirut Occidental, donde se hallaban los campos de refugiados de Sabra y Chatila. El documento añade que Sharon y Eitan discutieron la entrada de los falangistas en los campos de refugiados, pero no menciona en este punto a Beguin, lo cual no deja de resultar significativo, pues posteriormente esta comisión sería acusada de intentar limpiar la imagen del primer ministro con respecto a los sucesos de Sabra y Chatila.

El propio Eitan declararía más tarde que esa misma noche él y Sharon acordaron que los falangistas entrarían en el campo de refugiados. El 15 de septiembre de 1982 comenzó la entrada de las tropas israelíes en Beirut Occidental. Sharon se encontró con Eitan en el puesto de mando y ambos determinaron el momento en el que se produciría la entrada de los falangistas. Posteriormente, Sharon telefoneó a Beguin para decirle que no había resistencia en Beirut y que las operaciones iban bien. El 16 de septiembre, la Oficina del ministro de Defensa publicó un documento en el que resumía en dos frases las instrucciones de Sharon con respecto a la entrada de las tropas israelíes en Beirut Occidental: "Sólo un elemento, es decir las Fuerzas de Defensa Israelíes (el Ejército israelí), dirigirá las fuerzas presentes en el área. Para la operación en los campos, serán enviados los falangistas". Ese mismo día la masacre comenzó.

A las 10 de la mañana Sharon se encontró en su oficina con Eitan y otros responsables militares israelíes. Eitan anunció: "Toda la ciudad está en nuestras manos,...los campos están rodeados y los falangistas van a entrar en ellos". Luego, añadió que los campos estaban rodeados por tropas israelíes (que los habían además iluminado con reflectores) y que los falangistas habían celebrado una reunión de coordinación con los oficiales israelíes. A las seis de la tarde de ese mismo día los falangistas entraron en los campos, en primer lugar en el de Shatila, y comenzaron los asesinatos, las violaciones y las torturas.

El 4 de octubre de aquel año, dos semanas después de la matanza, la revista Time señaló que Sharon había planeado "desde hacía varios meses" la utilización de los falangistas para atacar los campos. Según dicha publicación, Sharon había discutido la acción con Bashir Gemayel, el líder de los falangistas, dos días antes de su asesinato. Asimismo, diez días después de la masacre el diario israelí Haaretz concluyó que el objetivo real de la masacre era el de lograr "la expulsión total de la población palestina del Líbano". Por su parte, Jonathan Frankel, un profesor asociado de la Universidad Hebreo había escrito en un artículo publicado cl 27 de junio de 1982, casi tres meses antes de la masacre, en el diario Jerusalem Post: "Existe la intención de crear un estado de pánico para provocar una huida masiva de los palestinos hacia Siria y convencer a la población palestina que ya no estaba a salvo en el Líbano. Ariel Sharon nunca ha hecho un secreto de esta estrategia suya. Él quiere eliminar la presencia palestina y Siria del Líbano y establecer allí un gobierno cristiano proisraelí, destruir a la OLP y anexionarse los territorios de Cisjordania y Gaza. Más tarde, se produciría la expulsión hacia Jordania de la población palestina de estos territorios". No cabe duda de que este artículo de Frankel resume muy a las claras el plan de Sharon para completar la "solución final al problema palestino" que tanto él como otros extremistas y criminales de la élite israelí tienen planeada desde hace varias décadas.

Pese a todos estas pruebas de la implicación de Sharon, Eitan y otros responsables israelíes en la matanza de Sabra y Chatila, la Comisión Kahan determinó dos niveles de responsabilidad: Uno directo para los perpetradores materiales de la masacre, es decir, los falangistas, y otro "indirecto", nivel éste último en el que incluyó a Sharon y a otros siete individuos.

