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55 * 1948 -Mayo 15- 2003 * 55
NAKBA
© Suhail Hani Daher Akel 
 
En el álbum de la memoria cargado de escenas de dolor y sufrimiento en la larga y milenaria historia del pueblo cananeo-semita-palestino, nunca se recuerda en el concierto de las ocupaciones a la Tierra Sagrada, tanta humillación hacia el pueblo indígena palestino de parte de algunas de las potencias ocupantes que transitaron desde Jerusalén al Mediterráneo y desde el mar de Gaza hasta Galilea, como la actual ocupación israelí.
 
A pocas horas del sabor amargo de la hiel de la Nakba (Catástrofe), que cala la fibra palestina desde hace 55 años, posando en la evocación de aquel 15 de mayo de 1948, cuando la convulsión  de la resolución de la ONU (181) desdibujó el mapa de la ilusión y de la vida de cristianos, musulmanes y judíos en la milenaria Palestina.
 
Sin ser consultados, ni tener voz, voto y decisión, se aplicó el rigor de la partición de una patria que se había logrado perseverar a lo largo de los siglos. La partición fue dolorosa. El desprendimiento de la tierra y su pueblo fue la catástrofe.   Perforó la memoria. Mientras el corazón de los refugiados palestinos lloraba, su sangre teñía sus antigua colinas y olivares .
 
Del 55 por ciento otorgado por la ONU, pasaron por la fuerza del terrorismo sionista al 78 por ciento. Se quedaron con el sector occidental de Jerusalén y lanzaron el nuevo Estado. El 60 por ciento del pueblo palestino fue echado al mar. Y finalmente, en 1967, ya como país en el contexto internacional, Israel, ocupó el resto de Palestina y su milenaria capital Jerusalén Este.
 
Luego de 55 años, y desde 1967, Palestina y Jerusalén continúan ocupadas y sus refugiados frente a la indeferencia mundial, mantienen su título en el exilio.  En estos últimos 55 años, el hábitad de los profetas y del palestino Jesús, se convirtió en el ámbito de la violencia.  Sin embargo, la violencia de la ocupación y la política agresiva de Sharon desde 1953 hasta nuestros días, no logró derrotar la voluntad del pueblo palestino de ser libre, ni tampoco arrolló su dignidad y, como parte de la misma, su lucha por la libertad jamás será a expensas de la libertad ajena. En ese marco, el Líder y Presidente Yasser Arafat y el Premier Abu Mazen, tendieron sus manos hacia la “Paz de los Valientes” en los Acuerdos de Oslo.  Una paz golpeada luego de la muerte de nuestro socio en la paz, Rabin, no comprendida por ningún otro liderazgo israelí y víctima de la actual prepotencia criminal sharoniana.
 
Pero la paz se resiste al dragón de fuego que mantiene en llama diariamente el holocausto palestino. A pesar de la malograda Cumbre de Madrid; los Acuerdos de Oslo; las iniciativas americanas Mitchell y Tenet; la iniciativa saudita y las leyes jurídicas internacionales a las que Israel las convirtió en tinta sobre papel, hoy,  el Cuarteto de Madrid, impulsa un nuevo acuerdo conocido como “Mapa de Ruta”, que el propio Secretario de Estado Americano, Colin Powell, llevó personalmente a las partes. Palestina lo aceptó, Israel puso objeciones y esperó la salida de Powell para lanzar sus helicópteros Apaches y los blindados contra la población civil palestina, cargando nuevamente de muerte y dolor al pueblo palestino, y a la paz.
 
La senda del tiempo selló definitivamente la presencia de dos pueblos: el palestino y el israelí. Esto es irrevocable. Y a pesar de ser víctima del injusto baño de sangre que nadie pretendió secar, en sus manos está cambiar la página de la amarga historia por futuras escenas de paz y convivencia sobre la base de dos Estados para dos pueblos con respeto y dignidad, sin el peso de la violencia y la ocupación y con el incentivo hacia la vida de nuestros hijos y los hijos de ellos.
                   

                                                                              Mayo, 15 de 2003