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¡¡La Sangre no se vuelve agua!!
Nur
Saleh Abu Janyar
Manuel estaba tirado en la cama, en una de esas últimas tardes de vacaciones de verano en que no dan ganas de hacer nada. Los rayos de sol que penetraban por las persianas, dejaban ver algo de su desorden; sus calcetines sucios colgaban de su computador nuevo ,debajo de su cama, se asomaban un ejemplar de Plaboy junto con una bolsa de papas fritas de la noche anterior. Podríamos decir que era la típica habitación de un joven de 17 años y que Manuel estaba haciendo lo que hace cualquier joven santiaguino que no puede salir de la capital en vacaciones, es decir, practicar el arte del ocio.
Manuel era nieto de inmigrantes palestinos que habían llegado a Chile en busca de oportunidades, su padre, Rodolfo, había nacido en Santiago y se había casado con otra Palestina nacida en Chile, Carmen. Él chico no era un prototipo de belleza ciertamente, pero se sentía el mino más rico de las Condes. Tal vez su mayor atractivo eran los enormes ojos negros que tenía, adornados con largas pestañas y un brillo que revelaba que no era ningún santo; sus cabellos, también negros, eran crespos y rebeldes. Su tez era tostada y su cuerpo atlético, tenía labios gruesos y una nariz !Ay Dios mío! !qué nariz!, una nariz muy árabe para decirlo suavemente, esa nariz constituyó uno de sus mayores traumas y la obsesión de someterla a una buena cirugía, pero con los años (con varios), fue aceptándola como parte de su herencia.
Era el primer día de clases y su madre estaba arreglándose para ir a su trabajo, mientras nana preparaba el desayuno.
-Manuel, son las 6:30, advirtió Carmen.
El chico se acurrucó un poco más entre las sábanas como si no escuchara.
-Mira Manuel, si no te levantas, yo misma te levanto -dijo su mamá enérgica.
-!Ya voy, ya voy!,¿Por qué las mamás de mis amigos son menos neuróticas?.
-Porque quizás no tienen el hijito que tengo yo...
Manuel se levantó de mala gana , se puso sus zapatillas de levantarse y entró al baño. Una vez dentro de éste, abrió la llave del agua y la dejó correr, para que Carmen creyera que se estaba duchando. Después de unos minutos, se colocó el uniforme, tomó el frasco de gel importado y untando sus dedos sobre la crema, se la esparció con maestría sobre el rizado cabello, finalmente se empapó de colonia y luego de mirarse unos minutos en el espejo, salió del baño y bajó muy lentamente las escaleras.
-Oye, Manuel, hace una hora que te tengo listo el desayuno-dijo nana.
-¡Ya estoy aquí! ¡acaso no me ve!, estoy listo y preparado para el primer día de tortura.
-Después de dos horas de mirarte en el espejo-murmuró su padre- mientras sujetaba su taza de café con una mano y sostenía su ejemplar de el periódico con la otra.
-Bueno viejo, tú sabes, alguien tan popular como yo, tiene que tomarse su tiempo.
-!Ay Dios!¿Qué haremos con este loco Carmen?
-No lo sé mi Amor, creo que no tiene remedio, le contestó ella con resignación.
-Lo mismo opino yo señora.-dijo nana
-Buena la cosa, en esta casa nadie me quiere, reclamó Manuel, mejor me voy al colegio, antes de que la bruja de la inspectora me dé su sermón de puntualidad.
Manuel terminó de un bocado su desayuno y antes de salir ,besó a su madre y a su padre. Esto último le puede parecer raro a mucha gente, ya que Manuel no era un niño, y los jóvenes no besan a sus padres, pero en los árabes esta situación es diferente, los hombres se besan en la mejilla y es lo más normal del mundo.
Soy la señorita Claudia, su profesora de Historia-dijo una mujer morena parada en frente de la clase-ustedes están en cuarto medio y espero que sus trabajos, no sean los de niños de básica,¿entendido?.
-Si señorita-contestó un coro de voces juveniles con desaliento.
-Y para empezar- siguió la profesora, que disfrutaba con la cara de ansiedad de sus alumnos-les daré un tema histórico, absolutamente libre, que deberán investigar a lo largo de todo el trimestre y que será coeficiente dos.
La cabeza de Manuel estaba dando vueltas, odiaba Historia .Cuando sonó el timbre salió disparado de la sala junto con sus compañeros.