Hay que señalar que, tanto según el Derecho Internacional como los principios sobre la responsabilidad del mando que quedaron establecidos en el juicio de Nuremberg, Sharon y el resto de culpados por la Comisión Kahan son culpables de crímenes de guerra. Sin embargo, ni la comisión Kahan ni ningún otro organismo dentro de Israel estableció sanción alguna contra ninguno de ellos. Beguin permaneció en su cargo de primer ministro hasta su retirada, Shamir se convirtió también en primer ministro unos años más tarde y, posteriormente, ese mismo cargo sería ocupado por Sharon que lo desempeña en la actualidad. Eso implica que Israel ha tenido al menos tres primeros ministros que podrían ser acusados de criminales de guerra ante un tribunal internacional y además hay que señalar que todos ellos fueron elegidos por votación popular, lo cual pone de manifiesto la amplitud del calado de las ideas extremistas y criminales dentro de la psique de la sociedad israelí. El escándalo internacional producido por la masacre de Shabra y Chatila acabaría privando a Sharon de su cargo de Ministro de Defensa, pero él continuó en aquel gobierno como ministro sin cartera y además fue integrado en dos comisiones parlamentarias: la de Defensa y la de Asuntos Libaneses. Hay que señalar que Sharon, como otros genocidas, nunca ha pedido públicamente disculpas por sus crímenes. En una reciente entrevista concedida al semanario árabe-israelí Kul alArab, Sharon se preguntaba: "¿Disculparse? ¿Por qué?".

Durante varios años las organizaciones internacionales de derechos humanos han señalado

la responsabilidad de Sharon y otros responsables en la matanza ele Sabra y Chatila. Recientemente, la organización norteamericana Human Rights Watch (HRW ) hizo un llamamiento para que se iniciara una investigación contra Sharon por la masacre de refugiados en los campos palestino. Según HRW, Sharon dio vía libre a las milicias falangistas, armadas por los israelíes, para que asesinaran a todos estos civiles palestinos. "Pese a que existen pruebas abundantes de que fueron cometidos crímenes contra la humanidad a gran escala en Sabra y Chatila, hasta el momento no ha sido llevado ni uno solo de sus responsables ante la justicia", apunta Hanny Megally, directora ejecutiva para Oriente Medio y el Norte de Africa de la HRW. Esta organización ha llamado también al gobierno de EEUU a cooperar en este caso, ya que la ocupación de Beirut Occidental por parte de Israel tuvo lugar poco después de que EEUU diera garantías escritas de que los civiles palestinos estarían a salvo tras la salida de los combatientes palestinos y los soldados sirios de la zona.

Para la construcción del caso contra Ariel Sharon ha sido muy importante la colaboración de los testigos palestinos que lograron sobrevivir. Uno de ellos es Sana Husain, que logre encontrar a otros supervivientes de Sabra y Chatila ? les animó a prestar testimonio por escrito acerca de lo que habían visto y vivido. Posteriormente, los. testigos fueron objeto de una exhaustiva identificación y análisis de sus testimonios. Hay que señalar que con anterioridad existían ya testimonios de algunos periodistas, médicos e incluso soldados israelíes. Sin embargo, hasta ahora las voces de las víctimas habían sido las grandes olvidadas.

En lo que se refiere a la posibilidad de que EEUU o Israel permitan alguna vez que Sharon sea efectivamente sentado en un banquillo de acusados, Mallat no es del todo pesimista: "No creo que debamos considerar esto algo imposible. Tenemos a mucha gente trabajando en el caso y muchos más, incluyendo algunos israelíes, nos apoyan. Si hacemos las cosas bien y continúa prevaleciendo el carácter estrictamente judicial y profesional del caso, esto puede ser algo extraordinario para Oriente Medio... Nuestra meta es crear un movimiento más amplio en Europa en relación a este caso. Creo que él va a ser una verdadera prueba para los sistemas legales europeos".

La situación legal de Sharon podría empeorar si el líder falangista Elie Hobeika y otros milicianos libaneses implicados en la masacre optaran por declarar a cambio de lo gran un trato que les permita escapar a futuros procesamientos, ya sea en Bélgica o en el propio Líbano, donde el fiscal general ha abierto recientemente otro proceso más contra Sharon.

El fiscal general palestino, Jalid al-Qidra, ha manifestado, por su parte, que Bélgica será objeto de una fuerte presión internacional para archivar el caso y manifestó su temor de que Bruselas acabe por ceder ante ella. Entretanto, según reconocía recientemente el periódico israelí Yedioth Ahronoth, el juicio de Bélgica ha puesto muy nerviosos a los miembros de la élitc política israelí, que están siguiendo el caso con mucha atención. El gobierno israelí ha enviado a varios representantes a Bruselas para observar el desarrollo del juicio. lo cierto, sin embargo, es que el proceso abierto en Bruselas ha supuesto un duro golpe para la ya deteriorada imagen de Sharon y del propio Estado de Israel. Muchos confían en que éste será sólo un primer paso hacia la consecución de la justicia. 

