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LA TERRORISTA Nur Saleh Abu Janyar. Tengo
80 años y nunca me gustado contar acerca de mi vida,tal vez porque desde
pequeña me enseñaron la virtud de
la discreción.Pero estoy
decidida a contar mi historia,porque se parece mucho a la de la gente de
mi tierra,esa Se
preguntarán por qué a mi edad me pongo a escribir,pues bien ,no tengo
nietos a quién besar,vivo en este asilo desde hace años y mi única
compañía es mi soledad y mis recuerdos. Aún
recuerdo ese día¿qué mujer puede olvidar el día en que nació su
hijo?. -!Por el amor de Dios,Yubrail!,!baja la velocidad!-le grité a mi
marido con desesperación mientras me llevaba al hospital esa mañana
de noviembre. -!Caramba,mujer!
, andas gritando por las contracciones y pretendes que vaya más despacio. -Si
frenas así una vez más,el niño nacerá saliendo disparado por el
parabrisas.
Fue
un parto duro,pero valió la pena; el bebé estaba sano,era hermoso,y lo más
importante: era nuestro. Yubrail
y yo decidimos llamarlo
Fuad,luego de discuciones similares a las que tuvimos camino al hospital. Vivíamos en una pequeña casa en Beit Yala,no teníamos grandes cosas (nadie puede tenerlas estando bajo el yugo judio),pero éramos felices.Todos los días agradecíamos a Dios el poder amarnos,eso no nos lo podían quitar ni los judios, ni sus tanques. En
esos tiempos me sentía una mujer fuerte,me creía la más fuerte del
mundo porque tenía a Yubrail y a Fuad conmigo.Pero cuando celebrábamos
el cumpleaños número cinco de nuestro niño,todo cambio.
-Shadia,¿qué
le podemos regalar a Fuad ? -Le
hace falta un par de zapatos. -Entonces
voy a ir a Jerusalem ahora mismo. -Está
bien- contesté ,mientras preparaba la comida de ese día. Mi
marido no llegó a almorzar,angustiada llamé a cada uno de sus amigos
para saber si lo había visto,pero nadie sabía nada. Pensé
que tal vez había tenido algún problema y traté de calmarme,pero las
horas pasaban.A las ocho de la noche tocaron mi puerta,era un vecino, jamás
olvidaré la expresión de su rostro cuando me dijo: -Shadia,lo
lamentamos terriblemente ,pero hubo una manifestación palestina en
Jerusalem,llegaron los soldados judios a dispersar a los
manifestantes,abrieron fuego
contra todo el que tuvieran por delante,mataron a Yubrail-terminó de
decir llorando. Yo
lo miraba atónita,no podía ser cierto,no ,él debía de haberse
equivocado, simplemente murmuré con voz casi imperceptible:él no fue a
ninguna manifestación,te has confundido... Mientras
terminaba de decir esta frase,los hombres del pueblo trajeron el cuerpo de
Yubrail a mi casa,sólo entonces,sentí cómo una espada me era
enterrada,no una, sino mil veces. Sentía
mis lágrimas correr como gotas de sangre que se confundía con la sangre
de mi esposo.Tomé su mano entre las mías,esa misma mano que había sido
mi consuelo y mi refugio,esa mano que cargaba a nuestro pequeño y que traía
el pan a casa,esa mano estaba ahora fría,distante. Le
saqué el hata manchado de rojo del cuello y lo guardé como el tesoro más
grande del mundo,sería el regalo de cumpleaños de mi niño algún
cumpleaños,ese hata reflejaba la esencia de su padre,y tenía impreso el
nombre de Palestina. No
pude evitar que Fuad viera a su padre así,sólo dió un grito
y luego se aferró a
mis rodillas con toda la fuerza que se
lo permitían sus manitos.Nos quedamos así abrazados largo,largo
rato. A
Fuad no sólo le quitaro na su padre,le quitaron toda la niñez ,pasó a