-Oye Manuel, ¿qué opinas de la vieja de historia?, para mí está loca, ¿cómo se le ocurre comenzar a dar lata desde el primer día?-reclamó Sergio, el mejor amigo de Manuel mientras caminaban por el pasillo del colegio.
-Mira ni me la nombres, mejor vamos a los videos ,me muero por jugar Mortal
Kombat, me hace sentir liberado.
-Si, a mi también- dijo Sergio..
Sergio era uno de esos jóvenes que sólo tienen dos cosas en la cabeza: los videos y las mujeres y ambas pasiones las compartía con Manuel, así que no era extraño que fueran inseparables. Sergio tenía el cabello liso y castaño, pequeños y vivos ojos negros, a los que era difícil ver a través de los gruesos lentes modelo
"nerd",era mucho más alto que su amigo y excelente alumno.
Los chicos caminaron las dos cuadras que separaban al colegio de los videos y gastaron todo su dinero en fichas.
-!Ups! !son las cinco de la tarde!, en mi casa me van a matar...-exclamó Sergio mirando su reloj.
-No importa, yo también ya me tenía que ir.
-Manuel, no es por ser mala onda, tú sabes que soy tu amigo, pero no vayas a dejar tu trabajo de historia para última hora ,mira que te conozco.
-Si, ya lo sé ,gracias por el consejo-contestó Manuel con una leve sonrisa.
"¿De qué diablos voy a hacer ese trabajo de historia?"-pensó Manuel, mientras caminaba rumbo a su hogar. Cuando llegó se encontró con el auto de su abuelo estacionado al frente de su casa y se sintió feliz.
-¿Dónde estuviste todo el día ?-preguntó Carmen molesta
-Estuve con Sergio, mamá-contestó el chico sin el menor signo de preocupación e inmediatamente agregó con interés-¿y dónde está mi abuelo?.
-Está en la biblioteca .
El abuelo de Manuel era un hombre de ochenta años con una lucidez y fuerza increíbles. Había sido un próspero comerciante del centro de Santiago, pero después de la crisis asiática, su negocio nunca volvió a ser el mismo y después de años de trabajo duro, decidió dedicarse a descansar y a disfrutar de su familia. Para Manuel, su abuelo era todo un ejemplo.
-¿Cómo te fue en tu primer día?-preguntó el viejo mirando de reojo a su nieto.
-Bien abuelo, tú sabes, a mi siempre me va bien.
-Sí, me lo imagino -afirmó el abuelo con su típico dejo de ironía, mientras veía la figura desordenada de Manuel, con la camisa afuera, y la corbata casi a la altura del ombligo; contrastando con la pulcritud y elegancia de la biblioteca familiar.
-Abuelo, si tuvieras que hacer un trabajo libre de historia,¿qué tema elegirías?
-Ah!,esa no es una pregunta fácil, hay demasiados acontecimientos históricos importantes y dignos de ser recordados, como otros tantos que demuestran la bestialidad del hombre, pero contestando tu pregunta, si yo pudiera hacer un trabajo de ese tipo, lo haría de Palestina, al decir la palabra "Palestina",algo cambió en los ojos del anciano.
-Claro, porque tú naciste ahí, eso es súper lógico-dijo Manuel.
-No es por eso solamente, se nota que tú no ves las noticias-contestó el abuelo con tristeza, porque se daba cuenta de que el dolor de su pueblo le era indiferente a su propia sangre. Se produjo un silencio enorme entre el chico y el viejo, hasta que la voz chillona de nana los llamó a tomar el té.
Esa noche, cuando Manuel veía tv, sintió la necesidad de ver las noticias, sintonizó la CNN y ninguna noticia le llamó la atención, hasta que presentaron un reportaje de los acontecimientos que han ocurrido en Palestina. "Estamos aquí en el poblado de Beit Yala que ha sido, junto con Beit Sahur y las cercanías de Belén, el escenario de los bombardeos realizados por los israelíes". Manuel escuchaba atento.
Por la tv, comenzaron a aparecer imágenes de jóvenes y niños palestinos defendiéndose de tanques y soldados israelíes, mientras la periodista narraba con voz monótona:"En estos momentos, hay más de ciento cincuenta muertos y cerca de seis mil heridos palestinos ,la mayoría de ellos, menores de quince años".
