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Hay que despertar a los gobiernos europeos


Arjan El Fassed - Electronic Intifada

Traducción para Rebelión: Germán Leyens

24 de junio de 2001 -- Al-Manara, el centro de la ciudad de Ramala, estaba tranquilo. Es viernes y la mayor parte de los negocios, excepto los de propiedad de cristianos, están cerrados. Desde el Manara conduje por Jaffa Road hacia Beitunia y llegué al Grand Park Hotel. La última vez que estuve allí fue hace cinco semanas, en una protesta organizada por más de cien internacionales, que trabajan en ONGs palestinas e internacionales, y que representan más de quince países.

La protesta fue organizada unos pocos días después de que un F16 israelí bombardeó un edificio perteneciente a la Fuerza 17 frente al hotel, matando a Ismail Abu Rafee, de 24 años, de Gaza. El edificio fue completamente demolido. El mismo, día aviones de guerra israelíes bombardearon Gaza, Nablus y Tulkarem. Ocho policías palestinos fueron muertos en Nablus, cuando los cuarteles de la policía fueron arrasados por aviones a reacción F16 israelíes. En Gaza, los cuarteles de la inteligencia naval de la Autoridad Palestina y otros edificios de seguridad fueron atacados por aviones a reacción y bombardeados desde el mar. Éste fue el primer uso de aviones de combate en los territorios ocupados, desde que el área fue ocupada por Israel en 1967.

La protesta organizada por los internacionales comenzó en el sitio frente al Grand Park Hotel y continuó con una marcha a al-Muqata, los principales cuarteles de la Autoridad Palestina en Ramala, donde el grupo erigió una tienda de campaña. La iniciativa quería animar a la comunidad internacional a la acción y protestar contra el silencio de las Naciones Unidas. El grupo llamó a sus respectivos gobiernos a que tomaran medidas decisivas para obligar a Israel a cumplir con las leyes internacionales y humanitarias. Uno de los participantes dijo: "El mundo no ha protegido al pueblo palestino de una brutal fuerza de ocupación. Estamos actuando donde nuestros gobiernos no lo han hecho."

Hoy, las ventanas del Grand Park Hotel siguen dañadas y las puertas están siendo reparadas. Los restos de escombros del edificio destruido frente al Grand Park están siendo removidos. Sólo las ventanas son recuerdos mudos del ataque.

Holanda compra armas de Israel

Mientras Annet y yo estábamos sentados, tomando café, recibí un llamado de Jurgen, un amigo en Holanda. "Han llegado a un acuerdo", dijo. Me costó un momento para comprender lo que me decía, que el gobierno holandés había decidido gastar unos 600 millones de florines (232,8 millones de dólares) para comprar un sistema de misiles antitanques de Rafael, un fabricante estatal de armamento israelí. El Ministerio de Defensa holandés había presentado sus proposiciones al gabinete, pero la mayor parte de los parlamentarios holandeses del Partido Socialdemócrata y del Partido Liberal no objetaron. Algunos de los parlamentarios holandeses llegaron a hacer la comparación con importar "flores de Israel".

El día anterior yo estaba buscando informaciones sobre este misil antitanques y encontré un artículo del Jerusalem Post del 2 de noviembre de 2000, que decía:

"El misil antitanque Gil, desarrollado en Israel, disparado ayer contra una casa en Beit Jala, marcó el primer uso operacional público de ese avanzado cohete".

 

El misil fue disparado desde el vecino asentamiento judío de Gilo y explotó dentro de un edificio residencial de cuatro pisos de la localidad palestina de Beit Jala. El "primer uso operacional público" de ese misil fue contra palestinos.

La reacción europea típica

A pesar de eventos de este tipo, la Unión Europea sólo parece ser capaz de exigir que la Autoridad Palestina, o Yasir Arafat en particular, "terminen la violencia." De los israelíes, los europeos, sólo suplican "circunspección". Todo el concepto de justicia internacional y de los derechos humanos universales se ha vuelto borroso.

En abril pasado, la Unión Europea amplió sus sanciones contra Birmania por otros seis meses, describiendo la situación de los derechos humanos en ese país como 'extremadamente seria'. Un mes más tarde, la Unión Europea consideró la imposición de sanciones económicas a Zimbabwe a la luz de los antecedentes sobre los derechos humanos de ese gobierno y del deterioro en el respeto a las leyes. Las mismas reglas evidentemente no valen para Israel, que sólo ayer, destruyó 20 hogares palestinos en Rafa en Gaza. ¿Cómo se puede constatar lo que sucede y no reaccionar como ante situaciones similares en otras partes del mundo? Pero es lo que sucede.

En 1961, el Dr. Verwoerd, el antiguo Primer Ministro del apartheid en África del Sur, hizo la siguiente observación poco halagüeña de que los sionistas

 

"...le quitaron Israel a los árabes después de que los árabes habían vivido allí durante mil años. En eso estoy de acuerdo con ellos, Israel, como África del Sur, es un estado de apartheid," (Rand Daily Mail, 23 de noviembre de 1961).

 

Cinco semanas en Palestina ocupada refuerzan permanentemente una sola verdad básica - la ocupación militar israelí es un sistema completo de control que impregna cada aspecto de la vida palestina. Abstenerse de encarar las causas a la raíz de la violencia actual –esa ocupación—es esconder la realidad en el terreno.

La terminación de la ocupación y la exigencia de poner fin a las groseras violaciones de los derechos humanos por parte de Israel, que son un derivado inevitable de los regímenes militares, terminarán también con la actual crisis humanitaria, calmarán la situación y como resultado impedirán toda escalada de la violencia. Los gobiernos de Europa tienen que despertar y reconocer que no hay ninguna otra posibilidad de influir en el resultado.