ser un adulto-niño,como la mayoría de los niños palestinos,que apenas
abren los ojos al mundo,los abren al dolor,la humillación y la muerte,y
esos mismos grandes ojos,luminosos,de largas pestañas,son cerrados muy rápidamente
por los israelíes. En
el cumpleaños de Fuad,le entregué el hata de su padre,yo no lo había
vuelto a sacar del cajón ni a mencionar desde aquél día,hacía ya diez
años. Mi
hijo me miró y me dijo: -¿Crees
que algún día se calmará nuestro dolor?,¿crees ,mami,que Palestina será
libre?. -Te
juro por mi vida que así será,tal vez yo no vea nuestra
independencia,pero espero que tú y los tuyos la vean algún día.-le
contesté. Mi
hijo me abrazó,ya no las rodillas,esta vez apoyé la cabeza sobre su
corazón. A
los judios no les bastó con arruinar nuestras vidas,tenían que
exterminarla, tenían que pisotear nuestras almas hasta quitarles la última
gota de alegría (si es que había algo de ella); no les bastaba con
demoler nuestras casas,ni con destruir nuestros campos(como lo siguen
haciendo en este mismo instante , mientras yo,escribo). Una
mañana mataron a mi única razón de vivir,mataron a Fuad y mataron toda
mi fuerza,toda mi esperanza en la raza humana junto con él. Durante
noches rogué a Dios que me llevara a mi también.Cada vez que veía a un
soldado judío,le suplicaba que me diera un tiro,creo que no lo hicieron
para que mi espíritu agonizara lentamente,por años pensé que me dejaron
viva sólo para alimentarse de mi dolor,de mis heridas,sentía cómo me
devoraban de a poco,en trocitos.... Llegué
a América huyendo de los recuerdos,trabajé por años en la tienda de un
compatriota que llegó años antes que yo,con el dinero que logré juntar
es con el que estoy pagando este asilo,en donde mis días se consumen. No
puedo perdonas,ni siquiera lo he intentado,perdí la capacidad de amar,de
llorar o de reir,al menos eso creo. Veo
las noticias casi todas las noches,con mis compañeros de cuarto y cuando
escucho que : “.....los terroristas palestinos realizaron.......”me
rio internamente porque a qué llaman “terrorismo”:¿a luchar por lo
que es nuestro?,¿a exigir lo que es justo?,¿no somos acaso seres
humanos?,¿acaso el mundo está ciegoy no ve que nos están extinguiendo?. Si
ser terrorista es gritar al mundo que mi pueblo está muriendo. Si
ser terrorista es luchar porque mis niños tengan una niñez y un
futuro.Entonces,no me importa que me llamen terrorista,es más,me
enorgullece. Pero
que quede claro,que no son los judios los seres justos y racionales que
deben soportar a los “terroristas salvajes de Palestina”,sino,que son
los Palestinos, los que debemos soportar con piedras y con sangre las
brutalidades judias,las hipócritas
y deletéreas acciones de los sionistas del mundo. Como
dije antes,yo no perdono,pero tampoco culpo a los niños judios,víctimas
inocentes del odio de sus padres,que les enseñan a sus hijos que los
Palestinos somos los terroristas ,que atentamos contra “su estado”(ficticio,demás
está decir). Cuando
rezo y pido a Dios pr Yubrail y Fuad,también pido por esos niños judios,
para que algún día ellos abran sus ojos a la verdad
y se dén cuenta de quiénes son los verdaderos asesinos. Yo
por mi parte no tengo nada más que agregar,sólo que sobre mi lápida,no
quiero que escriban mi nombre,aqui no hay nadie que me vaya a recordar,sólo
quiero que escriban:”aqui yace una terrorista,y fue terrorista
simplemente porque luchó por el derecho de su pueblo:Palestina.” Eso es todo. Junio
de 2001
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