Manuel sintió la sangre congelarse en su rostro. Lo único que él sabía del conflicto era que había un tipo que se llamaba Barak y que era el líder de los judíos y sabía también que Arafat era un líder palestino, había escuchado algo de los acuerdos de paz, que se hacían y se destruían simultáneamente, pero nunca se había detenido un minuto a leer o a ver una noticia sobre el tema; porque lo veía como algo lejano, simplemente ,él era un joven chileno, que tenía todo lo que podía desear, una familia, amigos, iba a un colegio exclusivo y era popular, ¿por qué amargar su vida con ver muertos, por los que de todos modos no podía hacer nada?, además, el no había elegido ser nieto de palestinos, eran sus abuelos los árabes, él no. Pero todos los seres humanos, hasta el más duro de nosotros tiene sentimientos y no se necesita ser muy culto o inteligente para darse cuenta del conflicto palestino-israelí, las imágenes hablaban por sí mismas. Así que esa tarde, algo pasó con el corazón de Manuel, porque al mirar sus manos y compararlas con las de aquellos niños y jóvenes que lanzaban piedras, notó que eran las mismas manos y que eran las mismas ganas de vivir que las suyas. Todo esto lo supo inconscientemente y esa noche no pudo dormir.
Al día siguiente, después de clases, Manuel se encontró con Sergio a la salida del colegio.
-Oye Manuel ¿vamos a los videos?-dijo alegre su amigo.
-No, quiero ir a la biblioteca, pero gracias igual.
-!¿Qué?!,¿eres tú Manuel o estoy hablando con su doble?-exclamó Sergio abriendo de sobremanera sus pequeños ojos.
-Si, soy yo ¿qué acaso no puedo preocuparme por la tarea de historia?-dijo Manuel un tanto ofendido por el asombro de su amigo.
-Mira, compadre-dijo Sergio-te conozco desde que teníamos cinco años y la única vez que entraste a la biblioteca, fue para verle las piernas a la bibliotecaria con tu espejito mientras te hacías el que leías cuando estábamos en octavo básico ¿o ya no te acuerdas?. Manuel sentía que sus mejillas ardían.
-Bueno-dijo Manuel, recobrando la calma-me tengo que ir, me estoy poniendo responsable lo creas o no.
-Espero que tu madurez no sea contagiosa-repuso Sergio con una sonrisa y se fue.
Las bibliotecas tienen algo mágico, al igual que las iglesias y los museos, son construcciones con alma y tal vez por eso, Manuel estaba un poco tímido cuando habló con la bibliotecaria.
-Dime hijo,¿qué necesitas?.
-Necesito algún libro sobre Palestina señorita.
-En el pasillo A1 puedes encontrar algo.
-Muchas gracias.
Los altos estantes de madera repletos de libros, el piso recién encerado y las graciosas mesitas de lectura, hicieron que Manuel se sintiera grato.
"Bueno, y...¿ por dónde comienzo a leer?-dijo el joven hablando consigo mismo-...a ver ¿qué sé yo de Palestina?. La respuesta no tardó en llegar: "pues no sé nada...tendré que partir desde el comienzo". "Palestina está ubicada en la costa oriental del Mar Mediterráneo.... limita al norte con Siria y el Líbano, al sur con el Sinaí de Egipto...Hoy está dividida entre Israel y los territorios bajo el dominio Palestino de Cisjordania, Jordania y la franja de Gaza....."
La palabra "Israel", le quedó dando vueltas y la primera pregunta que se formuló fue: ¿el pueblo de Israel vivió siempre en Palestina, así como los Incas siempre vivieron en Perú o llegaron a esa tierra como turistas?. Manuel sacó un grueso libro de historia y se enteró de que el primer pueblo en habitar Palestina, fueron los Cananeos en el tres mil
A.C. y que luego llegaron los Egipcios y vivieron felices, hasta el dos mil
A.C., en que llegaron los Amorreos, los Hititas y los Hurritas, pero estos pueblos, fueron fusionados. Posteriormente entran en escena los israelitas, una de las tribus Hebreas; que venían desde
Mesopotamia. Los Filisteos derrotaron a los israelitas, y eso era obvio, ya que los Filisteos, (de ellos viene el nombre "Palestina"), tenían un Estado propio a la llegada de los israelíes, además de un gran poder militar .El año en que los filisteos vencieron a los israelitas fue en el 1.150
A.C. aproximadamente.