El programa de la BBC 

El juicio de Bélgica no ha sido el único motivo de desmayo para Sharon en los últimos tiempos. El pasado 17 de junio el programa de la BBC Panorama emitió un documental titulado "El Acusado", que revisaba el papel de Sharon en la masacre de refugiados palestinos en el Líbano e incluía el testimonio de una superviviente que está intentando en la actualidad que el primer ministro israelí sea enjuiciado como criminal de guerra. Suad Srur al Mareé recordó en el documental los momentos de terror vividos cuando los milicianos falangistas libaneses entraron en el campo. Al Mareé, que fue violada durante aquellos hechos y tiene su pierna izquierda paralizada, pertenece al grupo de supervivientes que han interpuesto una demanda en Bélgica contra el primer ministro israelí."Oímos que alguien picaba en la puerta. Mi padre preguntó: "¿Quién es?" Y ellos dijeron: "Somos israelíes y queremos registrar la casa". Mi padre abrió la puerta y había allí 13 soldados armados", señaló Al Mareé a los reporteros en el Tribunal de Bruselas. "Después, comenzaron a dispararnos. Mi hermana pequeña recibió un disparo en la cabeza y mi padre fue golpeado en el pecho, pero quedó con vida... En cuanto a mí, estaba paralizada y no podía moverme. Ellos me violaron, uno tras otro, delante de mi padre. Luego, me dispararon en la mano izquierda y se fueron. Más tarde, esa misma noche, volvieron y se enfurecieron al ver que todavía vivía, y me dispararon otras dos veces más". En la actualidad, Al‑Mareé tiene 36 años, camina con dos bastones, tiene todavía una bala alojada en la espina dorsal y sufre pesadillas. "He esperado este día con impaciencia", declaró Al Mareé a la agencia Reuters, refiriéndose a la admisión de la querella contra Sharon. La superviviente de Sabrá y Chatila pidió que la justicia fuera aplicada en este caso, ya que "sin una justicia previa no puede haber paz".

Asimismo, fue entrevistado en el programa el antiguo fiscal jefe del Tribunal Internacional de Crímenes de Guerra, Richard Goldstone, de Sudáfrica, que afirmó que Sharon debe ser considerado como responsable de la masacre de Sabrá y Chatila, incluso en el hipotético y nada creíble caso de que no hubiera propiciado personalmente la entrada de los falangistas en los campos. Hay que recordar que bajo la Convención de Ginebra, que regula el comportamiento de un ejército ocupante en un conflicto armado, los jefe, políticos y militares son responsables de la suerte de los civiles que se hallan bajo su control. "Un jefe militar o político tiene la obligación, por las leyes de guerra y por la Convención de Ginebra, de asegurar que los civiles inocentes no sean asesinados, violados o maltratados de cualquier forma. La responsabilidad va incluso más allá. ya que este jefe está obligado a conocer cuando hay un peligro que acecha a los civiles y a tomar medidas necesarias para protegerlos”, señaló Goldstone.

Un punto de vista similar fue defendido por otro de los entrevistados, Richard Falk, un profesor de Derecho Internacional de la Universidad Princeton, que señaló que "no tengo ninguna duda de que Sharon puede ser procesado como criminal de guerra por el conocimiento que tuvo o debería haber tenido de tales hechos".

Richard Falk, que es judío, se ha visto obligado a pedir protección policial tras su intervención en el programa Panorama debido a las amenazas de muerte que tanto él como su esposa han recibido. El lobby judío de EEUU, que tiene un amplio poder sobre los principales medios de comunicación norteamericanos y también sobre el Congreso y la Casa Blanca se ha irritado debido al hecho de que la verdad sobre los crímenes de guerra israelíes está ya saliendo a la luz. Círculos sionistas y el gobierno israelí acusaron a la BBC de "antisemitismo". Sin embargo, un portavoz de la cadena británica rechazó estas críticas y defendió la decisión de emitir el programa.

15 de Julio de 2001

Intifada hasta la victoria