Manuel dejó de leer, tenía demasiadas dudas y un gran enredo con tanto pueblo, sin embargo, una cosa le quedó clara, los Hebreos NO eran de Palestina, llegaron allí y el mismo hecho de que la palabra "Palestina", provenga de
"Filistin" y que Hebreo significa etimológicamente."aquellos que van de un sitio a otro" o "nómades"; confirmaba que los israelitas habían sido verdaderos turistas de la antigüedad y no "Made in Palestina".
Manuel pidió el libro prestado y salió la biblioteca con paso raudo, porque ya había anochecido. Cuando llegó a su casa, le dieron un sermón terrible, pero cuando explicó a sus padres lo ocurrido, éstos se calmaron.
-Oye, Rodolfo, Manuel me tiene preocupada ¡hace días que está yendo a la biblioteca y ve todas las noticias!-dijo un día Carmen a su marido.
-Yo en tu lugar no me preocuparía, tal vez le están exigiendo mucho en el colegio y nuestro hijo al fin sentó cabeza.
-Tienes razón-dijo ella.
-Claro que sí, no te preocupes, en todo caso, voy a conversar con el chico.
Mientras sus padres charlaban sobre él, Manuel veía las noticias, con los ojos fijos en la tv. Ese día se realizaría la elección del primer ministro israelí, la pelea era entre Barak y Sharon . Los negros ojos del muchacho, casi se salen de sus órbitas al ver aparecer en pantalla a Sharon y oirlo decir, que votar por él, era votar por una Jerusalén unida, en palabras simples, una Jerusalén judía, claro está.¿Cómo podría tener algún derecho el pueblo judío sobre algo que históricamente jamás les perteneció?. Muchos dicen que existen unas ruinas del templo del rey Salomón en Jerusalén, pero ni los mismos arqueólogos judíos han podido encontrar ni un leve rastro de éste.
¿En qué se basan los judíos para decir que esa tierra les pertenece?, ¿sólo porque sus recontratataratatara abuelitos fueron de visita y algunos se quedaron para siempre, mientras otros se marcharon?, que un grupo de judíos se quedara, no era un problema, es más durante siglos, judíos(los que se quedaron) y palestinos, vivieron juntos.
El problema es que los primos, tios, tias, abuelito, abuelita, compadre, madrina, vecino, cuñada, amigo, cuñado, suegros, etc.,que vivían en Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Francia, Asia, quisieron ir a Palestina de visita y quedarse ahí en una visita eterna en la casa de los palestinos y claro está, adueñarse de la casa, porque como los pobres no tenían una, a alguien se la tenían que quitar.
Manuel nunca se imaginó que pudiera pensar tanto, pero una vez que la gente comienza a pensar en algo importante, ya no puede dejar de hacerlo, y eso fue lo que le pasó a Manuel, empezó a reflexionar, a estudiar y amar a Palestina, trató de no odiar a los judíos, porque sabía que odiar es un vicio y que él no podía degradarse hasta sentir el fanatismo y el odio enfermo de muchos judíos. Él debía aprender a defender lo que era suyo por herencia, respetándose primero a sí mismo y al enemigo también, aunque en el fondo, lo querealmente quería hacer era vomitar sobre ellos, porque sus actos le daban asco.
-Manuel, necesito hablar contigo-dijo Rodolfo
-Dime viejo, aqui estoy.
Los dos estaban sentados en el comedor, que era algo oscuro por las gruesas cortinas de las ventanas.
-Te llamé porque tu mamá y yo estamos preocupados por ti
El rostro de Manuel mostraba su asombro. No recordaba haber hecho nada malo, es más, por primera vez en su vida el director del colegio no había citado a sus padres desde que habían comenzado las clases.
-Estás pasando demasiado tiempo en la biblioteca, sin embargo, tus notas no reflejan eso, no digo que sean malas, eso sería injusto, pero hijo con lo que estudias ! ya te habrías convertido en
Einstein!.
-Papá, lo que ocurre es que el tema histórico que elegí para mi investigación de historia es Palestina.
-Bueno-dijo Rodolfo-me parece genial que escogieras la tierra de tus abuelos, pero ,¿por qué le dedicas tanto tiempo?. La respuesta de Manuel, se pudo haber leído en su rostro, antes de que contestara:
-Porque al estudiar Palestina, estoy descubriendo el dolor, la miseria y la fuerza humana, cosas que siempre quise ignorar. Porque cada vez que estudio un poco sobre este pueblo, me horrorizo de la sangre que se derramó y de la que sigue derramándose en este mismo instante en que conversamos y el mundo no hace nada, es más todos somos cómplices de esto, desde Estados Unidos que apoya a los judíos por sus intereses económicos y políticos, desde los judíos sionistas que se creen los dueños del mundo, desde el muchacho judío entrenado para matar, para disparar al palestino y producirle heridas que en lo posible lo dejen con alguna discapacidad física o en los testículos para frenar los nacimientos de niños palestinos, desde el israelí que pone en su mira a una criatura inocente, sin ser capaz de pensar que pasaría; si en lugar de ser ese niño palestino, fuera su hijo o su hermanito, desde todos ellos papá, hasta nosotros que no hacemos nada y nos quedamos de brazos cruzados, mirando las noticias como si viéramos una película de terror, hasta nosotros que como vivimos bien, no pensamos en lo que significa vivir sin libertad en tu propio país y que además, muchos te vean como un terrorista, sólo por tratar desesperadamente que la sangre de tu hijo no bañe el suelo.
Los ojos Rodolfo se humedecieron un poco, repitió en su mente y en su corazón las palabras de su hijo, y comprendió dos cosas: de que Manuel se estaba haciendo un hombre y que él tampoco podría seguir indiferente.
Manuel leyó y leyó, hasta que parecía que devoraba los libros con los ojos y se dio cuenta de lo intrincado que era el conflicto, pero de todos modos, fue sacando algunas ideas mas o menos claras y para reforzarlas, se tiraba de bruces en su cama y comenzaba a recordar sus lecturas, pero esta vez en sus propias palabras: "Los británicos al terminar la primera guerra mundial, expulsaron a los turcos Otomanos(que eran los que tenían el control de Palestina en ese momento) y se instalaron en Palestina con su whisky y su tofee ,y gobernaron desde 1922 hasta 1948. Gran Bretaña garantizó a los judíos un "hogar nacional"judío en Palestina". Manuel se rascó la cabeza, como siempre que algo le intrigaba.
"¿Por qué Inglaterra apoyó a los judíos?"-pensó unos segundos y la respuesta llegó como un rayo: "Ah, claro, los ingleses necesitaban el dinero judío para sus gastos bélicos".
"¿Y qué movía a los judíos a ir a Palestina?, bueno, se mezclaron varios factores, el nacionalismo europeo del siglo XIX, el antisemitismo, y el sionismo que es el movimiento que inició Theodor Herzl que instaba a los judíos a refugiarse en Palestina, su "tierra prometida". Manuel entendía la necesidad de tierra de los judíos pero no por eso tenían derecho de hacer lo que hicieron.
"Cuando Hitler llegó al poder en 1933, llegaron miles de judíos a Palestina, que se sumaron a los miles que ya habían llegado durante el gobierno inglés, así que los árabes dijeron:!basta amigos!,!esta es nuestra tierra! y comenzaron las revueltas en 1936. La humanidad se estremeció con el Holocausto, hasta hoy siguen abiertas esas heridas y Manuel respetaba aquello, porque mucha gente judía inocente sufrió, sin embargo, el holocausto es una forma de publicidad judía, basta que estalle el conflicto con Palestina, para que se hagan reportajes sobre campos de concentración y salgan libros y películas. Nadie puede negar que los judíos son astutos, esa es una buena forma de despertar compasión, y la opinión pública se distrae de las masacres que hacen los pobres judíos contra el pueblo Palestino.
En aquel tiempo, cuando Hitler hacía de las suyas, los judíos eran las víctimas, eso era cierto, pero también es verdad que los palestinos no eran culpables de eso, ¿con qué derecho venían los israelitas a quitarles su patria, su hogar, su trabajo?. Hubiera sido diferente si sólo hubiera llegado un reducido grupo de judíos, como refugiados, pero entraron miles de miles de israelitas, como amos y señores de Palestina, y estalló la guerra. Los judíos, mejor preparados, y dirigidos por Ben
Gurión, a pesar de ser menos numerosos que los palestinos, les ganaron.
Los israelitas declararon que tenían un estado el 14 de mayo de 1948, y setecientos ochenta mil palestinos, se fueron al exilio, expulsados por los judíos que llegaban a cosechar sus aceitunas, a beber su agua, a quitarles su hogar. Los Palestinos quedaron como los terroristas de esta historia,¿por defender lo que era suyo eran terroristas?,¿vale acaso más la vida de un niño judío que la de un niño palestino?,porque el mundo habla tanto del holocausto y nadie se acuerda de la masacre judía de Sabra y
Shatila, en la que los judíos aniquilaron a los palestinos con una brutalidad que nada tenía que envidiar a la de los nazis. Nadie se acuerda de esos mártires, nadie lo habla en las clases de historia, ni en los reportajes, pero todos lloriquean cuando sale un judío, diciendo que fue torturado en un campo de concentración. Hoy ,son ellos los torturadores y todos estamos muy tranquilos.
Manuel sintió como su corazón se llenaba de ira y de dolor, recordó las imágenes de niños y jóvenes palestinos muertos y se preguntó:¿dónde está la UNICEF?, ¿dónde están los organismos internacionales? y¿ los derechos humanos, quién los menciona?. En su mente empezó a repetir estos derechos: "el derecho a la vida, a un nombre, a una nacionalidad, a la educación, a la salud, a la felicidad",el chico comprendió que sólo eran frases, porque nadie se daba el trabajo de hacer que se cumplieran estos derechos para la población Palestina, es decir, la gente maneja los derechos humanos a su antojo y según su conveniencia, en pocas palabras, ellos deciden quiénes son humanos.
Una vez Manuel escuchó decir a una mujer, que los palestinos enviaban a los niños al frente, y se quedó de una pieza. Cualquier niño, al no tener libertad, no poder ir a su escuela, porque se la cerraron, tener a su padre muerto, o a su madre y está dado por hecho, que ha perdido a alguien que amó; es lógico que va a coger una piedra que es lo único que tiene a mano y se la va a tirar a quien destruyó su vida. De pronto, Manuel pensó que los soldados israelíes también eran víctimas de este conflicto, porque sus mentes se forjaron en la escuela del odio, del fanatismo y de la muerte. Muchos jóvenes judíos se han negado a ir al frente o se han suicidado, porque a pesar de todo, algunos aún tienen sentimientos y no debe ser fácil destrozar el cuerpo de una criatura, de una mujer, de un trabajador, de un joven con las mismas ganas de vivir que él. Para otros, los palestinos son simplemente el blanco.
Manuel empezó a desear desde el fondo de su alma, que llegara la paz, pero no una paz que significara bajar la cabeza y aceptar las condiciones judías, porque eso no es un acuerdo, tampoco quería esa repartición territorial en que los palestinos viven rodeados de asentamientos de colonos israelitas, rompiendo así la continuidad del territorio palestino y teniendo que pasar por carreteras de circunvalación, tampoco aceptaba que los judíos se quedaran con las mejores tierras y con el agua. Pero los judíos se ven como los razonables, y los palestinos como los terroristas.
Manuel quería una paz, en que los Palestinos fueran vistos como socios de los acuerdos, que éstos últimos fueran justos y que las naciones que intervinieran, lo hicieran con una conciencia moral, no pensando en cuántos dólares recibirán sus gobiernos si apoyan a los judíos.
Manuel se juró a si mismo no quedarse en pensamientos, quería hacer algo por la tierra de la que habían llegado sus abuelos a América con una maleta, ganas de trabajar y muchos sueños. Pasaron los años y Manuel ya pertenecía al mundo de los adultos, pero conservaba su espíritu adolescente y reflexivo. Un buen día, viajó a Palestina e instaló una empresa para darle trabajo a gente árabe, porque tenía el capital y el dominio de mercado necesarios, así que se hizo un hombre rico y de influencias.
Manuel comenzó a ser un estorbo económico para los israelitas, y una tarde del mes de Junio, su sangre se derramó en Beit
Yala, y el franco tirador judío, se regocijaba de haber cumplido su misión. Pasaron muchos meses, pero los padres de Manuel, seguían llenos de dolor. Una mañana de Domingo Rodolfo y Carmen miraban las noticias, cuando la periodista se refirió al "terrorismo palestino", Rodolfo cambió molesto de canal. Estaban dando una entrevista, a una víctima del Holocausto, entonces, Rodolfo se paró, tomó el televisor con sus dos viejas manos y arrojó con fuerza el aparato por la ventana, mientras Carmen lo miraba con los ojos llenos de lágrimas.
El viejo se acercó a la ventana, para ver los trozos de la pantalla esparcidos por el cemento y comprendió que ahí no sólo habían trozos de vidrios tirados sino también, los trozos de su propio corazón.
Abril 2001
Cedido
de la pagina de
La juventud Palestina de Concepción-Chile
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